19 Jul 2021 - 12:52 p. m.

Crecen preocupaciones ambientales ante el desarrollo del turismo espacial

El -ahora en auge- turismo espacial ha levantado interrogantes sobre su impacto ambiental.

Agencia AFP

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Tras años de espera, se suponía que el regreso de Richard Branson de su viaje espacial este mes en una nave de Virgin Galactic sería algo triunfal. Pero la excursión levantó interrogantes sobre su impacto ambiental.

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Con Jeff Bezos listo para lanzarse en un cohete de Blue Origin el 20 de julio, y SpaceX, de Elon Musk, planeando una misión orbital civil para septiembre, la naciente industria del turismo espacial se ve confrontada a una serie de cuestionamientos.

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Por el momento, los lanzamientos de cohetes no tienen una frecuencia suficiente como para contaminar significativamente.

“Sus emisiones de dióxido de carbono son totalmente insignificantes en comparación con otras actividades humanas o incluso la aviación comercial”, dijo a la AFP el principal asesor climático de la NASA, Gavin Schmidt.

Pero algunos científicos están preocupados por la posibilidad de afectaciones a largo plazo, en particular sobre la capa de ozono.

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Virgin Galactic, criticada por enviar a su multimillonario fundador al espacio por unos pocos minutos en una nave espacial devoradora de combustibles fósiles, señala que sus emisiones de carbono son equivalentes a un viaje entre Londres y Nueva York.

La compañía “ya ha tomado medidas para compensar las emisiones de carbono de sus vuelos de prueba y está examinando oportunidades para compensar las de futuros vuelos de clientes y reducir la huella de carbono de su cadena de suministro”, indicó en un comunicado recibido por la AFP.

Sin embargo, mientras los vuelos transatlánticos transportan a cientos de personas, las emisiones de Virgin rondan las 4,5 toneladas por pasajero en un vuelo de seis pasajeros, según un análisis del astrofísico francés Roland Lehoucq y colegas publicado en The Conversation.

Ello representa más del doble del total anual de carbono por individuo recomendado para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París sobre cambio climático.

“El problema son los impactos desproporcionados”, señaló a la AFP Darin Toohey, científico atmosférico de la Universidad de Colorado.

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Un punto peligroso

El SpaceShipTwo de Virgin Galactic utiliza un tipo de caucho sintético como combustible y lo quema en óxido nitroso, un poderoso gas de efecto invernadero.

El combustible bombea carbono negro a la estratósfera superior, de 30 a 50 kilómetros de altura.

Una vez allí, estas partículas pueden tener múltiples impactos, incluyendo la aceleración de reacciones químicas que agotan la capa de ozono, vital para la protección de las radiaciones nocivas y evitar el cáncer de piel.

“Podríamos estar en un punto peligroso”, dijo Toohey, que aspira a que se realicen más investigaciones científicas antes de que los lanzamientos sean más frecuentes.

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Virgin pretende realizar 400 vuelos al año.

En comparación con los aparatos espaciales SpaceShipTwo de Virgin Galactic, los de BlueOrigin son mucho más limpios, según un reciente artículo del científico Martin Ross, de Aerospace.

La investigación encontró que el cohete reutilizable de lanzamiento vertical de Blue Origin causa cien veces menos pérdida de ozono que el de Virgin.

Sin embargo, no significa que sea totalmente limpio.

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El impacto de los lanzamientos suborbitales como los de Virgin y Blue Origin es bastante menor que el de los cohetes que alcanzan la órbita.

Cuando SpaceX lleve a cuatro particulares al espacio en septiembre utilizará su cohete Falcon 9, que produce emisiones de carbono equivalentes a 395 vuelos transatlánticos.

“Vivimos la era del cambio climático y no es momento de comenzar una actividad que genera emisiones de carbono”, declaró a la AFP la profesora universitaria finlandesa Annette Toivonen, autora del libro “Turismo espacial sostenible”.

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