Durante su intervención en la Primera Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, que se desarrolla en Santa Marta, el presidente Gustavo Petro aseguró que existe una “contradicción” entre la ciencia y la política cuando se habla de la crisis climática.
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Se refería al rol que han tenido los diferentes paneles científicos convocados por Naciones Unidas para reunir la mejor evidencia disponible sobre el cambio climático y las acciones que se deberían tomar para evitar el colapso de los ecosistemas y el incremento de temperatura más allá de los 1,5 °C para finales del siglo.
“En la COP 30 no se tuvo en cuenta el informe científico que dice que el 75% de la crisis climática se debe a la extracción y consumo de hidrocarburos, que básicamente son carbón, petróleo y gas”, dijo el presidente durante su intervención.
En Brasil, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30) que se realizó en noviembre, Colombia objetó la declaración final por no tener una mención a la transición para abandonar los combustibles fósiles. Justamente de ese descontento surgió la convocatoria para traer a las delegaciones de 60 países a la primera conferencia sobre ese tema en Santa Marta.
Además de ministerios y equipos de negociación diplomática, en la ciudad también se encuentran reunidos cientos de representantes del sector científico, la sociedad civil, los pueblos indígenas y los sindicatos de trabajadores. Cada uno emitió una declaración de cara a las reuniones de alto nivel que empezaron ayer.
Como parte del “Diálogo académico de Santa Marta”, un grupo de científicos, que contó con la participación de una colombiana como coordinadora, recopiló 12 recomendaciones para que los países empiecen a planificar su salida de los combustibles fósiles.
El documento coincide en varios puntos con aspectos a los que se refirió el presidente Petro en su discurso como “contradicciones” entre la ciencia y la política. Sin embargo, también muestra puntos en los que Colombia aún tiene rezagos para planear su salida de los combustibles fósiles.
No expandir más la extracción
Una de las principales recomendaciones que hace el grupo de científicos que se reunió durante los últimos cuatro meses en la Universidad de Magdalena es prohibir la entrada de nuevos proyectos de extracción de carbón, gas y petróleo.
“La eliminación gradual de los proyectos de combustibles fósiles existentes es crítica, pero no suficiente. Sin detener los nuevos desarrollos, la eliminación gradual de los combustibles fósiles es inalcanzable, porque cada nueva inversión asegura décadas de extracción, uso y las emisiones resultantes de combustibles fósiles”, dice el documento.
En su Plan Nacional de Desarrollo, el actual Gobierno propuso no volver a entregar títulos para minería de carbón a gran escala. El propósito se cumplió, pero esto no garantiza necesariamente que no se desarrollen nuevos proyectos, pues hay títulos mineros que ya han sido otorgados, pero que no están en explotación.
En cuanto al petróleo, como explica Julián Florez, director de Hidrocarburos del Ministerio de Minas y Energía, el Gobierno también decidió suspender la entrega de nuevos bloques de extracción, por considerar “suficientes” los que hay hoy. En total, suman 350 zonas con potencial para la extracción de crudo en varias zonas del país, cuya operación podría extenderse durante varias décadas.
Finalmente, el gas también ha generado varias discusiones en el país, pues en el último año se han incrementado las importaciones de este combustible hacia Colombia. Ha disminuido la capacidad del país para generarlo, pero no la demanda de los sectores industriales y los más de 12 millones de hogares que lo utilizan a diario. Frente a esto, el Gobierno ha asegurado que hay nuevos yacimientos, como el pozo Sirius, que garantizarían el abastecimiento nacional en los próximos años.
La recomendación de los científicos que se reunieron en Santa Marta está alineada con lo que ha dicho el Panel Científico para el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC). El argumento central de esta recomendación es que el carbón, petróleo y gas que ya se tiene planeado extraer durante las próximas décadas serían suficientes para satisfacer la demanda mundial.
Sin embargo, dejar de explotar combustibles fósiles no es solo una medida que implica buscar fuentes alternativas de energía, como la eólica y la solar. También requiere medidas de planificación, para evitar impactos ambientales, sociales y económicos, como los que han ocurrido en el Cesar con la salida de las minas de carbón.
Una transición planificada
Andrea Cardoso, economista, profesora titular de la Universidad de Magdalena y una de las científicas que lideró el informe de recomendaciones, dice que parte importante del trabajo se centró en las recomendaciones relacionadas con la planificación de la transición para abandonar los combustibles fósiles.
Esto incluye aspectos como “preparar a las comunidades y los trabajadores en esa salida a través de la educación técnica y vocacional, para que transiten a otras industrias como la de las energías renovables”, señala Cardoso.
Para ella, Colombia ha vivido un ejemplo claro del tiempo que toma hacer una transición de este tipo en el Cesar. Como hemos contado en este diario, el Gobierno intentó implementar una política para impulsar otros sectores económicos en esta región, así como la restauración de ecosistemas tras el impacto de la minería y otras actividades extensivas, como la agricultura.
Aunque varias organizaciones y miembros de las comunidades reconocen que se hizo un gran esfuerzo, solo se ha implementado una primera fase y no está claro si contarán con recursos para continuar con el proceso. Hace algunas semanas, la ministra (e) de Ambiente, Irene Vélez, dijo que esto demostraba que “la transición no se puede lograr en cuatro años” y que la continuidad de esta política dependerá del próximo Gobierno.
“Creo que esta conferencia nos da herramientas para prepararnos para un posible cierre, por ejemplo, del Cerrejón, que tiene licencia hasta el 2034″, dice Cardoso. Aunque faltan ocho años para la salida de la que es la mina de carbón más grande de América Latina, la economista cree que deberíamos anticiparnos a las preguntas sobre todo lo que requiere el Estado para evitar una crisis laboral, social y ambiental tras el fin de las actividades mineras.
Por ejemplo, dentro de las recomendaciones se encuentra un punto que pide que los planes de salida de los combustibles fósiles se construyan entre todas las entidades del Estado, y no teniendo como cabeza a una sola.
“Los planes actuales, fragmentados y basados en el mercado, deben ser reemplazados por hojas de ruta de la Transición hacia un Futuro Libre de Combustibles Fósiles (TAFF) que sean coherentes, basadas en la ciencia y abarquen toda la economía para desmantelar dichos bloqueos”, se lee en el documento.
Parte de los bloqueos a los que se refieren los científicos son aspectos como subsidios a los combustibles fósiles, políticas que dan prioridad a estos para sostener la economía y otros aspectos que hacen a los países dependientes de su uso. Solo en subsidios, por ejemplo, Colombia ha invertido más de COP 80 billones desde 2020, un rubro que varios expertos consideran que pudo haberse destinado a la implementación de energías renovables o programas sociales para preparar a las regiones para la salida de los fósiles.
Finalmente, los científicos recomiendan hacer una revisión de cómo se está utilizando la cooperación internacional y la forma en la que pueden direccionarse esos recursos a los puntos críticos de la transición energética, como la formación de nuevos sectores económicos que reduzcan el impacto de abandonar estos combustibles.
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