25 Nov 2021 - 9:39 p. m.

El medio ambiente, incluido en la primera guía ética de inteligencia artificial

La Unesco, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (de la que hace parte Colombia), aprobó una guía ética para la inteligencia artificial (IA), en lo que se vuelve el primer texto mundial sobre esta tecnología. Entre las recomendaciones incluye la protección al medio ambiente.

En la guía la organización reconoce que si bien la inteligencia artificial (IA) puede ser de gran utilidad para la humanidad, “también suscita preocupaciones éticas fundamentales, por ejemplo, en relación con los sesgos que pueden incorporar y exacerbar, lo que puede llegar a provocar discriminación, desigualdad, brechas digitales y exclusión y suponer una amenaza para la diversidad cultural, social y biológica, así como generar divisiones sociales o económicas”.

El camino para llegar a este documento, nombrado “Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial” comenzó en noviembre de 2019, cuando se le encargó a la Directora General que “[preparara] un instrumento normativo internacional sobre la ética de la inteligencia artificial (IA) en forma de recomendación”. Dos años después se logra un documento final.

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“Este texto establece por primera vez un marco normativo mundial para el uso de la inteligencia artificial. Se basa para ello en tres pilares: el respeto de los derechos humanos, el Estado de Derecho y la lucha contra la discriminación”, le dijo Audrey Azoulay, directora general de la Unesco al periódico El País de España.

Si bien esta Recomendación no es obligatoria para los Estados miembros, el organismo espera “la adopción de las medidas adecuadas, en particular las medidas legislativas o de otra índole que puedan ser necesarias, de acuerdo con la práctica constitucional y las estructuras de gobierno de cada Estado, con el fin de dar efecto” al documento.

Se trata de 30 páginas en las que la Unesco define a la IE como tecnología “de procesamiento de la información que integran modelos y algoritmos que producen una capacidad para aprender y realizar tareas cognitivas, dando lugar a resultados como la predicción y la adopción de decisiones en entornos materiales y virtuales”. El documento tiene un apartado para el medio ambiente.

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En él señala que los actores que participen del “ciclo de vida de IA” deberían “reducir el impacto ambiental, en particular, aunque no exclusivamente, su huella de carbono, para asegurar la minimización del cambio climático y los factores de riesgo ambiental, y prevenir la explotación, la utilización y la transformación no sostenibles de los recursos naturales que contribuyen al deterioro del medio ambiente y a la degradación de los ecosistemas”.

En la carrera por un mundo más sostenible, la Unesco señala que la llegada de las tecnologías de la IA puede “beneficiar los objetivos de sostenibilidad o dificultar su consecución, dependiendo de la forma en que se apliquen en países con diferentes niveles de desarrollo”. La evaluación de los efectos de esta tecnología en la vida humana, dice la Unesco, deberían ser evaluadas por los Estados también según dimensiones como la de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

La agencia de la ONU le propone a los Estados establecer incentivos para que que la IA pueda ser usada a favor de “la resiliencia ante el riesgo de desastres; la vigilancia, protección y regeneración del medio ambiente y los ecosistemas; y la preservación del planeta”. Dice la Unesco que la inteligencia artificial debería contar, durante todo su ciclo de vida, con la participación de las comunidades locales e indígenas y " apoyar enfoques del tipo de economía circular y modalidades de consumo y producción sostenibles”.

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Si se hace apegado a los derechos humanos y el derecho internacional, con el acompañamiento de las comunidades locales y la evaluación del Estado, la IA, señala como ejemplo la Unesco, podría apoyar “la predicción, la prevención, el control y la atenuación de los problemas relacionados con el clima; favorecer un ecosistema alimentario más eficiente y sostenible; contribuir a acelerar el acceso a la energía sostenible y su adopción a gran escala; facilitar y promover la incorporación de infraestructuras sostenibles, modelos empresariales sostenibles y financiación sostenible al servicio del desarrollo sostenible.

La guía contienen otros elementos importantes. Por ejemplo, que los Estados deben velar porque las personas estén “plenamente informadas cuando una decisión se basa en algoritmos de IA o se toma a partir de ellos, en particular cuando afecta a su seguridad o a sus derechos humanos; en esas circunstancias, deberían tener la oportunidad de solicitar explicaciones e información al actor de la IA o a las instituciones del sector público correspondientes”.

Para ello, recomienda que los actores de la IE se comprometan a hacer más explicables y comprensibles los términos de esa tecnología para que la gente pueda conocer sus derechos. “La Unesco pide a sus 193 Estados miembros que tomen todas las medidas necesarias para aplicar este marco ético. La Organización evaluará periódicamente su aplicación, pidiendo a los Estados que informen sobre sus progresos y prácticas en este ámbito. Estos resultados serán analizados por expertos y sometidos a debate público de forma transparente”, le precisó Azoulay a El País.

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