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Esta semana se conoció un nuevo reporte de investigadores de la Universidad de Stanford que desarrollaron un modelo para calcular el daño causado a las distintas naciones y al mundo por las emisiones de dióxido de carbono generadas a lo largo del tiempo por países y grandes empresas.
“Las emisiones de EE. UU. desde 1990, por ejemplo, han causado más de USD 10 billones en daños económicos a nivel mundial, según el análisis. Esto incluye importantes repercusiones negativas en las economías en desarrollo, entre ellas USD 330.000 millones en Brasil y USD 500.000 millones en la India. Además, casi USD 3 billones, es decir, aproximadamente un tercio de los daños causados por las emisiones de EE. UU., recayeron en el propio territorio estadounidense, mientras que USD 1.4 billones recayeron en Europa”, precisan los autores del estudio publicado en la revista Nature.
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En el caso de Colombia, los investigadores estiman que los daños económicos que sus emisiones han causado en el mundo fueron de alrededor de USD 185.200 millones desde 1990.
Además, los autores de la investigación también calcularon cómo estas emisiones afectaron el Producto Interno Bruto (PIB) propio de los países. Para Colombia, se estima que estas pérdidas equivalieron a USD 891 millones.
Los investigadores revisaron el caso también de las empresas que más emiten gases de efecto invernadero (GEI). En el caso de Saudi Aramco, la corporación que más GEI emite, habría causado cerca de USD 3.000 millones entre 1988 y 2015.
Pero, ¿cómo llegaron a estas cifras los autores del estudio? Según explica en un comunicado Solomon Hsiang, coautor del estudio y profesor de Ciencias Sociales Ambientales en Stanford, se trataron los gases de efecto invernadero básicamente como si se tratara del sector de la gestión de residuos domésticos, comparando los costes de “pérdidas y daños” con las facturas de basura impagadas.
“Cuando generamos basura, es ilegal tirarla donde queramos, porque hacerlo supone un coste para los demás. Normalmente, pagamos a alguien para que se lleve nuestros residuos. Nuestro legado de emisiones de gases de efecto invernadero es similar, salvo que nunca hemos pagado la factura y esta no deja de acumular intereses”, sostiene Hsiang.
En concreto, el modelo desarrollado por los investigadores integra los esfuerzos para estimar el costo social del carbono. Para esto se utilizaron modelos que permiten establecer una relación entre las emisiones, el aumento de las temperaturas y la producción económica.
“Nuestros resultados también ponen de manifiesto que, aunque los daños relativos tienden a ser mayores en los entornos de bajos ingresos, los daños absolutos son mayores en las economías más grandes del mundo, como consecuencia de que unos daños porcentuales menores inciden en economías mucho más grandes”, indican los autores del estudio.
Según los autores del estudio, la eliminación del dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero podría reducir estos costos. Vale señalar que, según el estudio, una tonelada de dióxido de carbono permanece en la atmósfera durante 25 años, y la mitad de su daño potencial se habría producido, por lo que, según los investigadores, se necesita tomar acciones pronto.
Los investigadores construyeron un mapa interactivo en el que se pueden visualizar los daños causados por nación relacionado con emisiones de efecto invernadero.
Una de las limitaciones del estudio, según admiten los autores, es que no se están teniendo en cuenta los daños relacionados con la biodiversidad y el patrimonio cultural. “Esto hace que nuestras estimaciones sean prudentes”, señala Noah Diffenbaugh, coautor del estudio y miembro sénior de la Fundación Kimmelman en la Escuela Doerr de Sostenibilidad de Stanford.
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