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Un nuevo informe publicado este 18 de febrero revela que los principales productores de café en el mundo están registrando cada vez más temperaturas extremas que pueden afectar la productividad de este cultivo.
Cada día, más de dos billones de personas toman café, esa infusión amarga de granos que otorga el efecto estimulante de la cafeína y que es el sustento de 555.692 familias colombianas. Su industria emplea a 125 millones de personas a nivel global, que recogen, lavan, despulpan, secan, tuestan y distribuyen los frutos para su consumo.
Según el estudio realizado por la organización Climate Central, los cinco principales países productores de café —Brasil, Vietnam, Colombia, Etiopía e Indonesia— experimentaron cada uno una media de 57 días adicionales de calor perjudicial al año debido al cambio climático. En conjunto, suministran el 75 % del café mundial", indica la organización, a través de un comunicado.
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Para llegar a estos resultados, los investigadores analizaron las temperaturas entre 2021 y 2025 y las compararon con un escenario hipotético sin contaminación por carbono. Con este análisis, calcularon cuántos días el cambio climático elevó la temperatura en este periodo por encima de los 30 °C, un umbral que afecta la producción de café. El siguiente gráfico lo ilustra.
En el caso de Colombia, que es responsable del 8,4 % del suministro global, se estima que el cambio climático fue responsable de 48 de los 119 días con temperaturas promedio por encima de los 30 °C registrados en el periodo estudiado.
“Las plantas de café arábica, que representan entre el 60 % y el 70 % del suministro mundial, son más sensibles al calor que las variedades robusta. Las investigaciones demuestran que incluso temperaturas más frescas, entre 25 y 30 °C , son subóptimas para el crecimiento del arábica", indica Climate Central, en un comunicado.
Esto último está afectando a comunidades en Etiopía, en las que el calor extremo está afectando los cultivos. “El arábica etíope es especialmente sensible a la luz solar directa. Sin suficiente sombra, los cafetos producen menos granos y se vuelven más vulnerables a las enfermedades”, explica en un comunicado Dejene Dadi, director general de la Unión de Cooperativas de Productores de Café de Oromia (OCFCU).
Por su parte, Kristina Dahl, vicepresidenta de Ciencia de Climate Central, asegura que “con este análisis nos hemos centrado únicamente en los cultivos de café, pero el cambio climático está afectando a otros cultivos y agricultores en todas partes, con efectos en cadena sobre los precios de los alimentos y los medios de vida”.
Como contamos en esta nota, el café y su calidad enfrentan algunos riesgos por los cambios que experimenta el planeta, lo que significaría una menor producción y más dolores de cabeza para los caficultores.
El Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé) de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) ha realizado varios estudios para cuantificar cómo se ha perdido la zona cafetera a lo largo del tiempo. “Hemos encontrado que las razones están relacionadas con el cambio en el uso del suelo y con la menor disponibilidad en la mano de obra. Las zonas que pueden ser más afectadas por el cambio climático son las que están por debajo de los 1.200 msnm, no solo por las mayores temperaturas, sino porque es más difícil manejar la plaga de la broca”, expresó hace un par de meses Álvaro Gaitán, director del Centro.
Desde países vecinos ya llegan alertas. Así lo reveló un estudio publicado a finales de enero de 2024 en la revista Science of The Total Enviroment. Para finales de siglo, en el caso de Brasil —el principal productor de café del mundo—, entre el 35 y el 75 % del suelo utilizado para cultivos de arábica —la especie responsable del 70 % de la producción mundial de café y la única que produce Colombia— podría volverse inhóspito para su desarrollo, según nuevas previsiones del clima en el futuro.
Como explicaba hace unos meses Cássia Gabriele Dias, meteoróloga e investigadora de la Universidad Federal de Itajubá (Brasil) quien lidera el estudio aún en curso, las principales vulnerabilidades de las plantaciones de café Arábica se derivan de las pérdidas de rendimiento causadas por las sequías (estrés hídrico y térmico) así como una mayor susceptibilidad a las plagas minadoras de las hojas y a la enfermedad de la roya.
“La amenaza que suponen las plagas persistirá en climas futuros, impulsada por temperaturas elevadas y una humedad relativa reducida. Estas condiciones pueden provocar una reducción del periodo de incubación y un aumento potencial de la gravedad de las infestaciones. Además, pueden exacerbar los niveles de infestación causados por el minador de la hoja del café, dando lugar a múltiples generaciones por año o a generaciones superpuestas”, indica la investigadora.
Si bien el 2100 parece una fecha lejana, los retos que enfrentan estos cultivos por temas relacionados con el clima son más que reales y presentes en Colombia. Como explica Gaitán, hay otros factores asociados: “los últimos años representaron una gran cantidad de lluvias, y por ende menos luz y más agua, lo que afectó el comportamiento de las raíces y favoreció condiciones para dispersión de enfermedades como la roya. Aunque fue mucho menor que años anteriores, aun así significó perder el 8 % de las cosechas a nivel nacional por el fenómeno de La Niña en 2023”.
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