Andina Copper, una minera canadiense dedicada a buscar cobre en Chile y Argentina, se instaló en el Pacífico colombiano hace cuatro años. En medio del Chocó biogeográfico, una región reconocida por su diversidad biológica y su rol en la conexión entre los ecosistemas de Centroamérica y Suramérica, la multinacional ha querido “liderar la próxima etapa de descubrimiento de cobre” en el continente.
Cobrasco, que se encuentra en la zona rural de Quibdó, Chocó, es descrito por la multinacional en su página web como un proyecto “potencialmente significativo a nivel mundial, que podría ser análogo a algunas de las grandes minas de cobre chilenas”. El título minero es desarrollado por la compañía Volador Colombia, que a su vez es propiedad de Rugby Resources, una multinacional canadiense adquirida por Andina Copper en 2025.
Además de Chile, los otros países de la región que figuran entre los principales productores de cobre del mundo son Perú y México. Colombia contribuye en menos del 1 % al balance global. Sin embargo, según un reporte de la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés), se estima que la producción de cobre en el mundo para 2040 estaría por debajo de los 20 millones de toneladas. Sin embargo, impulsar el crecimiento de las energías renovables, la movilidad eléctrica y el abandono de los combustibles fósiles —un compromiso que hizo la mayoría de los países del mundo en 2015— requeriría para ese mismo año más de 36 millones de toneladas.
Andina Copper cree que en el cinturón de cobre del Pacífico, en donde se encuentra Cobrasco, hay un amplio potencial que ha sido “poco explorado” para explotar este mineral, señalan en su página web. En sus reportes financieros, la compañía ya presenta avances de al menos ocho perforaciones exploratorias. Uno de esos documentos menciona, además, que la “huella mineralizada” —el rastro del cobre bajo tierra— se extiende por aproximadamente 1.100 metros por 600 metros en el subsuelo chocoano y “se espera que continúe expandiéndose”.
Pero detrás del entusiasmo con el que la multinacional promociona el proyecto a sus inversionistas, hay un problema: un análisis geográfico de los títulos y solicitudes mineras para extraer cobre en Colombia, realizado por El Espectador, Mongabay Latam y Dialogue Earth, con el apoyo de Climate Tracker, evidencia que el contrato de concesión minera de Cobrasco, que tiene más de 3.000 hectáreas y fue entregado por la autoridad minera en 2012, se encuentra al interior de la Zona de Reserva Forestal del Pacífico, una figura de protección creada en 1959.
Allí no está permitida la exploración y explotación de minerales a menos de que se cuente con una autorización para sustraer el área del proyecto (es decir, sacarla de la figura de conservación). Es un permiso que solo otorga el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y Volador Colombia ha intentado pedirlo en dos ocasiones. En ambas, la respuesta del Minambiente ha sido negativa.
En 2013, la compañía solicitó sustraer 420 hectáreas para instalar 111 plataformas de perforación, campamentos provisionales y un helipuerto. Sin embargo, un año después, el Minambiente rechazó la solicitud. Tras realizar visitas de campo al lugar en el que querían hacer las perforaciones, la entidad consideró que el riesgo de contaminación de fuentes de agua, “el cambio de coberturas, el ruido y otros fenómenos asociados al proyecto de exploración pueden llevar al desplazamiento de especies de fauna, así como a la pérdida de hábitats únicos importantes para el mantenimiento de especies endémicas”, se lee en la decisión de la cartera ambiental.
La empresa insistió tres años más tarde, en 2017, con una solicitud mucho más conservadora: sustraer tres hectáreas para instalar 46 plataformas de perforación y caminos de acceso. El Minambiente volvió a rechazar la petición y argumentó, de nuevo, que se evidenciaba “la conveniencia de mantener estas áreas bajo la figura de conservación que brinda la Reserva, ya que, desde todos los puntos de vista, una eventual sustracción para actividades diferentes al uso forestal y de conservación podría comprometer los servicios ecosistémicos que presta la misma”.
Tras la segunda decisión, Volador Colombia dejó de insistir en la sustracción de la zona de reserva forestal y, durante cinco años, el proyecto suspendió sus actividades. Pero algo cambió en 2022.
Un cambio en la normativa, ¿luz verde para la exploración minera?
En 2022, el gobierno colombiano actualizó la normativa con los requisitos para solicitar la sustracción de zonas de reserva forestal. Para Carolina Montes, docente investigadora de derecho ambiental de la Universidad Externado, allí se estableció un procedimiento claro para solicitar la sustracción en proyectos “de utilidad pública o de interés social, bien sea por minería, por infraestructura, por energía, pero exigiendo a cambio una compensación ambiental”.
La normativa tenía un fragmento que las empresas detrás del proyecto Cobrasco interpretaron como una “luz verde” para empezar sus perforaciones en busca de cobre en Chocó. En la resolución, el Minambiente determinó que las actividades de exploración minera que “no requieran aprovechamiento forestal, ni remuevan la cobertura boscosa, ni generen fragmentación o degradación de bosques” debían entregar una solicitud con información sobre la ubicación, el cronograma y una descripción técnica de las labores que se adelantarían, para determinar si podían o no hacer exploración sin solicitar la sustracción de la zona de reserva.
En su página web, Rugby Resources asegura que “antes de 2022, la exploración minera en la región requería una Extracción de Reserva Forestal para los sitios donde se llevaría a cabo la perforación. En enero de 2022, se aprobó una resolución que permite la perforación cuando se cumplen requisitos ambientales específicos. Rugby está cumpliendo con dichos requisitos y espera poder continuar cumpliéndolos en el futuro con las actividades de perforación”. Además, la empresa agrega que en 2022 ya había realizado dos perforaciones.
Sin embargo, el Minambiente asegura ahora que Volador Colombia presentó dos solicitudes en el marco de las excepciones que planteó la normativa en 2022, que fueron revisadas en 2024 y que ambas resultaron en una decisión similar: “No se enmarca en la excepción” para realizar actividades de exploración minera en zonas de reserva forestal.
Luego de rechazar las solicitudes, el Minambiente expidió ese mismo año una nueva resolución, que derogó la de 2022. Montes, de la U. Externado, la explica como una nueva normativa en la que se endurecieron los requisitos ambientales y “se eliminó el beneficio de la exploración” sin tener que solicitar la sustracción de la zona de reserva forestal. El Minambiente reconoció en ese documento que la resolución de 2022 había “flexibilizado” la normativa, eliminando salvaguardas ambientales claves para la conservación de esas áreas protegidas en el país. En otras palabras, desde 2024, volvió a ser obligatorio solicitar la sustracción de la zona de reserva para cualquier tipo de actividad de exploración minera.
A pesar de esto, en un comunicado del 13 de mayo de 2026, Andina Copper presentó los resultados de su octava perforación exploratoria, de más de 650 metros de profundidad. “Continúan las perforaciones de reconocimiento, y se prevén nuevas perforaciones de gran envergadura dirigidas a las extensiones noroeste y norte del sistema”, dice el documento.
En respuesta a un cuestionario, Andina Copper afirma que “todas las actividades relacionadas con nuestros proyectos, incluyendo el caso de Cobrasco en Colombia, se desarrollan en el marco de los títulos mineros otorgados por la autoridad competente y conforme a las autorizaciones y procedimientos establecidos en la normativa minera y ambiental vigente”.
La minera, sin embargo, no respondió las preguntas relacionadas con las decisiones del Minambiente de rechazar sus solicitudes para poder hacer actividades de exploración minera al interior de la zona de reserva forestal. También intentamos contactar por vía telefónica, correo electrónico y a través de su página web a Volador Colombia, la empresa que está al frente del título minero en el país y que es propiedad de Andina Copper. Sin embargo, al cierre de esta edición, no hubo respuesta alguna.
Aunque Andina Cooper afirma cumplir con la normativa ambiental vigente, el Minambiente tiene una posición completamente diferente: “Este Ministerio no ha emitido pronunciamientos en los cuales (...) haya determinado que actividades de exploración minera por parte de la sociedad Volador Colombia S.A. no requieran previamente de la sustracción de áreas de reserva forestal”, dijo en su respuesta escrita. Añadió que tampoco “encontraron registros de solicitudes en curso para la sustracción de reservas forestales nacionales” vinculados al título minero del proyecto Cobrasco.
Al consultar las coordenadas del título minero vigente de Cobrasco y cruzarlas con la Zona de Reserva Forestal del Pacífico, cuya última actualización se realizó el 26 de marzo de 2026, la situación no ha cambiado: toda el área del proyecto se encuentra dentro de la reserva (ver mapa).
Codechocó, la autoridad ambiental regional, confirmó que allí sí entregaron permisos ambientales a nombre de Volador Colombia, pero estos no reemplazan la sustracción del área de reserva que debe autorizar el Minambiente. Harry Escobar, profesional especializado de la entidad, explica que allí entregaron “unas concesiones de agua, permisos de vertimiento y unos instrumentos para el manejo ambiental de las actividades internas de la exploración”.
Al preguntarle por qué se dieron estos permisos sin contar con la sustracción de la zona de reserva, el funcionario explicó que el procedimiento para entregarlos “no establece como requisito el acto administrativo de sustracción de reserva forestal”. Además, aseguran que han verificado el cumplimiento de las condiciones establecidas en dichos permisos y que, hasta ahora, no se han impuesto sanciones por incumplimiento.
Estos permisos, sin embargo, no eliminan la competencia del Minambiente como autoridad para permitir o no las actividades de exploración al interior de una zona de reserva forestal. Sobre esto, la cartera ambiental le dijo a Volador Colombia en una de sus decisiones, en la que rechazaba las solicitudes para explorar en 2022, que “se considera infracción en materia ambiental toda acción u omisión que constituya violación de las disposiciones ambientales vigentes, en las que las sustituyan o modifiquen, y en los actos administrativos emanados de la autoridad ambiental competente”.
Aunque el Ministerio reconoce que no se ha otorgado ninguna autorización, también confirmó que no se han abierto investigaciones ni procesos sancionatorios en contra de Volador Colombia por esta situación.
Mientras tanto, Andina Copper anunció el pasado 24 de junio, mediante un comunicado, que ya realizó las perforaciones 9, 10 y 11 dentro de sus actividades de exploración minera. “Se están llevando a cabo perforaciones exploratorias a amplio espaciamiento, diseñadas para evaluar el potencial de escala general del sistema mineralizado de Cobrasco”, dice la compañía en el documento, en el que asegura que sus actividades seguirán expandiéndose.
Este artículo fue producido con el apoyo de Climate Tracker América Latina
**Daniela Quintero Díaz es editora de investigaciones en Mongabay Latam.
**Matías Avramow es periodista en Dialogue Earth.
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