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Según un informe de Unicef publicado este viernes y titulado “Es hora de actuar: los niños africanos en el foco del cambio climático”, los niños en 48 de los 49 países africanos evaluados están clasificados como en riesgo alto o extremadamente alto de sufrir los impactos del cambio climático. El análisis evaluó los países en función de la exposición de los niños a las crisis climáticas y ambientales, como ciclones y olas de calor, así como su vulnerabilidad en función de su acceso a servicios esenciales.
Los niños que viven en la República Centroafricana, Chad, Nigeria, Guinea, Somalia y Guinea-Bissau son los que corren mayor riesgo. “Está claro que los miembros más jóvenes de la sociedad africana son los más afectados por los duros efectos del cambio climático”, afirmó Lieke van de Wiel, Directora Adjunta de UNICEF para la región de África Oriental y Meridional. “Son los menos capaces de hacer frente a la situación, debido a su vulnerabilidad fisiológica y su escaso acceso a servicios sociales esenciales”.
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Los niños, dice la investigación, son físicamente menos capaces de resistir y sobrevivir a peligros como inundaciones, sequías, tormentas y olas de calor y son fisiológicamente más vulnerables a sustancias tóxicas como el plomo y otras formas de contaminación. El informe revela de hecho una fuerte correlación entre los países con malas clasificaciones en salud, nutrición y aquellos con una clasificación alta o extremadamente alta en el Índice de Riesgo Climático Infantil. Al mismo tiempo, los niños y los jóvenes desempeñan un papel decisivo para el cambio y la sostenibilidad a largo plazo.
Rose Mwebaza, directora Regional para África del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, señaló: “Los jóvenes son los que menos han hecho para cambiar el clima y, en África, son los que sufren sus peores efectos. Estamos trabajando para ayudar a los países a adaptarse y desarrollar resiliencia en un clima que cambia rápidamente a través de soluciones basadas en la naturaleza, además de invertir en jóvenes con habilidades y mentalidades ecológicas para apoyar esta transición urgente. Pero para ver resultados, debemos ver un aumento radical de la inversión en un futuro sostenible para los jóvenes africanos”.