Reducir el 51% de las emisiones, ¿una meta lograble?

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Uno de los principales objetivos del país es que su huella de carbono llegue a cero en 2050. Para ello, por ejemplo, deberá reducir 32 millones de toneladas a 2022. Hasta ahora, se lleva una reducción de casi 15 millones de toneladas. ¿Se trata de un objetivo fáctible?

Su megadiversidad, extensas costas, tres cordilleras, seis regiones naturales y su ubicación geográfica hacen que Colombia sea uno de los países más vulnerables al cambio climático. El Ministerio de Ambiente advierte que en los próximos años el país podría enfrentarse a una progresiva transformación de su biodiversidad; a la pérdida de cobertura de ecosistemas marinos y costeros, como los manglares; al blanqueamiento de los corales; a una avalancha en las quebradas vecinas de los páramos, por la erosión de las tierras provocada por cultivos y ganadería intensiva; a una disminución en las coberturas de los glaciares, como el nevado del Ruiz. Un futuro que se está evitando a toda costa. (Lea: Adaptación, su importancia a los cinco años del Acuerdo de París)

Uno de los principales causantes de este alarmante panorama es la generación de los gases de efecto invernadero (GEI), que son generados por los desbordado hábitos de producción y consumo. La producción de estos gases ocasionó que la temperatura del planeta aumentara de manera alarmante respecto a los niveles históricos del siglo XX. Un incremento que generará que el planeta no aguante más calor acumulado. Datos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) señalan que, desde la era preindustrial hasta 2017, la temperatura promedio de la Tierra aumentó 1 °C.

Desde que el IPCC alertó de ese aumento desbordado, los expertos han tratado de entender las causas y consecuencias que generó en los ecosistemas esa variabilidad climática. Y, como respuesta a este fenómeno elaboraron diversas estrategias. Una de ellas fue la Convención Marco de Naciones Unidas de Cambio Climático, el primer tratado que buscó estabilizar las concentraciones de GEI en la atmósfera. También se estableció el Protocolo de Kioto, adoptado en 1997, y el Acuerdo de País, en el que 197 países – entre ellos Colombia - se comprometieron a implementar acciones para mantener el aumento de la temperatura global en este siglo muy por debajo de los 2 ° Celsius. (Puede leer: Así planea Colombia disminuir el 51 % de sus emisiones a 2030)

Desde hace cinco años, cuando Colombia entregó su primera NDC, los compromisos que iba a adquirir para llegar a esa meta mundial, se comprometió a reducir el 20 % de sus emisiones de GEI proyectadas para 2030 y a aumentar esa disminución a un 30 % si recibía apoyo internacional. Ahora, en la actualización de esa hoja de ruta, el gobierno del presidente Iván Duque fue un poco más ambicioso. Se planteó reducir el 51% de las emisiones de GEI para 2030, teniendo en cuenta que, según cifras recientes del IDEAM, Colombia emite 237 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) anualmente y que parte de su economía depende de sectores que generan altas emisiones.

Pero, ¿qué tan lograble es esta meta de reducir las emisiones en un 51% a 2030? En palabras de Oscar Guevara, especialista en biodiversidad y cambio climático de WWF, aunque este objetivo obedece a un criterio técnico, está en su rango más ambicioso. “Dentro de las opciones existen múltiples opciones y escenarios para “descarbonizar” la economía y la meta del 51% es una meta de altísima ambición política y técnica”. Según el experto, se trata de un reto enorme, aunque positivo y viable con mucho esfuerzo. “Es factible lograrlo, sí. Pero la deforestación es el gran reto: eso está claro tanto en lo técnico como en lo político. Existe una visión para su reducción y debemos ser rigurosos y doblar esfuerzos para cumplir”, comenta.

Por su parte, Ricardo Lozano, ex ministro de Ambiente y quién estuvo en la cabeza de actualizar los compromisos climáticos a principios de año, explica que la nueva meta también está relacionada con la nueva información científica que tenemos sobre las emisiones en Colombia. “En 2015 estábamos completamente desactualizadas, cuando nos comprometimos en esa primera NDC. Ahora el ejercicio que hicimos desde el Ministerio fue empezar a mirar las fuentes de emisión de gases de efecto invernadero de cada fábrica, de cado hato ganadero. Empezamos a mirar punto por punto de fuente de emisión, ya no desde cada sector, porque realmente se necesita un compromiso del sector privado”. Es decir, coincide en que se trata de un objetivo técnicamente coherente.

Agrega, además, que la nueva meta no se obtuvo a partir de sector por sector, ya que, por ejemplo, “en el de comercio es muy difícil que todos digan que se van a comprometer a un 30% y ver cómo te organizas, cuál es el objetivo que buscas. En cambio, cuando tu encuentras a grandes empresas vinculadas a esta transformación queda más fácil y ahí empiezas a cumplir”.

Al igual que Guevara sugiere que lograrlo implicará un esfuerzo titánico. “Se ha venido cumpliendo todo este compromiso. Para lograr la meta, que para el 2022 implica reducir 32 millones de toneladas de carbono, ya se ha adelantado una reducción de casi 15 millones de toneladas, con todo lo que hicimos con toda la lucha de deforestación”, comenta.

Pero ¿cómo logra pasar de la palabra al papel? Para Lozano son clave tres cosas. Primero, y en esto coincide con Guevara, se necesita invertir aún con más fuerza en la lucha contra la deforestación. Segundo, se necesita una transformación de varios sectores productivos”. La transformación de sectores productivos, como la ganadería, también es fundamental. Proyectos silvopastoriles, por ejemplo. Ya no tenemos que tumbar bosques para levantar un hato de ganado, esa costumbre tiene que desaparecer completamente del país. Hoy en día hay proyectos agroforestales, que tienen una gran inversión en la meta que hicimos en el Plan Nacional de Desarrollo. Más de 300 mil hectáreas tienen objetivos de restauración”.

Finalmente, el experto cree que, para lograr el nuevo NDC, el sector privado será clave.

En cuanto a lo que ha adelantado formalmente el Ministerio de Ambiente sobre mitigación, son varias las cosas que se deben resaltas. Estas son algunas de las estrategias que se han empleado para reducir las emisiones de GEI:

1. Plan Nacional de Desarrollo 2014- 2018

En 2015, año en que se firmó el Acuerdo de París, se pactó además la creación de una “Estrategia de Crecimiento Verde” que después se transformó en la “Misión de Crecimiento Verde” por parte del Departamento Nacional de Planeación (DNP). Con esta iniciativa se buscó establecer las bases técnicas para el diseño de una Política de Crecimiento Verde de a largo plazo en la que se incluyó un crecimiento económico resiliente ante los desastres naturales y el cambio climático; un enfoque regional para la priorización de inversiones en regiones estratégicas; y promover el desarrollo bajo en carbono. (Puede leer: ¿Qué ha pasado en el mundo tras cinco años del Acuerdo de París)

2. Aprobación del Sistema Nacional de Cambio Climático (SISCLIMA)

Con el CONPES 3700 de 2011 se definió una gestión para el cambio climático en el país con la creación del SISCLIMA, una herramienta que busca coordinar, articular, formular, hacer seguimiento y evaluar las políticas, normas, estrategias, planes, programas, proyectos, acciones y medidas en materia de adaptación al cambio climático y de mitigación de gases efecto invernadero.

3. Adopción y ratificación del Acuerdo de Paris

Colombia adoptó en diciembre de 2015 el Acuerdo de París. En abril de 2018 la Corte Constitucional declaró exequible la Ley 1844 del 14 de julio de 2017 por medio de la cual se aprueba este tratado. Para ese año Colombia se comprometió a reducir las emisiones de GEI del país 20% con relación a las emisiones proyectadas a 2030; aumentar la resiliencia y la capacidad adaptativa del país, a través de 10 acciones sectoriales y territoriales priorizadas a 2030; y fomentar el intercambio de conocimiento, tecnología y financiamiento para acelerar las contribuciones planteadas en materia de adaptación y mitigación de GEI.

4. Creación del Impuesto Nacional al Carbono

El impuesto nacional al carbono se creó a través de la Ley 1819 de 2016 (Reforma Tributaria Estructural) y allí, en su artículo 221, se estableció la necesidad del país de contar con instrumentos económicos para incentivar el cumplimiento de las metas de mitigación de GEI a nivel nacional. Además, se ordenó al Ministerio de Ambiente a establecer un procedimiento para la “no causación del Impuesto Nacional al Carbono”, con el propósito de estimular la formulación e implementación de iniciativas de mitigación que generen reducciones de emisiones o remociones de GEI a cambio de la no causación del impuesto. (Lea también: Colombia a cinco años del Acuerdo de París: es hora de redoblar esfuerzos)

5. Establecimiento de la Ley de Cambio Climático

En agosto de 2017 se radicó ante el Congreso el proyecto de ley número 73, “por el cual se establecen directrices para la gestión del cambio climático”. Con esta ley, el Ministerio de Ambiente buscó establecer las directrices para la gestión del cambio climático en las decisiones de las personas públicas y privadas, la concurrencia de la Nación, Departamentos, Municipios, Distritos, Áreas Metropolitanas y Autoridades Ambientales principalmente

en las acciones de adaptación al cambio climático, así como en mitigación de GEI. Su objetivo es reducir la vulnerabilidad de la población y de los ecosistemas del país frente a los efectos del cambio climático. (Puede leer: La selva amazónica, un punto débil en el Acuerdo de París)

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