2 Jul 2020 - 1:10 p. m.

Se registra en la Amazonia brasileña el mayor número de incendios desde 2007

Imágenes por satélite detectaron un total de 2.248 focos de incendio en junio de este año, aumentó un 19,5% en junio en comparación con el mismo mes del año pasado. El Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) nunca había reportado tantos focos en este mes del año desde 2007. Junio marca el comienzo de la estación seca.

Redacción Ambiente

Medio Ambiente

Los incendios, una vez más, están acabando con la Amazonia, la selva tropical más grande del mundo. De acuerdo a las imágenes satelitales obtenidas por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), en junio de 2020 se han registrado 2.248 focos de incendios, es decir, aumentó un 19,5% en comparación con el mismo mes del año pasado. Esta es la peor cifra para este mes en 13 años, cuando fueron identificados 3.519. (Lea: Se dispara el número de incendios en la Amazonía brasileña)

Las organizaciones ambientales a nivel mundial advierten lo devastadores que pueden llegar a ser estos incendios, incluso, prevén que sean más fuertes que los que se presentaron hace un año. Una de las razones es que junio marca el comienzo de la estación seca que se podría prolongar hasta septiembre.

La principal causa de que los incendios se propaguen con tanta rapidez y fuerza en la Amazonia brasileña es la deforestación. Según explicó el INPE, los incendios en esta selva suelen extenderse por áreas que han sido previamente desforestadas, uno de los grandes problemas que enfrenta este ecosistema en los últimos años y que agravó con la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil.

La deforestación, que generalmente está relacionada con fines agrícolas y ganaderos, en Brasil ya ha tenido niveles alarmantes este año, con más de 2.000 km2 deforestados de enero a mayo, un 34% más que en el mismo período de 2019. (Puede leer: Greenpeace denuncia aumento de minería ilegal en la Amazonía brasileña)

De acuerdo con varios informes de organizaciones medioambientales, detrás de la deforestación y los incendios están redes mafiosas que comercian ilegalmente con madera, minerales y ganado. Además, amenazan a las comunidades indígenas que viven en la Amazonía. El aumento de las conflagraciones amenaza al ecosistema y a la salud de los pobladores que lo habitan, pues podría provocar problemas respiratorios.

Para las organizaciones ambientales, el gobierno ultraderechista ha promovido la deforestación para impulsar actividades agropecuarias y mineras en áreas protegidas. Sin embargo, desde los primeros días de junio tropas del Ejército realizan un operativo para evitar los crímenes medioambientales, entre ellos la tala indiscriminada de árboles.

El Instituto de Pesquisa Ambiental de la Amazonía (Ipam) calcula que 9.000 km2 de selva ya deforestada desde el año pasado podrían ser quemados de aquí hasta el mes de agosto. Por eso, estiman que los incendios más voraces se registraran ese mes. Hace un año, en el mismo período de tiempo, se presentaron más de 30.000 focos, tres veces más que en agosto de 2018. (Le puede interesar: Recuperación de la selva amazónica tras extraer oro es de las más bajas, incluso años después)

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