26 Mar 2018 - 1:41 p. m.

Según ipbes, la degradación de los suelos en el mundo ha alcanzado niveles críticos

Se acerca una sexta extinción masiva de especies, más migración humana y pérdida de agua. Esos son los resultados del último informe del Ipbes presentado hoy en Medellín. Todo apunta a que nuestros estilos de vida son los culpables.

Redacción Medio ambiente

Se estima que 4 mil millones de personas vivirán en tierras secas para 2050. Que pronto habrá una sexta extinción masiva de especies y que habrá más personas migrando por el estado de sus suelos y la falta de agua. Así es el futuro según los científicos de la Plataforma intergubernamental sobre diversidad biológica y servicios de los ecosistemas (IPBES) que acaban de presentar en Medellín su informe mundial sobre degradación y restauración de tierras. (Lea: La biodiversidad se sigue deteriorando peligrosamente en todas las regiones del mundo) 

Más de 100 expertos líderes de 45 países están detrás de este trabajo, considerado el más robusto hasta ahora. Sus conclusiones, soportadas en más de 3.000 fuentes de conocimiento científico, gubernamental, indígena y local, apuntan a que el daño sobre la superficie terrestre ha alcanzado niveles críticos gracias a las actividades humanas. La expansión rápida, el manejo insostenible de las tierras de cultivo y el pastoreo son las principales del culpables.

Esas presiones están deteriorando la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos al punto de intensificar el cambio climático y aumentar los conflictos humanos. Los expertos aseguran que el bienestar de las dos quintas partes de la humanidad (3,2 billones de personas) está siendo afectado por estos impactos y que otras víctimas, como los humedales, exigen una urgente revisión. 

El coordinador del informe, el ingeniero agrícola Luca Montanarella, aseguró que dentro del estudio era evidente cómo el 87 % de las áreas de humedales se habían perdido desde el comienzo de la era moderna, "con un 54% de pérdidas desde 1900". (Lea: “Comparada con Europa, Colombia es un paraíso”: Luca Montanarella)

Pero la evidencia, lamentablemente, va más allá. De acuerdo con los científicos, más de 1.500 millones de hectáreas de ecosistemas naturales se habían convertido en tierras de cultivo en 2014. Es decir que menos del 25% de la superficie terrestre de la Tierra se ha escapado de los impactos nuestras actividades y que en treinta años la cifra será del 10 %. 

Y el motor del problema es nuestro estilo de vida. El alto consumo de las economías más desarrolladas y el aumento del consumo  en las emergentes. Por eso la imparable expansión agrícola, la extracción de recursos naturales y minerales, y urbanización. 

El asunto es que "se prevé que la combinación de la degradación de la tierra y el cambio climático reducirá el rendimiento mundial de los cultivos en un promedio del 10% y hasta en un 50% en algunas regiones para 2050. En el futuro, la mayor degradación ocurrirá en América Central y del Sur, África Subsahariana y Asia, las áreas con la mayor cantidad de tierra restante que es apta para la agricultura", sostuvo Montanarella.

¡A restaurar!

La buena cara de moneda es que los científicos se tomaron la tarea de encontrar una solución: la restauración. En esa búsqueda hubo casos exitosos tanto en prácticas tradicionales como modernas para evitar o revertir la situación actual. En las tierras de cultivo, por ejemplo, el uso de cultivos tolerantes a la sal, la agricultura de conservación y los sistemas integrados de cultivos, ganadería y silvicultura.

Para los pastizales se encontró que el mantenimiento de regímenes de incendios apropiados y el restablecimiento o desarrollo de prácticas e instituciones locales de manejo del ganado se comportan de manera eficiente. 

En el caso de los humedales, los expertos recomiendan un control de las fuentes de contaminación, el manejo de los humedales como parte del paisaje y la reubicación de los humedales dañados por el drenaje. Mientras que para las áreas urbanas la solución parece ser una mejor planificación espacial urbana, la replantación con especies nativas, el desarrollo de "infraestructura verde".

Hasta ahí parece todo cubierto, no obstante, los expertos afirman que durante sus investigaciones encontraron vacíos que los tomadores de decisiones deben priorizar. Estos son los estudios sobre las consecuencias de la degradación de la tierra en los ecosistemas de agua dulce y costeros, la salud física y mental y el bienestar espiritual, y la prevalencia y transmisión de enfermedades infecciosas. O, incluso, cómo la degradación exacerba el cambio climático. 

Comparte:
X