27 Jun 2019 - 2:10 a. m.

Un llamado para proteger el agua de Bucaramanga

Cuidar la cuenca del Alto Lebrija es una tarea fundamental, ya que es la encargada de abastecer de agua a Bucaramanga y su área metropolitana. Si no se hace, cerca de 1,2 millones de personas están en alto riesgo de desabastecimiento hídrico.

-Redacción BIBO

La cuenca del río Sogamoso se encuentra dividida funcionalmente por el Embalse de Toporocó e Hidrosogamoso. / Wilbermendex - Wiki Commons
La cuenca del río Sogamoso se encuentra dividida funcionalmente por el Embalse de Toporocó e Hidrosogamoso. / Wilbermendex - Wiki Commons

Los 1,2 millones de habitantes de Bucaramanga y los municipios aledaños se podrían quedar sin agua ante una posible sequía. Se abastecen de una sola fuente de agua, lo que convierte a la ciudad en el área metropolitana con mayor riesgo de desabastecimiento de agua de Colombia. Esta fue la contundente cita con la que Diego Arévalo Uribe, director en Latinoamérica de Good Stuff International, inició la séptima edición del Encuentro por el Agua en Santander. (Vea aquí los diferentes Encuentros por el Agua)

El encuentro, que tuvo lugar por séptimo año consecutivo en Bucaramanga, es un espacio de diálogo promovido por El Espectador, con la asesoría técnica de WWF y el apoyo de Isagén y Bavaria. Para esta edición, cerca de ochenta actores del sector privado y público se concentraron en el estado de las cuencas del Alto Lebrija y el río Sogamoso. Durante cuatro horas, conversaron de los problemas que enfrentan estos cuerpos hídricos y las cuencas, los desafíos que deben afrontar, las acciones que deben implementar y las metas a cumplir durante este año.

“Partimos de la base de que hay que conocer cuál es la relación del agua con Santander como territorio. Esta relación no solo pasa por la cantidad que tiene disponible, sino por la comunicación que hay entre sus diferentes actores. Buscamos generar, bajo una metodología controlada y dirigida, una estrategia de discusión, donde no tuvimos temas vetados y abordamos los puntos pertinentes, necesarios y urgentes para la región”, dijo Arévalo.

En el conversatorio, el experto explicó que Bucaramanga, Floridablanca, Girón, Piedecuesta y Lebrija solo se abastecen de las cuencas del Alto Lebrija. “Denominamos Alto Lebrija a la unidad de ordenamiento hidrológico que incluye todos los afluentes que proveen de agua a 1,2 millones de habitantes en el área metropolitana de Bucaramanga. De las cerca de 400 unidades de ordenamiento de cuenca que existen en Colombia, esta es la de mayor riesgo por la cantidad de población y por tener una única fuente de agua concentrada en el ecosistema de alta montaña de Santurbán”, añadió Arévalo.

Santurbán es la única fuente de agua para la ciudad, por eso, resaltó el experto, es de vital importancia proteger todo el ecosistema de alta montaña, que incluye el páramo, de intervenciones de alto impacto como los proyectos de megaminería mecanizada. Las cuencas del Alto Lebrija hacen parte del área hidrográfica Magdalena-Cauca. “Esta macrocuenca, que concentra cerca del 80 % de la población y del PIB de Colombia, depende de un ecosistema muy frágil y muy importante para todos: los páramos. Absolutamente todos están en riesgo, principalmente por el cambio climático. De nada sirve proteger el páramo, sino todo el bosque que lo rodea. Si el bosque alto andino no está bien, el páramo no está bien”, aseguró Carolina García, gerente de sostenibilidad de Bavaria.

Santander, según el Estudio Nacional del Agua de 2018, es uno de los departamentos más vulnerables del país en caso de una posible sequía. El documento reseña que los déficits en la oferta natural de agua, la reducción en la precipitación y la insuficiencia en la infraestructura hídrica permiten identificar 391 municipios, a escala nacional, que podrían ser susceptibles al desabastecimiento hídrico en época seca. Entre las zonas en riesgo están cincuenta de los 87 municipios santandereanos, el 92 % de los cuales dependen de fuentes de agua superficial; es decir, de agua que escurre directamente de los ecosistemas de alta montaña. (Lea: Las tareas pendientes del agua en Santander)

Además, Santander, concentra casi un 8 % de la demanda hídrica total y es el tercer departamento con mayor demanda hídrica en Colombia. La principal razón es su vocación agrícola, donde sobresale el área de palma de aceite, y cuenta con el megaproyecto energético de la hidroeléctrica del río Sogamoso. Este tipo de dinámicas sociales y sectoriales conllevan presiones por uso y alteraciones de la calidad de este recurso hídrico.

Otro de los temas que se discutió en el conversatorio fue la cuenca del río Sogamoso, que se encuentra dividida funcionalmente por el Embalse de Toporocó e Hidrosogamoso. Cerca del 10 % de la energía hidroeléctrica del país está concentrada en la subzona hidrográfica del río Sogamoso, que genera un aprovechamiento hidroenergético de una gran cuenca que nace en la parte alta del departamento de Boyacá y tiene un área de más de 2,3 millones de hectáreas, incluyendo los ríos Chicamocha, Suárez y Fonce. Este territorio se alimenta de más de 800.000 hectáreas de páramos andinos, que aportan seguridad hídrica a la cuenca de esta fuente hídrica.

Uno de los retos identificados fue que, como el río Sogamoso no nace en Santander, otras autoridades ambientales y territoriales con jurisdicción en Cundinamarca y Boyacá tienen influencia en el ordenamiento. La gobernanza y la articulación de actores alrededor de este río es un lío de vieja data. La parte final de la cuenca del río Sogamoso, ubicada en Santander, se supone que tiene jurisdicción compartida entre la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS) y la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB).

No parecen ser suficientes los diferentes convenios que han adelantado las autoridades ambientales y empresas públicas y privadas del departamento para la protección de terrenos donde hay nacimientos de agua y afluentes. Por tal razón, una de las principales soluciones que se planteó fue la implementación de un modelo de gobierno basado en el concepto de región hídrica e incluyendo el trabajo con las comunidades ubicadas en los ecosistemas de alta montaña.

Si se implementan medidas eficientes en las cuencas y sistemas acuíferos en Bucaramanga, se podrán formular soluciones íntegras en la ordenación del territorio que aporten a la seguridad hídrica de la población. Para tener resultados exitosos, es necesaria la articulación del Estado, la comunidad y la empresa privada. El trabajo conjunto de estos actores puede influir positivamente en la gobernanza del agua. (Le puede interesar: La iniciativa que quiere salvar a Colombia de una crisis por el agua)

Un pacto por el agua

Uno de los principales acuerdos que quedó de esta edición de “Encuentros por el agua” fue la creación del Grupo promotor del fondo de agua de Bucaramanga, firmado por la Alcaldía de Bucaramanga, el Acueducto Metropolitano, Área Metropolitana de Bucaramanga, la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB), fundación Comultrasán, Marval, Bavaria y The Nature Conservancy.

El objetivo es promover acciones destinadas a la conservación y protección de los recursos hídricos del páramo de Santurbán, así como de las cuencas de los ríos Oro, Suratá y Tona. En los próximos tres años las entidades deberán consolidar la creación del Fondo de Agua. Además, tendrán que identificar las áreas prioritarias para conservar las cuencas y destinar recursos para la ejecución de los proyectos.

El agua en Santander, en riesgo

- 8 por ciento de la demanda hídrica nacional se encuentra en Santander. Es el tercer departamento que más agua necesita, seguido de Antioquia y Huila.

- 4 por ciento del requerimiento hídrico de riego forma parte del sector agrícola. Santander es el tercer departamento que más agua invierte en este sector, seguido de Valle y Tolima.

- 87 municipios santandereanos están en alto riesgo de desabastecimiento hídrico.

- 92 por ciento de los municipios de Santander dependen de fuentes de agua superficial, como ríos, manantiales, riachuelos y arroyos.

- 1,2 millones de personas están en alto riesgo de desabastecimiento hídrico si no se conserva el ecosistema de alta montaña de Santurbán, del que dependen las cuencas del Alto Lebrija.

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