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Carga eléctrica estandarizada: ¿cómo impulsar la movilidad comercial en Colombia?

Para sostener la transición hacia la movilidad eléctrica se estima la instalación de cerca de 19.400 cargadores públicos antes de 2030.

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Andrés Montes Alba
14 de febrero de 2026 - 08:30 p. m.
La disponibilidad y estandarización de la carga en un factor crítico para la operación de los vehículos eléctricos comerciales.
La disponibilidad y estandarización de la carga en un factor crítico para la operación de los vehículos eléctricos comerciales.
Foto: Pexels
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La movilidad eléctrica en Colombia entra en una etapa en la que el crecimiento del parque automotor exige una infraestructura de carga más ordenada y eficiente, especialmente para los vehículos de uso comercial. Por eso, el Ministerio de Minas y Energía avanza en lineamientos técnicos para homologar los conectores de las estaciones de carga pública, ajustándolos con estándares internacionales como el Tipo 2 y el CCS2 para carga rápida.

El objetivo es resolver uno de los principales obstáculos para la adopción de la electromovilidad: la interoperabilidad. Para las empresas que operan flotas de vans, camiones y vehículos de reparto, la compatibilidad entre estaciones de carga incide directamente en la continuidad operativa, la planificación de rutas y la productividad.

En el segmento comercial, la lógica de uso difiere del vehículo particular. Mientras los automóviles privados suelen cargarse en horarios nocturnos, los vehículos eléctricos comerciales están diseñados para operar durante gran parte del día, lo que convierte la disponibilidad y estandarización de la carga en un factor crítico para la operación.

La regulación en desarrollo plantea que las nuevas estaciones públicas adopten conectores estandarizados e interoperables, de modo que puedan ser utilizadas por distintas marcas y operadores. La propuesta busca unificar criterios técnicos a nivel nacional y construir una red de carga más homogénea y confiable, capaz de acompañar el crecimiento del transporte eléctrico en aplicaciones logísticas.

Desde la industria, esta orientación es vista como un paso clave. Los vehículos comerciales eléctricos de Farizon Colombia están desarrollados para operar bajo infraestructura estandarizada y con sistemas de carga rápida, lo que permite reducir los tiempos de inactividad y optimizar la utilización del vehículo. “Cuando hablamos de vehículos comerciales eléctricos, la conversación no puede quedarse solo en sostenibilidad. También debe centrarse en productividad, tiempos de operación y eficiencia”, señala Felipe Negret Hidalgo, gerente de marca de Farizon Colombia.

Este avance normativo se da en un país donde la red de carga aún es limitada, pero en expansión. Actualmente existen 229 estaciones de carga públicas, con 401 cargadores y 746 conectores. En el área de Bogotá se concentran cerca de 260 cargadores en alrededor de 100 ubicaciones, entre puntos públicos y privados.

Las proyecciones muestran la magnitud del reto. Para sostener la transición hacia la movilidad eléctrica se estima la instalación de cerca de 19.400 cargadores públicos antes de 2030, con una inversión aproximada de 260 millones de dólares, equivalentes a un billón de pesos colombianos.

La electromovilidad comercial comienza a consolidarse como una opción viable para la operación diaria, no solo por su impacto ambiental, sino por su aporte a la eficiencia y previsibilidad de las operaciones empresariales.

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