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¿Qué es la renovación de un producto? ¿Qué se conserva? ¿Qué se va? “Renovar”, verbo agotado por los medios y quienes comunican sobre casi cualquier industria. Sobre casi cualquier cosa. A veces, acertado. A veces, solo un recurso. A veces, solo un sinónimo elegido —de forma incorrecta— para lo que más bien podría ser una ligera actualización, o, en el caso de los autos, un face lift.
Bien, hace ya más de un año Nissan vende en Colombia la nueva —segunda— generación de Kicks. El producto que hoy da vida a la línea de entrada al segmento SUV del fabricante es buen ejemplo de lo que una renovación realmente es. Es, también, un ejemplo del contexto actual de la firma japonesa.
Así, antes de hablar de sus características, vale la pena recordar que el presente de Nissan se enfoca en reestructurar sus operaciones. En palabras del CEO de la compañía, “ajustar la capacidad instalada, mantener el posicionamiento de la marca”. Ofrecer productos como uno de sus próximos lanzamientos, Kait, que respondan a la “creciente demanda de vehículos innovadores y adaptados a las necesidades del consumidor latinoamericano”.
E innovar es algo con lo que la segunda generación de Kicks cumple, por lo menos en lo que a presentación de novedades frente a la versión anterior se refiere. Y es que el compacto creció en equipo, tecnologías y tamaño… ligeramente.
Un nuevo rostro
Por trillado que parezca, el primer gran cambio de Kicks es su estética. Desde afuera resalta su cuerpo lumínico —totalmente en LED tanto afuera como adelante— diseñado con líneas horizontales. Según la marca, esa imagen robusta que hoy expresa su SUV se inspiró en el casco que usan los jugadores de fútbol americano.
En su exterior contrastan sus rieles en el techo, haciendo un juego de tonalidades entre los detalles en negro y el resto de la carrocería —rojo, para el caso del vehículo que probamos; así como el diseño de sus rines de aluminio de 19 pulgadas. Una imagen de vehículo híbrido y eléctrico que no aplica para este caso.
El habitáculo sigue la corriente de su exterior. Desde el primer momento, la calidad percibida es superlativa. Hay un notable cuidado en el detalle, así como una clara intención por ser llamativo y vanguardista. Incluye un panel de instrumentos digital de 12,3 pulgadas, las mismas dimensiones que tiene su centro multimedia con conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto.
Suma un punto de carga inalámbrico, visión periférica, un volante y tapicería en cuero, iluminación ambiental con una franja en un tono hueso y sistema de audio Bose, con diez altavoces que incluyen dos en los apoyacabezas de las plazas delanteras y que permiten una sensación de inmersión al sonido. Todo conjuga con una correcta insonorización, tanto del ruido ambiente, como del trabajo bajo el capó.
Nuevo corazón y seguridad
Y es que la renovación incluyo al tren motor… o, bueno, al motor. La segunda generación de Nissan Kicks funciona con un bloque aspirado de dos litros, con el que abandona el de 1.6 litros de la versión anterior. Entrega 139 caballos de potencia a partir de las 6.000 rpm, y hasta 190 Nm de torque, cuando la aguja señala las 4.000 rpm. Se acopla, claro, a una caja tipo CVT.
Este nuevo corazón le da un impulso adicional en carretera. En la ciudad es correcto, ligeramente sosegado por momentos, pero la sensación se desvanece cuando la persona al volante afina la presión al pedal derecho.
Lo cierto es que son pocos los escenarios en los que el trabajo del bloque de dos litros invade la cabina. También las vibraciones. Algo similar ocurre con la suspensión y como las imperfecciones de la vía intervienen con la comodidad de sus ocupantes.
Ahora bien, Nissan hizo de Kicks un vehículo con cinco estrellas de seguridad -según las pruebas de Latin Ncap-. Así que incluyó tecnologías como control dinámico del vehículo, sensores de parqueo, asistente de frenado inteligente, asistencia de cambio de carril, alerta de puerta trasera, monitoreo de presión de los neumáticos, seis bolsas de aire, entre otros.
Kicks es uno de esos productos que vale la pena ver cuando se busca un vehículo de su segmento. Un SUV compacto que no enfoca su oferta de valor en incluir algún tipo de electrificación. Un carro que agrupa equipo, seguridad y diseño como atributos para atraer a sus clientes. A enero de 2026, el precio de la versión Exclusive, base de esta reseña, es de COP 140.000.000.
