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Comprar una moto usada puede ser una buena decisión para ahorrar dinero, pero también puede convertirse en un problema si el vehículo esconde daños por causa de un accidente.
De acuerdo con Walther Carvajal, CEO y fundador de Wcar, plataforma especializada en compra y venta de vehículos usados, el mercado colombiano de segunda mano presenta una importante asimetría de información, una situación que obliga a los compradores a ser mucho más cuidadosos antes de cerrar un negocio. “En las motos el riesgo es aún mayor debido a que compromete directamente la seguridad del conductor”, explica Carvajal.
El experto reúne una serie de datos que debería tener en cuenta a la hora de comprar una moto usada.
Consultar el historial es el primer filtro
Antes de revisar la moto físicamente, el experto recomienda hacer una investigación a profundidad.
Carvajal señala que el historial vehicular disponible en el RUNT debe ser una consulta obligatoria para cualquier comprador. Ahí es posible verificar información relacionada con propietarios anteriores, embargos, alertas por hurto y el cumplimiento de las revisiones tecnomecánicas.
Otra fuente importante es Fasecolda, entidad que permite consultar registros de siniestros reportados a las aseguradoras y posibles indemnizaciones por pérdidas parciales o totales.
Sin embargo, el experto advierte que ninguna base de datos es completamente suficiente. “Existe el riesgo de que algunos accidentes nunca hayan sido reportados a las aseguradoras o que las reparaciones se hayan realizado por fuera de los canales formales”, afirma.
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La alineación y la simetría pueden delatar un accidente
Uno de los primeros aspectos a los que vale la pena ponerles lupa es la alineación general de la moto. Según Carvajal, una señal de alerta aparece cuando el manubrio tiende a desviarse hacia un lado al soltarlo. También recomienda revisar el desgaste de las llantas, ya que un desgaste irregular puede ser indicio de problemas de alineación derivados de un impacto.
Ojo a los detalles pequeños como tornillos que muestran señales de haber sido removidos, piezas genéricas instaladas en componentes importantes o la ausencia de calcomanías originales bajo la capa de barniz pueden sugerir que la motocicleta pasó por un proceso de reparación después de una colisión.
El chasis es la pieza que más debe preocupar
Carvajal define al chasis como la columna vertebral de la moto y recomienda inspeccionarlo cuidadosamente en busca de fisuras, soldaduras no originales o arrugas en la pintura. Estas deformaciones pueden indicar que el metal se dobló durante un impacto y posteriormente fue corregido. “Un chasis desalineado altera la geometría de la moto y es un peligro mortal”, advierte el especialista.
Además del chasis, también es importante revisar las barras de la suspensión delantera, estas deben mantenerse perfectamente paralelas y libres de señales de enderezado o golpes.
Los rines y el basculante trasero también se deben revisar, por ejemplo, abolladuras, fisuras reparadas o juegos laterales anormales pueden revelar que la motocicleta sufrió un impacto importante.
Cómo detectar reparaciones de pintura y soldaduras
Cabe resaltar que las reparaciones estéticas son una de las estrategias más utilizadas para ocultar daños provocados por accidentes. Por eso, una revisión minuciosa de la pintura puede entregar pistas valiosas.
Según Carvajal, es importante observar si existe el efecto conocido como “piel de naranja”, una textura irregular en el barniz que suele aparecer cuando la pintura no fue aplicada bajo las mismas condiciones de fábrica.
Según el experto es importante verificar que el color sea uniforme entre las diferentes piezas plásticas y comprobar que no existan residuos de pintura sobre empaques, cables o componentes cercanos.
En cuanto a las soldaduras, la recomendación es comparar ambos lados de la moto, acá las uniones hechas en fábrica son uniformes, limpias y continuas, por el contrario, cordones de soldadura abultados, porosos o asimétricos pueden indicar una reparación posterior a un accidente.
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El peritaje puede evitar una mala compra
Aunque existen varias señales que cualquier comprador puede identificar, los expertos coinciden en que la mejor inversión antes de comprar una moto usada es realizar un peritaje técnico y legal.
Carvajal recomienda acudir a centros especializados como Colserauto o Automás cuando no se cuenta con conocimientos mecánicos suficientes para evaluar el estado real del vehículo. “El peritaje técnico y legal no es un gasto, es la inversión que salva vidas y protege el patrimonio”, asegura.
Finalmente, el experto recuerda que una motocicleta usada no tiene que ser perfecta para representar una buena compra, pequeños rayones o una caída leve de parqueadero no necesariamente afectan su seguridad. El verdadero objetivo, concluye, es encontrar una moto que sea estructuralmente segura, legalmente transparente y que permita al comprador conducir con tranquilidad.