La venta de carros usados sigue ganando terreno en Colombia. Mientras el precio de los vehículos nuevos continúa siendo un reto para muchos hogares y el acceso a financiación presiona el bolsillo de los consumidores, miles de personas están encontrando en los usados una alternativa más accesible para movilizarse.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar
De acuerdo con datos del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), entre enero y abril de 2026 se realizaron 334.767 traspasos de vehículos en Colombia, lo que representó un crecimiento acumulado del 6,5 % frente al mismo periodo del año anterior.
Pero más allá de las cifras, el mercado también está cambiando en la forma en la que se venden y compran los carros. Lo que durante años fue un negocio marcado por la informalidad, los riesgos y la desconfianza, hoy empieza a transformarse con la llegada de plataformas digitales que buscan darle más transparencia al proceso.
Según registros del RUNT, la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) y la Asociación Nacional de Movilidad Sostenible (Andemos), por cada vehículo nuevo que se vende en el país se realizan entre cuatro y cinco traspasos de usados. Eso significa que más del 80 % de las transacciones del sector automotor colombiano ya se mueven alrededor de este mercado.
Sin embargo, el crecimiento también ha venido acompañado de viejos problemas. La compraventa de usados sigue siendo un terreno donde abundan las estafas, los fraudes y las irregularidades. Reportes de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación señalan que en Colombia se registran más de 20.000 delitos al año relacionados con fraude y alteraciones en vehículos usados, incluyendo carros “gemeleados”, manipulación de documentos y suplantación de identidad.
Según la Superintendencia de Industria y Comercio, cerca del 30 % de los vehículos usados en el mercado colombiano presentan algún tipo de inconsistencia en su historial. Entre las más frecuentes se encuentra la alteración del kilometraje.
Le puede interesar: Carros eléctricos vs. gasolina: estudio revela cuál sería hoy más barato
La historia detrás de Wcar, el negocio que busca transformar el mercado de carros usados
En medio de ese escenario han empezado a aparecer nuevas compañías que buscan digitalizar el negocio y construir confianza alrededor de la compra de usados. Una de ellas es Wcar, plataforma fundada por Walther Carvajal, quien asegura que la idea nació después de años viendo cómo muchos compradores terminaban perdiendo en un mercado poco transparente.
“Wcar no nació de un chispazo de genialidad de la noche a la mañana, nació de la frustración acumulada y de ver cómo el consumidor siempre terminaba perdiendo en un sistema diseñado para la opacidad”, explicó Carvajal.
Antes de crear la empresa, el directivo trabajó durante varios años en el sector automotor tradicional, incluyendo marcas premium y plataformas digitales de intermediación. Sin embargo, uno de los momentos que más marcó su visión ocurrió cuando vivió en Canadá y conoció un modelo mucho más estricto frente a la protección del consumidor.
“Allá, si un dealer actuaba de mala fe o le mentía a un cliente, le cancelaban la licencia y quedaba vetado de la industria. Cuando regresé a Colombia entendí que acá las personas seguían comprando carros prácticamente a ciegas”, afirmó.
Esa experiencia terminó convirtiéndose en la base del modelo de negocio de Wcar, que hoy combina venta digital, inspecciones técnicas y procesos apoyados en tecnología. Para Carvajal, la confianza en este negocio no se construye únicamente con publicidad o presencia digital, sino mostrando toda la información del vehículo, incluso sus defectos.
“Si el carro tiene un rayón o una pieza pintada, se le dice al cliente de frente. Cuando el comprador ve que no le están ocultando nada, la desconfianza histórica de esta industria empieza a romperse”, señaló.
Le recomendamos leer: El italiano que viajó a Colombia por el cacao y hoy trabaja con cientos de campesinos
Tecnología y transparencia en un mercado tradicional
La tecnología también se convirtió en uno de los pilares de la compañía. Mientras buena parte del sector todavía depende de procesos físicos y trámites tradicionales, la empresa implementó firmas electrónicas, carpetas digitales y modelos matemáticos para calcular precios de mercado en tiempo real.
“No asignamos el precio de un vehículo al ojo o por intuición. Trabajamos con modelos basados en datos para garantizar un precio justo tanto para quien vende como para quien compra”, aseguró el fundador.
El auge de este tipo de plataformas también coincide con una transformación más amplia del consumidor colombiano. Cada vez más personas están dispuestas a comprar vehículos de manera digital, siempre que exista respaldo y transparencia en el proceso.
Según Carvajal, siete de cada diez carros vendidos por la empresa ya se comercializan online, incluyendo trámites virtuales y entregas a domicilio en distintas ciudades del país.
Aun así, reconoce que la compra de un vehículo sigue teniendo un componente emocional importante. Por eso la compañía también apostó por espacios físicos que funcionan como centros de experiencia tecnológica y atención personalizada.
Siga leyendo: “La raza de perro más cariñosa se llama rescatado”: mensaje viral que invita a la adopción
Un mercado gigante, pero marcado por la desconfianza
El crecimiento de este mercado también ha dejado lecciones importantes. Colombia vio pasar durante los últimos años a gigantes internacionales como OLX Autos y Kavak, empresas que finalmente terminaron cerrando operaciones en el país.
Para el fundador de Wcar, el paso de estas compañías ayudó a demostrar que sí existe un consumidor interesado en modelos más modernos y digitales para comprar usados, aunque también dejó claro que el negocio exige eficiencia operativa y control financiero. “Aprendimos que para sobrevivir y escalar en Colombia hay que ser quirúrgicos con la eficiencia del capital”, explicó.
Mientras tanto, el mercado sigue evolucionando. La expectativa es que en los próximos años aumenten las exigencias alrededor de las garantías, el historial de los vehículos y la trazabilidad de la información, algo que ya ocurre en mercados más desarrollados.
“El consumidor colombiano está cambiando. Hoy las personas valoran la transparencia, la agilidad y la información clara incluso por encima del precio. Ya no se trata solo de vender carros, se trata de construir confianza”, concluyó Carvajal.