La idea de perder calorías aparece en nuestra mente más seguido de lo que creemos: nos preocupa, nos inquieta y nos lleva a imaginar mil escenarios en donde lo primero que aparece suele ser un gimnasio, una dieta bastante estricta o una divertida clase de rumba en la que poco coordinamos. Pero, ¿y si existiera otra forma de lograrlo?
Pues resulta que besar no solo nos hace sentir mil cosas raras y distintas, nos revuelve las emociones y nos lleva, a veces, a un punto alto de excitación, sino que además podría ser nuestra herramienta mágica para ayudarnos con este objetivo.
¿Y por qué besar puede quemar calorías?
Un beso genera respuestas fisiológicas en el organismo, entre ellas la aceleración del corazón y, de ahí, una mayor irrigación sanguínea. De hecho, en uno de nuestros artículos anteriores mencionamos que besar moviliza más de treinta músculos de la cara, cuello y boca; que libera hormonas que nos hacen sentir mucho más plenos, tranquilos y relajados; que puede llegar a jugar un papel “medicinal” aliviando algunos malestares, como los dolores de cabeza.
(Pero si quiere profundizar un poco más en ello, lo invitamos a leer: Estos son algunos de los beneficios de besar).
Entonces, centrémonos en ese estado de placidez, que le debemos, casi en su totalidad, a la oxitocina, la dopamina y la serotonina. Sí, las hormonas del disfrute, que a su vez limitan y reducen el estrés. Si juntamos esto con el “esfuerzo” físico que implica un beso, el cuerpo también está gastando energía. Es como una mini sesión de cardio.
Según el portal web del Hospital Internacional Vinmec (el único sistema de salud privado en Vietnam), el gasto calórico asociado a dar un beso no es uniforme, ya que depende de la intensidad y de otras acciones que lo acompañen. Por ejemplo, en un beso corto el consumo energético es más bien bajo, con un promedio estimado de entre dos y tres calorías por minuto.
Pero, si hablamos de cómo funciona esto durante la actividad sexual, el cuerpo, lógicamente, puede llegar a gastar una cantidad mucho mayor de energía. De acuerdo con los datos de la entidad, en estas situaciones los hombres pueden quemar alrededor de 100 calorías, mientras que en las mujeres el número se aproxima a las 69 calorías, especialmente cuando los besos conforman la mayor parte de la interacción.
Ahora, ubicándonos en el punto medio entre un beso común y el plano sexual, se estima que se queman unas cinco calorías por minuto, o unas 150 en media hora. Si la intensidad aumenta, sube a seis calorías por minuto, es decir, alrededor de 205 calorías en 30 minutos.
Pero incluso, aunque quisiéramos pensar que esto es “el deporte definitivo” y que solo con besos podemos bajar de peso o mantenernos en forma, la realidad es que no reemplaza las actividades que claramente implican un mayor esfuerzo. Por más cómoda y agradable que sea en la práctica o que matemos dos pájaros de un solo tiro —porque se disfruta y al mismo tiempo se queman calorías—, besar es un plus, un extra, pero no la tarea completa.
Aunque, después de todo, ¿no es un buen motivo para dejar que los besos formen parte de nuestra rutina diaria? ¿Qué opina? Lo leemos en los comentarios.
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