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¿Es normal sentirse atraído por estatuas o esculturas? Conozca la ‘agalmatofilia’

Algunas personas pueden sentir más que admiración por cuerpos que no respiran. ¿Por qué ocurre?

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Redacción Amor
25 de febrero de 2026 - 05:31 p. m.
Foto de referencia: El Apolo del Belvedere, copia romana de la obra maestra griega del siglo IV a.C. y una de las esculturas más célebres de los Museos Vaticanos.
Foto de referencia: El Apolo del Belvedere, copia romana de la obra maestra griega del siglo IV a.C. y una de las esculturas más célebres de los Museos Vaticanos.
Foto: EFE - DANIEL CÁCERES
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En la vida hay historias que cuesta un poco creer. Lo cierto es que todos hemos hecho cosas insólitas por amor, como viajar de extremo a extremo por el mundo o tatuarse el nombre de alguien en el pecho. O, bueno, quizás no. Pero siempre es posible llevar las cosas un poco más lejos.

La agalmatofilia es el término que describe la atracción o excitación sexual hacia estatuas, esculturas o maniquíes. La palabra proviene del griego agalma (imagen o estatua) y philia (amor). Su nombre fue dado y sistematizado en el siglo XIX por el psiquiatra Richard von Krafft-Ebing.

Pero antes, mucho antes de que la psiquiatría clasificara este tipo de conductas, la literatura ya había dejado en evidencia que el deseo hacia lo esculpido era una realidad. Desde la Antigüedad hasta la Roma clásica, pasando por la Edad Media y hasta el siglo XVIII, como lo explica el historiador del arte Juan Luis González García, en su ensayo Por amor al arte. Notas sobre la agalmatofilia y la Imitatio Creatoris, la atracción por estatuas ha servido de argumento para reflexionar sobre idolatría, deseo y las nociones de perfección estética que concebimos fuera de lo mundano.

El mito de Pigmalión, por ejemplo —popularizado por Ovidio— cuenta la historia de un escultor que se enamora de la figura que él mismo había creado, atribuyéndole cualidades y virtudes que anhelaba encontrar en otro ser.

Pero sobre la historia de este escultor y su obra, puede continuar leyendo en: El efecto Pigmalión: cómo las expectativas de otros afectan nuestro comportamiento

El autor explica que en la tradición clásica aparecen múltiples relatos de hombres que se enamoraron de esculturas atribuidas a artistas como Praxíteles, especialmente de representaciones de Afrodita o Eros. Y esa relación iba más allá de la contemplación meramente superficial. Menciona abrazos; huellas que quedaban en el mármol por la interacción entre el objeto inanimado y la persona que se sentía atraída; jóvenes que, incluso, se ocultaban en templos para acercarse a alguna imagen.

Como si fuera un amor prohibido, lo que hoy podría leerse como parafilia, también funciona como reflexión sobre el poder del arte y la trascendencia que le damos como humanos: ¿qué ocurre cuando una obra parece tan real que incide corporal y emocionalmente en nosotros? Según González García, es como si, además, la escultura o la imagen tuviera la capacidad de ser percibida como “casi viva”.


¿Es un interés atípico o un trastorno?

En el campo de la sexología y de la psicología, se reconoce que el deseo puede dirigirse hacia múltiples objetos o estímulos. La agalmatofilia, en este caso, se considera una parafilia únicamente si genera malestar en la persona, en su entorno o afecta su desempeño a nivel académico, social, laboral, amoroso, etcétera. De lo contrario, si no produce daño ni implica a terceros sin consentimiento, no necesariamente se clasifica como un trastorno.

Hablemos de las causas. Muchas, pero inexactas.

En el campo que abarca la salud mental -llámese psicología o psiquiatría, dependiendo- se asegura que pueden existir experiencias y factores en la infancia, como las necesidades afectivas no satisfechas, que desarrollen ciertos comportamientos, formas de expresión o gustos. Pero, en otros casos, se relaciona con fetichismos o patrones de deseo que no encuentran realización con personas vivas.

Los profesionales recomiendan terapias cognitivo-conductuales y consultas con especialistas en sexualidad para entender la causa de ese impulso y ofrecer estrategias para gestionarlo de manera saludable.


¿Cuál es la parafilia más curiosa sobre la que ha escuchado? Lo leemos en los comentarios.


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Por Redacción Amor

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