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Hay derrotas que no terminan cuando acaba el partido. Siguen en el grupo de amigos, en las repeticiones de los penales, en los memes, en la discusión sobre los cambios y en esa sensación amarga de que la historia pudo ser distinta.
La eliminación de Colombia contra Suiza en los octavos de final del Mundial 2026 tuvo todos esos ingredientes: 120 minutos sin goles, una tanda de penaltis perdida 4-3 y la despedida de una selección que había despertado ilusión.
La tusa futbolera aparece justo ahí, cuando el hincha siente que no solo se fue un resultado, sino también una expectativa.
¿Por qué duele tanto una derrota de Colombia?
Cuando juega la selección de Colombia, el partido se vuelve conversación nacional, plan familiar, excusa para reunirse y una forma de sentirse parte de algo más grande. No es solo sentarse a ver fútbol, sino ponerse la camiseta, cuadrar dónde verlo, sufrir con otros y celebrar cada jugada, gol o victoria.
El fanatismo deportivo puede ayudar a satisfacer necesidades psicológicas básicas como pertenencia, distinción, estructura y sentido, explicó Daniel Wann, doctor en psicología y profesor de la Universidad Estatal de Murray, en Hablando de Psicología, el podcast de la Asociación Americana de Psicología. En palabras sencillas, para muchos hinchas el equipo no es solo un equipo, también es identidad, rutina y vínculo con otros.
Wann lo resume con una frase precisa: “Ser aficionado es ser emocional”. Si existe la euforia de la victoria, también existe la decepción de la derrota. Y cuando el final llega en penaltis, esa decepción puede sentirse más pesada, porque queda la idea de que todo se decidió por detalles mínimos.
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La rabia también hace parte de la tusa
Después de una eliminación así, es común que el partido se siga jugando en la cabeza. Vuelven los cobros, las opciones que no entraron, las decisiones de Néstor Lorenzo, los cambios y la frase de: “por ahí era”. Analizar hace parte del fútbol, pero el problema empieza cuando la frustración se convierte en insultos, ataques o una búsqueda interminable de culpables.
La identificación con el equipo es la conexión psicológica entre los aficionados y sus equipos. Los hinchas “participan indirectamente tanto de la alegría de la victoria como de la tristeza de la derrota”, señala un artículo de Frontiers in Sports and Active Living, revista científica sobre deporte y actividad física. La publicación también advierte que, cuando su equipo favorito pierde, los aficionados pueden sentirse decepcionados por el resultado y hostiles hacia el equipo ganador.
Esa reacción ayuda a entender por qué una derrota de Colombia puede sentirse tan personal. La rabia, la tristeza o el mal sabor no son raros después de un partido así. Lo que conviene cuidar es el paso siguiente. Es decir, no convertir esa emoción en agresión contra jugadores, rivales, árbitros u otros hinchas, ni quedarse toda la noche repitiendo una jugada que ya no se puede cambiar.
¿Qué hacer cuando el partido ya terminó?
Después de un partido como Colombia vs. Suiza, el estrés puede aparecer como irritabilidad, cansancio, ansiedad, dificultad para dormir o ganas de seguir pegado a redes buscando explicaciones. El estrés es un estado de preocupación o tensión mental causado por una situación difícil, explica la Organización Mundial de la Salud, que recuerda que todas las personas lo experimentan en algún grado.
Para manejarlo, la OMS recomienda mantener rutinas, dormir bien, comer de forma equilibrada, moverse con regularidad, hablar con personas de confianza y limitar la exposición a noticias o redes si eso aumenta el estrés.
En una tusa futbolera, eso significa algo muy concreto:
- Dejar de ver la tanda de penaltis cuando ya solo aumenta la rabia.
- Hablar del partido, pero no convertir cada conversación en un juicio.
- Evitar responder provocaciones en caliente.
- Buscar a alguien de confianza para desahogarse sin terminar peleando.
- Dormir antes de seguir buscando culpables.
- Hacer algo distinto al fútbol, aunque sea por unas horas.
- Quedarse también con lo bueno que dejó el Mundial: los goles, los planes, las reuniones, los abrazos y la ilusión que se compartió.
No se trata de negar que dolió, sino de no quedarse solo con la derrota como único recuerdo.
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Pilas con la comida y el trago
La derrota también puede pasar por el cuerpo. Después de un partido así, no es raro que alguien termine comiendo de más, pidiendo comida pesada, buscando algo dulce para bajar la ansiedad o tomando alcohol. Las emociones pueden influir en lo que comemos cuando pierde el equipo favorito, explica Cleveland Clinic, fuente médica que consultó a la psicóloga de la salud Grace Tworek.
Cleveland Clinic cita investigaciones sobre partidos de la NFL en las que, en las ciudades donde el equipo perdió el domingo, las personas consumieron al día siguiente alimentos con 16 % más de grasas saturadas y 10 % más de calorías de lo habitual. No es un dato para decir que a todos los hinchas les pasa igual, ni para trasladarlo sin más al fútbol colombiano, pero sí ayuda a entender una reacción común: perder, sentirse mal y buscar alivio rápido en comida grasosa, dulce o abundante.
“Puede que no cambie el resultado, pero te permite sentirte mejor o incluso sirve como distracción por un breve momento”, explicó Tworek. Por eso, la idea es evitar que la tusa se alargue en forma de trasnocho, exceso, alcohol y malestar en los días siguientes.
Ojo con el estrés
Quedarse quieto viendo análisis, memes y peleas en programas, redes o chats durante horas suele dejar la eliminación dando vueltas en la cabeza. Casi cualquier tipo de ejercicio puede aliviar el estrés, aumentar las endorfinas y distraer de las preocupaciones cotidianas, explica Mayo Clinic, organización médica especializada en información de salud.
No tiene que ser una rutina exigente. Puede ser caminar, montar bicicleta, bailar, nadar, hacer yoga o simplemente salir a moverse un rato. Lo más importante es elegir una actividad que se disfrute.
El estrés también puede dejar señales físicas y emocionales. Puede aparecer como miedo, ira, tristeza, preocupación o frustración, pero también como cambios en el apetito, problemas para dormir, dificultad para concentrarse, dolor de cabeza, molestias estomacales o más ganas de tomar alcohol u otras sustancias. Así lo explica el CDC, una entidad de salud pública estadounidense que reúne recomendaciones para manejar el estrés.
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En el fútbol, la frontera está en lo que pasa después del partido. Una cosa es quedar triste, bravo o decepcionado por la eliminación de Colombia, y otra muy distinta es que ese resultado empiece a afectar durante varios días el sueño, el trabajo, las relaciones, la comida o el consumo de alcohol.
Al final, Colombia quedó por fuera del Mundial en una tanda que deja la sensación de oportunidad perdida. Es normal que duela, porque había ilusión y ganas de seguir creyendo. Pero el Mundial no fue solo el último penalti, también fueron los partidos vistos con amigos, los abrazos después de un gol, las reuniones, las camisetas y esa emoción de sentir que, al menos durante 90 minutos, todo el país empujó hacia el mismo lado.
Aferrarse a esos momentos no borra la eliminación, pero ayuda a que el recuerdo no quede reducido al golpe final.
¡Ánimo!
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