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¿Qué es el “ick” y por qué alguien puede dejar de gustarte de un momento a otro?

Un gesto, una actitud o un comentario pueden activar ese rechazo repentino que hoy muchos usan para hablar de citas y relaciones.

Kevin Stiven Ramírez Quintero

09 de marzo de 2026 - 02:00 p. m.
El “ick” describe esa sensación de rechazo repentino hacia alguien que antes generaba atracción.
Foto: Pexels
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Te gusta alguien. Mucho. Te encanta cómo se ríe, cómo te escribe, cómo te mira. Todo va bien hasta que sucede algo mínimo. De repente, esa persona corre raro, trata mal a un mesero, hace un comentario insoportable, sube una historia vergonzosa o repite una muletilla que no puedes dejar de oír.

Y algo se rompe. No siempre hay una gran explicación. Solo aparece una especie de rechazo súbito, difícil de desactivar. Eso que hoy muchas personas llaman “the ick” es, justamente, esa sensación.

Cuando la atracción se apaga de golpe

El término es una expresión popular, muy usada en redes sociales y conversaciones sobre citas, para hablar de un rechazo repentino hacia alguien que antes generaba atracción.

Un estudio del Departamento de Psicología de la Universidad Azusa Pacific, en Estados Unidos, lo define como una aversión “repentina y visceral” hacia una pareja romántica, a menudo activada por comportamientos o rasgos que, al menos en apariencia, señalan incompatibilidad o baja calidad de pareja.

La palabra se volvió especialmente visible en plataformas como TikTok, donde miles de personas comparten ejemplos de cosas que les “matan” la atracción. Pero el interés por entender qué hay detrás del fenómeno también llegó a la investigación académica.

Los “icks” que más se repiten

Como un método de observación, los investigadores revisaron videos de TikTok con la etiqueta #theick para identificar detonantes frecuentes. De ahí salieron categorías que luego sirvieron para evaluar qué tipo de conductas disparan más esa sensación de rechazo.

Entre los ejemplos más repetidos aparecen estos:

  • Avergonzar públicamente a otra persona,
  • tener una forma de hablar molesta o grosera,
  • mostrar comportamientos misóginos,
  • estar demasiado centrado en redes sociales,
  • tener gestos o actitudes que resultan torpes o incómodas
  • proyectar demasiada vanidad,
  • ciertos detalles de apariencia o estilo que generan rechazo.

Hay algo llamativo ahí: algunos detonantes parecen superficiales y casi absurdos, pero otros sí pueden encender alertas más de fondo. En el caso de las mujeres participantes del estudio, por ejemplo, los comportamientos misóginos y el habla molesta estuvieron entre las señales con mayor probabilidad de generar “ick”.

Es decir: no todo entra en la misma bolsa. A veces el rechazo nace de una tontería. Otras veces, de una señal que sí puede decir algo importante sobre cómo es la otra persona.

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No es solo una manía

Para entender por qué el “ick” se siente tan inmediato, sirve volver al concepto de asco. En un episodio del pódcast “Hablando de Psicología” de la Asociación Americana de Psicología (APA), Paul Rozin, profesor emérito de psicología de la Universidad de Pensilvania y uno de los grandes referentes mundiales en el estudio del asco, explica que esta es una emoción: tiene expresión facial, respuesta fisiológica y una conducta asociada, que suele ser alejarse de lo que la provoca.

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Ese punto ayuda a entender por qué, en el terreno romántico, algunas personas no solo “dejan de gustarnos”, sino que empiezan a generar una incomodidad casi corporalmente. El rechazo no siempre se siente como una decisión razonada. Muchas veces aparece como una reacción inmediata.

Rozin también plantea algo útil para aterrizar el tema: la sensibilidad al asco no es igual en todo el mundo. Hay personas a las que ciertas cosas les repelen mucho más que a otras, y todavía no está del todo claro por qué. Esa idea conversa bien con el estudio de la Universidad Azusa Pacific, que encontró que una mayor sensibilidad al asco se relaciona con una mayor probabilidad de experimentar el “ick”.

¿Qué dice esta reacción sobre nosotros?

El estudio de la Universidad Azusa Pacific encontró, además, que el narcisismo se asocia con una mayor probabilidad de sentir ese rechazo, aunque no necesariamente con una mayor frecuencia. Mientras que el perfeccionismo se asoció con que las personas con estándares rígidos experimentan el “ick” con mayor frecuencia.

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Ahí aparece una de las ideas más interesantes del estudio: el “ick” puede funcionar, en ciertos casos, como una forma de detectar incompatibilidades. Pero también puede convertirse en un filtro demasiado rígido, uno que lleva a descartar personas por señales menores, ambiguas o incluso socialmente reforzadas.

Entre una alerta real y un descarte exagerado

Ese matiz importa. Porque no todo “ick” es una ridiculez, pero tampoco todo “ick” es una verdad profunda sobre el destino de una relación. A veces sí puede señalar algo importante: un gesto de desprecio, una conducta misógina, una actitud humillante o un rasgo que revela falta de empatía. Pero otras veces puede estar amplificado por expectativas irreales, presión social o por una cultura digital que convierte cualquier detalle en motivo de rechazo.

Los propios autores del estudio plantean esa duda: algunas respuestas pueden ayudar a evitar malas elecciones de pareja; otras, en cambio, podrían reflejar umbrales de rechazo demasiado altos. Ellos mismos piden leer sus hallazgos con cautela. La muestra fue reducida y el fenómeno todavía necesita más investigación.

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Aun así, la pregunta queda abierta y es potente: cuando alguien que nos encantaba empieza a generarnos rechazo, ¿estamos detectando una incompatibilidad real o estamos reaccionando a una pequeña grieta en la fantasía que habíamos construido?

Tal vez por eso el “ick” resulta tan fascinante. Porque está a medio camino entre el cuerpo, la expectativa y la cultura. A veces habla del otro. A veces habla de nosotros. Y a veces revela lo frágil que puede ser la atracción cuando basta un detalle para que todo cambie.

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Por Kevin Stiven Ramírez Quintero

Formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Interesado en temas musicales, deportivos, culturales, turísticos, gastronómicos y tecnológicos. Le gusta realizar crónicas, trabajar temas en tendencias SEO y la cobertura de eventos en vivo de alcance internacional. Ganador del Premio Simón Bolívar en 2021.@kevins_ramirezkramirez@elespectador.com

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