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Una jueza de control de garantías mandó a prisión a Karen Dayana Díaz Rivera y a Hernán Darío Cano González, señalados como los presuntos responsables de desaparecer Jaiver Alexander Vega, taxista de profesión, en el sur de Bogotá. Durante las audiencias de judicialización, la Fiscalía les imputó el delito de desaparición forzada agravada, un cargo que los dos procesados se negaron a aceptar a pesar de las evidencias que la Fiscalía halló en su contra.
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La investigación penal en contra la pareja se fundamenta en los peritajes realizados al interior de una barbería ubicada en la localidad de Bosa, sitio donde la víctima fue vista por última vez el 19 de diciembre de 2025. Unidades de la policía judicial allanaron el local y, tras aplicar pruebas de ADN, confirmaron que los rastros de sangre encontrados en el local comercial correspondían exactamente al conductor desaparecido.
Las pruebas que involucran a la pareja
La secuencia de los hechos quedó registrada en los sistemas de videovigilancia aledaños a la barbería que fueron el insumo fundamental para la imputación jurídica. La investigación de la Fiscalía señala que la mañana del viernes 19 de diciembre del año pasado, Vega salió de su vivienda para iniciar su jornada de trabajo. Sin embargo, a los pocos minutos de salir de su casa, en circunstancias que aun no se aclaran, Vega ingresó al local comercial.
Los videos muestran que, inmediatamente después de la entrada del conductor, Díaz Rivera y Cano González procedieron a cerrar la puerta del negocio. La reconstrucción expuesta en la audiencia detalla un forcejeo en el umbral del establecimiento, maniobra con la cual se impidió que el taxista abandonara el sitio en el que lo estaba esperando Cano González.
Evidencias fílmicas
La investigación determinó que los videos advierten la presencia de un líquido espeso que comenzó a filtrarse por debajo de la puerta del local hacia la vía pública. Ante esto, los implicados lavaron la fachada exterior y bloquearon deliberadamente el ángulo de la cámara de seguridad para ocultar las actividades que se realizaban en el punto.
“Se evidenciaron manchas de sangre frente al establecimiento, así como acciones de Karen Dayana encaminadas a limpiar y eliminar dicho rastro utilizando agua, elementos de aseo y sustancias como cloro”, expuso la fiscal durante las diligencias.
Manipulada la cámara, el rastro de la víctima no volvió a aparecer en ninguna de las otras cámaras periféricas del sector, y en ningún momento se le vio salir del inmueble.
Así las cosas, tras su captura, la pareja deberá cumplir medida de aseguramiento en un centro penitenciario mientras avanza el proceso penal a pesar de no aceptar cargos.
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