El hallazgo de restos óseos bajo un puente de Puente Aranda, en el occidente de Bogotá, presentado en un principio como una posible fosa de restos caninos, tomó un rumbo distinto tras la revisión técnica de las autoridades. De acuerdo con las primeras conclusiones, los huesos hallados serían de individuos de la especie porcina.
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Un equipo especializado del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) realizó un recorrido detallado en el sector de la carrera 30 con calle 6, donde se reportó la presencia de varios huesos de animales de dudosa procedencia. En el lugar fueron encontrados siete cráneos adicionales, todos con características morfológicas que no coincidían con las de los perros.
Según la evaluación preliminar, los cráneos presentaban señales de exposición ambiental prolongada, como acumulación de tierra, ausencia total de tejidos blandos y fracturas parciales, algunas en la zona de la mandíbula. Estas condiciones sugieren que los restos llevaban un tiempo indeterminado en el sitio. Comerciantes del sector indicaron que los huesos eran visibles desde hacía al menos dos meses.
Entrevistas realizadas a vecinos y a habitantes de calle que frecuentan la zona coincidieron en que los restos corresponderían a cerdos y que su origen estaría en un establecimiento comercial cercano dedicado a la venta de productos cárnicos. Posteriormente, una visita al local señalado permitió confirmar que en su actividad se generan residuos óseos de origen porcino, incluidos cráneos. La administración del establecimiento aseguró que estos desechos no son entregados a terceros, sino que son depositados en contenedores para su disposición final, de donde, según su versión, habrían sido retirados por personas externas.
El Instituto advirtió que la versión difundida en redes sociales, que hablaba de una supuesta fosa común de perros usados como alimento por habitantes de calle, carecía de sustento. Para la entidad, este señalamiento no solo resultó falso a la luz de la verificación técnica realizada en el sector, sino que derivó en estigmatización y señalamientos injustificados contra esta población, a la que se le atribuyeron prácticas que no fueron evidenciadas durante el recorrido ni en las entrevistas realizadas en la zona.
El material recolectado fue trasladado a la Unidad de Cuidado Animal para análisis complementarios que permitan reconfirmar la especie y descartar cualquier relevancia sanitaria o forense. Paralelamente, el caso será revisado por la Secretaría de Salud para verificar si se cumplieron las normas sobre la disposición de residuos biológicos por parte del establecimiento involucrado.
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