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La Secretaría Distrital de Ambiente y el Instituto de Estudios Ambientales de Estocolmo (SEI, por sus siglas en inglés) firmaron un nuevo Memorando de Entendimiento con el que el Distrito busca fortalecer sus capacidades técnicas para el monitoreo y la evaluación de la calidad del aire en Bogotá, con énfasis en cambio climático y salud pública.
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El acuerdo de cooperación internacional apunta, según las partes, a mejorar la medición del impacto de políticas y proyectos ambientales en zonas con altos niveles de contaminación y densidad poblacional. En particular, se plantea reforzar la evaluación de las Zonas Urbanas por un Mejor Aire (ZUMA), la estrategia distrital orientada a reducir la exposición de la población a contaminantes atmosféricos, particularmente los que provienen de vehículos antiguos y vías en mal estado, problemáticas que se concentrar mayoritariamente en el sur de la ciudad y en zonas periféricas.
De acuerdo con la Secretaría de Ambiente, el memorando permitirá avanzar en la evaluación de escenarios de reducción de emisiones provenientes de distintos sectores y dejar instaladas capacidades técnicas permanentes en la entidad, especialmente para medir los resultados de las acciones previstas en el Plan Aire 2030. Entre estas se incluyen intervenciones urbanas y medidas de transición tecnológica en el transporte de carga, identificadas como fuentes relevantes de material particulado fino (PM 2.5).
Problema potenciado por vehículos antiguos y vías en mal estado
La secretaria de Ambiente, Adriana Soto, señaló que las acciones se concentran especialmente en el suroccidente de la ciudad, donde se han identificado mayores impactos en salud asociados a la contaminación del aire. “Eso nos ayudará a reducir las dos principales fuentes de emisión de material particulado 2.5, que es el que más daño hace a la salud de la ciudadanía”, afirmó.
Uno de los casos priorizados es el de Bosa - Apogeo, donde desde 2023 se implementa la primera ZUMA. Allí se desarrollan, con participación comunitaria, intervenciones como pavimentación de vías, renaturalización, reverdecimiento urbano e instalación de sistemas de monitoreo para medir el impacto real de las mejoras.
Desde el SEI, su director ejecutivo, Mans Nilsson, destacó que la renovación del acuerdo responde a la relevancia de los problemas de calidad del aire en contextos urbanos y en comunidades vulnerables. Señaló además que la experiencia del instituto en otras ciudades del mundo permitirá aportar herramientas analíticas para fortalecer la toma de decisiones en Bogotá.
No obstante, el reto para el Distrito seguirá siendo traducir estas capacidades técnicas en mejoras sostenidas y verificables en la calidad del aire y en la salud de la población, particularmente en las zonas históricamente más afectadas.
Continúa alerta por mala calidad del aire en Ciudad Bolívar y Soacha
Cabe recordar que la renovación del acuerdo de cooperación se produce en un contexto marcado por alertas activas de mala calidad del aire en zonas rurales y periurbanas de Bogotá y su área de influencia. Sectores como Mochuelo y el municipio de Soacha registran concentraciones elevadas de material particulado fino (PM2.5), uno de los contaminantes con mayor impacto en la salud.
Según los más recientes reportes de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, durante el último trimestre de 2025 estos puntos superaron los límites máximos permitidos en una proporción significativa del tiempo monitoreado, lo que llevó a mantener la vigilancia permanente y las recomendaciones preventivas para la población.
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