6 Nov 2021 - 11:03 p. m.

Chaleco antibalas usados en robo de Medellín eran de Fondo de Vigilancia de Bogotá

Aunque el Fondo de Vigilancia de Bogotá dejó de operar en 2016, la Secretaría de Seguridad comenzó una investigación para esclarecer cómo llegaron a manos de los asaltantes.

Hasta la capital llegaron las investigaciones por el cinematográfico robo que ocurrió en una bodega de oro en Medellín el pasado jueves 4 de noviembre. Los chalecos antibalas que fueron usados por varios de los asaltantes hicieron parte del Fondo de Vigilancia de Bogotá, entidad que en el año 2016 fue liquidada y hacia parte de la Secretaría de Seguridad.

El secretario de Seguridad, Aníbal Fernández de Soto, informó que desde el Fondo habrían salido algunos de los chalecos antibalas usados por los ladrones, y aunque la entidad ya no está en operación, la Secretaría ha iniciado con las investigaciones respectivas para esclarecer cómo dichos elementos llegaron a manos de los asaltantes.

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Por su parte, Miguel Caballero, propietario de la compañía Mc Armor, empresa que suministraba los elementos al Fondo, afirmó a Caracol Radio que desde septiembre habrían puesto en conocimiento a la Fiscalía sobre una serie de irregularidades con prendas de la marca, entre las que resalta la comercialización y manipulación ilegal de los chalecos.

“Nosotros, en el mes de septiembre, colocamos unas denuncias ante la Fiscalía, porque unas personas inescrupulosas están vendiendo chalecos vencidos y usadas del Fondo de Vigilancia de Bogotá que ya no existente. Esto fue un contrato de 2012 y de esos chalecos han aparecido en la ciudad y en el país con nuestra marca”, explicó Caballero.

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El empresario denunció que los chalecos usados en el asalto tenían el número serial adulterado y destacó que la tienda militar ‘Baraya’ sería desde donde se habrían suministrado los elementos. Si bien asegura que los protocolos de seguridad de la empresa respecto a las prendas que comercializan son estrictos, afirma que los responsables de adulterar los códigos de seguridad serían los terceros que las comercializan.

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“Nuestra compañía tiene un sistema de código de barras unitario con el cual podemos controlar los seriales de cada uno de los chalecos. Podemos saber quién es el usuario final y si bien nuestra misión es salvar la vida del ser humano, jamás nos hemos prestado para vender productos a la delincuencia o a personas al margen de la ley, la etiqueta fue adulterada, sí es una prenda nuestra vendida al Fondo de Vigilancia de Bogotá”, dijo Miguel Caballero.

El empresario puntualizó que el contrato pactado con el Fondo de Vigilancia de Bogotá para la adquisición de estos elementos se firmó en 2012 y, que los chalecos no sirven, pero, por la utilización que se les dio, “puede haber una afectación a la reputación de la marca”, razón por la cual pusieron en conocimiento de las autoridades lo ocurrido con el objetivo de que se haga recolección y destrucción de los chalecos.

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