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Durante décadas, las curtiembres han sido identificadas como una de las principales fuentes de contaminación de las aguas en el sur de Bogotá y la Sabana. El proceso para transformar pieles de animales —principalmente bovinos— en cuero utiliza insumos químicos altamente tóxicos que, en muchos casos, terminan vertidos en fuentes hídricas de la ciudad y sus alrededores.
En contexto: Los 29 municipios de la cuenca que siguen sin cumplir la sentencia del río Bogotá
En ese contexto, autoridades distritales suspendieron en las últimas horas dos establecimientos del barrio San Benito, en la localidad de Tunjuelito, tras detectar incumplimientos a la normativa ambiental durante un operativo de control.
La intervención incluyó visitas a cuatro establecimientos dedicados al tratamiento de cuero, una actividad que históricamente se concentra en este sector del sur de la ciudad. De acuerdo con el balance de las autoridades, dos de los negocios inspeccionados no cumplían con los requisitos ambientales exigidos para su funcionamiento.
Como resultado del procedimiento, las autoridades ordenaron la suspensión inmediata de las actividades, impusieron comparendos tipo 4, que contempla una multa de COP 759.200, y aplicaron una medida correctiva de cierre por tres días.
El operativo fue realizado de manera conjunta por la Alcaldía Local de Tunjuelito, la Policía y entidades distritales como la Secretaría Distrital de Ambiente, la Secretaría Distrital de Salud, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá y la Personería de Bogotá.
Desde las 4 a.m. realizamos operativo de control a curtiembres en Tunjuelito con diferentes entidades del Distrito.
— Alcaldía Tunjuelito (@ALCtunjuelito) March 12, 2026
Visitamos 4 establecimientos: 2 no cumplían la normativa y fueron cerrados por 3 días.
En la Alcaldía de @CarlosFGalan no hay excusas para contaminar. pic.twitter.com/Yzn7bKKekd
Durante las inspecciones se verificaron posibles vertimientos ilegales, emisiones contaminantes y el cumplimiento de las condiciones sanitarias y ambientales exigidas para este tipo de actividad, en el marco de las acciones derivadas de la sentencia judicial que ordena la recuperación del Río Bogotá.
Problemática de años
El barrio San Benito ha sido por décadas uno de los principales centros de curtiembres de la capital. Aunque esta industria representa una fuente de empleo para el sector, también ha estado asociada a impactos ambientales por el uso de químicos como el cromo en el procesamiento del cuero y por el vertimiento de residuos industriales en los sistemas de alcantarillado.
En ese panorama, la contaminación del Río Bogotá responde a múltiples presiones ambientales acumuladas durante décadas. Entre las principales causas identificadas por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca están los vertimientos industriales —como los asociados a curtiembres en municipios como Villapinzón—, las descargas de aguas residuales urbanas, la minería extractiva, la disposición de escombros y residuos domésticos, así como captaciones ilegales de agua y la tala de bosques en su cuenca.
A esto se suman los grandes puntos de descarga de la capital, entre ellos los ríos Salitre, Fucha y Tunjuelo, que transportan contaminantes hasta el afluente principal. La cuenca del río se extiende por 46 municipios y Bogotá, y su agua es utilizada por más de 12 millones de personas, lo que convierte su recuperación en uno de los mayores retos ambientales de la región.
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