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Diana Ospina desapareció en la madrugada del domingo 22 de febrero luego de salir de la reconocida discoteca Theatron, ubicada sobre la carrera 13 en la localidad de Chapinero. Tras la fiesta, la mujer, de 47 años, les menifestó a familiares y amigos que se dirigía hacia su vivienda en el barrio Santa María del Lago, en Engativá, pero nunca llegó.
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Según la reconstrucción hecha por familiares y amigos, Ospina asistió esa noche a un cumpleaños en el reconocido establecimiento nocturno en donde compartió con varios amigos y allegados. “Al término de la fiesta solicitó un vehículo por aplicación pero parece que minutos después el conductor le canceló. Fue entonces cuando tomó un taxi en las afueras del lugar”, le contó a El Esptectador, Enrique Arango, amigo cercano de Diana. “Es una hermana para mí. La conozco hace 30 años”.
Antes de iniciar el trayecto, diana se aseguró de enviarle a uno de sus amigos una fotografía de la placa del vehículo y un mensaje en el que aseguraba que estaba a “cinco minutos” de llegar a su casa. Ese fue el último contacto.
Horas después, el mensaje que advertía la placa del vehículo que Diana tomó para regresar a su casa fue eliminado.
La pista digital que desapareció
Familiares lograron ingresar posteriormente al computador personal de Diana y acceder a sus cuentas. Allí confirmaron que el mensaje con la imagen de la placa había sido borrado para todos los destinatarios. También detectaron que otros contenidos enviados durante la madrugada ya no estaban disponibles.
“Mandó la placa y dijo que estaba a cinco minutos. Después borraron todo. Esto nos tiene muy preocupados porque sugiere que alguien tuvo acceso al teléfono después de que ella abordó el vehículo”, advierte Arango.
Además una amiga aseguró que recibió de Diana un video y una canción alrededor de la 1:00 a.m., contenido que también habría sido eliminado posteriormente. Según el testimonio recogido por sus allegados, los mensajes se borraron cerca de las 3:00 a.m.
Movimientos posteriores y alerta financiera
Al revisar su información digital, la familia también detectó movimientos inusuales en sus cuentas bancarias durante la madrugada del domingo. “Tenemos certeza de que se registraron una seguidilla de movimientos en las cuentas de Diana que a toda vista son anormales. Estamos esperando una respuesta del banco”, dice Arango.
Por ahora el Gaula y la Fiscalía siguen de cerca el rastro de los retiros bancarios ocurridos durante la madrugada horas después de que el mensaje que daba cuenta del número de placa del vehículo fuera eliminado.
Tras llamar insistentemente y no obtener respuesta, amigos y familiares de Diana acudieron a su apartamento y confirmaron que nunca regresó. El lugar permanecía como ella lo había dejado, incluso con las luces encendidas, una costumbre habitual para no dejar a oscuras a sus mascotas.
Así las cosas, desde las primeras horas del domingo, sus seres queridos han recorrido hospitales, clínicas y Medicina Legal sin obtener resultados. También interpusieron denuncias ante la Fiscalía y realizaron reportes a la línea 123.
Llamadas extorsivas en medio de la búsqueda
En paralelo, allegados recibieron llamadas extorsivas de supuestos miembros de grupos armados que afirmaban tener retenida a Diana y exigían dinero a cambio de su supuesta liberación.
“Tratan de aprovecharse de la angustia que estamos pasando. Nos dijeron que tenían a Diana pero no nos dieron una prueba, una pista, nada. Nos estaban pidiendo cinco millones por ”liberarla”, afirmó el amigo cercano de la mujer desaparecida.
Entre tanto, el Gaula de la Policía Metropolitana asumió el acompañamiento a la familia y adelanta labores de verificación técnica, rastreo de comunicaciones y análisis de información digital.
¿Qué dice el Distrito?
El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, informó que el Gaula trabaja en coordinación con la familia y realiza cruce de información técnica para reconstruir lo ocurrido después de las 12:50 a.m., hora aproximada en la que Diana salió del establecimiento.
Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para reportar cualquier dato que permita establecer qué ocurrió en el trayecto entre Chapinero y Engativá.
Diana Ospina es asesora comercial en el sector textil y trabaja para una reconocida empresa del país. Sus amigos la describen como una mujer independiente, trabajadora y cercana a su familia.
“La madrugada del domingo ella iba bien, estaba tranquila, no se le notaba angustiada o preocupada por algo. Nos dijo que ya llegaba”, insistió Enrique. “Lo único que queremos es que aparezca”.
La investigación continúa abierta y las autoridades concentran sus esfuerzos en reconstruir los últimos minutos antes de su desaparición: el cambio de vehículo, el trayecto inconcluso y la eliminación de los mensajes que contenían la placa del taxi.
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