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Un mes después de haber sido víctima de un “paseo millonario” en Bogotá, la diseñadora Diana Ospina habló públicamente sobre el episodio que vivió tras salir de la discoteca Theatron y envió un mensaje claro: denunciar es clave para evitar que estos casos se repitan.
“Volver a casa, ver a mi familia y a mis mascotas fue lo que más anhelaba”, relató. Según contó, el proceso de recuperación ha sido lento y complejo. “Es un día a la vez, con mucho apoyo psicológico. No es algo que se supere de la noche a la mañana y la verdad es que afecta bastante”.
La diseñadora también destacó el papel que jugaron los medios de comunicación, las autoridades y la ciudadanía en su regreso. “Sin la ayuda de todos, esto no hubiera sido posible. Es un trabajo en equipo: Policía, Alcaldía, Secretaría de Seguridad y también las personas que compartieron mi información”, dijo.
Un delito que sigue generando alarma
El caso de Ospina vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por el “paseo millonario”, una modalidad delictiva en la que las víctimas son retenidas y obligadas a retirar dinero o hacer transferencias.
Según cifras oficiales, en lo corrido de 2026 se han registrado al menos 312 casos de este tipo en el país y 41 personas han sido capturadas por su presunta participación.
Ante este panorama, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, aseguró que las autoridades mantienen el acompañamiento al caso. “Esperamos que la decisión judicial permita identificar y capturar a los responsables muy pronto. Es fundamental sacar de las calles a este tipo de delincuentes”, afirmó.
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“Esto no le puede pasar a nadie más”
Más allá de su experiencia personal, Ospina insistió en la importancia de que las víctimas denuncien.
“Definitivamente hay que denunciar. Esto no puede pasarle a nadie más. Tenemos que estar seguros en nuestra ciudad”, afirmó.
También hizo un llamado a la ciudadanía a informarse sobre este tipo de delitos y a utilizar herramientas como líneas de atención y zonas seguras para prevenir situaciones de riesgo.
Su testimonio, además de evidenciar los impactos emocionales de este tipo de hechos, deja una conclusión clara: la respuesta institucional y la presión social pueden marcar la diferencia, pero la denuncia sigue siendo el primer paso.
“Gracias a todos los que estuvieron pendientes de mí y me trajeron a casa sana y salva”, concluyó.
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