5 Mar 2020 - 1:49 a. m.

Distrito considera que informe de la Contraloría ratificó ventajas de un metro elevado para Bogotá

Para la Empresa Metro de Bogotá, si bien en el documento de la Contraloría se mantiene la inquietud sobre algunas partes del proyecto, son más los temas que destaca como beneficiosos para la ciudad con la ejecución de un metro elevado.

Redacción Bogotá - Bogota@elespectador.com

Según la Contraloría, el valor de las estaciones del metro subterráneo habría sido más de cinco veces el valor de las estaciones del metro elevado. / Empresa Metro de Bogotá.
Según la Contraloría, el valor de las estaciones del metro subterráneo habría sido más de cinco veces el valor de las estaciones del metro elevado. / Empresa Metro de Bogotá.

El proyecto de metro elevado para Bogotá se encuentra en el ojo del huracán. Y no es para menos, ya que en los últimos días salieron a la luz varios reparos con el proyecto que fue contratado por la administración anterior, en cabeza del exalcalde Enrique Peñalosa y el gerente de la Empresa Metro de Bogotá (EMB), Andrés Escobar. Primero se conoció la verdadera fecha de entrega (2028, y no 2025), luego en el Concejo presentaron nuevas posibles irregularidades con la estructuración de la obra, y finalmente se reveló un informe de la Contraloría que compara el metro elevado con el subterráneo y concluye que este último no estaba tan atrasado como se pensaba. (LEA: Contraloría distrital tercia en discusión sobre estudios del metro elevado y subterráneo)

El informe de la Contraloría fue publicado por la subdirección de Estudios Económicos y Fiscales en octubre de 2019 y, para la EMB, al contrario de dejar mal parado el metro elevado, el documento ratificó aciertos del proyecto que se construirá entre el Portal de las Américas y la calle 72 con Av. Caracas. Lo primero que rescata el Distrito es que, de acuerdo con el informe, el proyecto de metro subterráneo hubiera sido más costoso para la ciudad. 

“Al actualizar el valor de las diferentes propuestas de metro, a pesos de mayo de 2019, para hacer comparables algunos indicadores, en la medida de la información disponible, como por ejemplo, el costo de la primera línea de metro y el costo km promedio del primer tramo, se puede evidenciar que el costo de construir esta primera línea subterránea es el mayor con referencia a las demás propuestas”, indica el informe.

Para llegar a dicha conclusión, la Contraloría comparó los costos de ambas tipologías de metro. Mientras el subterráneo arrojó un costo de US$ 7.550,8 millones ($ 18,8 billones) y un costo promedio por kilómetro de US$ 207,8 millones ($ 697.903,1 millones), el metro elevado tiene un costo de US$ 4.244,5 millones ($ 14,3 billones) y un costo promedio por kilómetro de US$ 177,2 millones ($595.048,1 millones). A pesar de esto, destaca la Contraloría, se debe tener en cuenta que el elevado tiene 24 kilómetros y 16 estaciones, frente al subterráneo que tenía 27 kilómetros y 27 estaciones.

>>>LEA: Metro de Bogotá ya no estará listo en 2025, sino en 2028

El elevado precio del proyecto subterráneo se debe a la dificultad para construir estaciones subterráneas. De acuerdo con la Contraloría, el valor de las estaciones del metro subterráneo ($5,36 billones) habría sido más de cinco veces el valor de las estaciones del metro elevado, tasado en $1,02 billones”. Por todo esto, para el ente de control habría sido imposible ejecutar el metro subterráneo más allá de la calle 53, lo que, para la EMB, “habría reducido considerablemente la población beneficiada por el sistema de transporte; esta diferencia fue la que hizo socialmente inviable el proyecto subterráneo”. 

Por último, la EMB contrarió la conclusión principal del informe de la Contraloría, que indica que "los estudios del subterráneo llegaron a un nivel de ingeniería básica avanzada (ingeniería de detalle), mientras que los del elevado solamente alcanzaron el nivel de factibilidad". Según la empresa encargada del metro, dicha afirmación es un contrasentido y aseguró que ambos “son conceptos diferentes que se presentan en momentos distintos dentro del proceso de planeación”.

Esto porque, según la EMB, basada en la normatividad vigente para proyectos de infraestructura, la fase de factibilidad también contempla la realización de estudios de ingeniería básica avanzada. De esta forma, la empresa distrital sugiere que ambos proyectos están en el nivel de ingeniería básica avanzada, y destaca que el subterráneo nunca alcanzó el nivel de detalle. 

Estos estudios para el metro elevado comenzará a realizarlos el concesionario chino que ejecutará las obras, para lo cual tiene un plazo de 810 días contados desde la firma del acta de inicio, algo que debe ocurrir a más tardar en junio. Además de esos estudios de detalle, el consorcio constructor debe realizar obras de adecuación de los terrenos del patio taller y los lotes de prefabricados.

Por el contrario, para la EMB, más allá de que el informe sugiera dudas sobre ambos proyectos, destaca más cosas del elevado. Por ejemplo, el documento resalta que la evaluación de la rentabilidad social de la propuesta de metro elevado arrojó “resultados sólidos”, con una relación costo/beneficio de 1,79. Según la EMB, esto quiere decir que, por cada peso invertido en el proyecto, Bogotá recibirá el equivalente a $1,79 en bienestar para sus ciudadanos.

Esto lo especifica la Contraloría en una de sus conclusiones en la que afirma que “el bienestar a recibir por implementar la primera línea de metro es considerablemente mayor a los costos incurridos, pues el valor presente neto social es positivo y la razón beneficio costo es mayor que 1, es decir, el aumento del bienestar justifica ampliamente los costos de construcción y las externalidades negativas asociadas”. 

Por último, a pesar de que la EMB reconoce que persisten algunas inquietudes sobre el proyecto, como las externalidades relacionadas con la construcción de las estaciones y sus efectos en el entorno y la renovación urbana, que podrían afectar el proyecto en tiempo y dinero, su objetivo es que no se presenten imprevistos que incidan en mayores costos o distorsiones, que puedan afectar de manera adversa el comportamiento de la economía nacional a mediano plazo. 

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