8 Mar 2020 - 2:00 a. m.

El Campín también es de las mujeres

Fútbola, un colectivo que nació de mujeres hinchas de Millonarios, busca erradicar el machismo de la cultura del fútbol. Desde hace cinco años este grupo viene abriendo paso para que ellas salgan de la sombra y reclamen su lugar en el estadio y en la sociedad.
Valerie Cortés Villalba

Valerie Cortés Villalba

Periodista de La Pulla
El Campín también es de las mujeres

El estadio no es un espacio libre de machismo. Por eso, erradicar de la cultura del fútbol todos los tipos de violencia de género es el objetivo de Fútbola, un colectivo que nació de las barras de Millonarios y que hoy va más allá: quiere reivindicar el papel de la mujer, tanto en la cancha como en las gradas. Ellas fueron las encargadas de que el pasado martes, en la jornada de clásicos, una tribuna de El Campín se vistiera por primera vez de morado, tras combinar los tradicionales colores de los equipos capitalinos: rojo y azul.

Fútbola nació hace cinco años, cuando un grupo de seguidoras del equipo embajador empezaron a reunirse dentro y fuera del estadio. La iniciativa fue tomando forma y visibilidad hasta convertirse en un colectivo pionero en resaltar el papel de la mujer en el fútbol. A partir de ahí su idea se fue replicando poco a poco, al punto de que hoy las barras capitalinas, como Comandos Azules y Blue Rain, cuenten con sus respectivos comités femeninos.

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Myriam Ordóñez, una de sus fundadoras, aseguró que nacieron como un proceso distinto e independiente. “Reiteramos que no representamos barras. Nos identificamos como mujeres futboleras. De ahí que nuestro discurso, de reivindicación de los derechos de las mujeres, choque con la cultura del fútbol, que históricamente ha sido dominada por hombres”.

El colectivo tiene una base de al menos 50 integrantes y cimenta su activismo desde diferentes líneas de acción. Por ejemplo, han realizado campañas de recolección de útiles escolares en Altos de Cazucá, se han capacitado en derechos humanos y crearon una línea de apoyo a todas las mujeres que han sido víctimas de violencias de género.

La tribuna femenina

Para el clásico capitalino 300, Fútbola y algunas integrantes de la Coordinadora Feminista de Bogotá levantaron una bandera morada de 30 metros de ancho por 40 de largo. La disposición de la tela requirió casi cuatro horas de logística y estuvo a cargo de al menos 20 mujeres, quienes ante la inclemente lluvia de aquel martes 3 de marzo, prepararon sus instrumentos (un par de tambores morados); sus camisetas púrpura, con la consigna “La revolución será feminista y futbolera”, y pañuelos verdes, estampados con el mensaje “Aborto libre”.

Johana Díaz, hincha de Millonarios e integrante del colectivo, llegó a primera hora con su hija. “Con este acto queremos resaltar a la mujer futbolera. El morado representa la lucha por nuestros derechos, pero hoy también es un símbolo de la confluencia de los colores rojo y azul”, aseguró.

Sin negar la rivalidad natural en la cancha, las hinchas de Fútbola aseguran que la violencia contra la mujer no discrimina el color de la camiseta. “Lo que nos puede estar sucediendo a las hinchas de Millos le puede suceder a cualquiera. Solo porque seamos aficionadas a un equipo no significa que no nos solidaricemos con la causa femenina”.

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Sin rencor, pero con la convicción de que las prácticas de violencia y segregación tienen que acabar, Melo espera que otras mujeres encuentren en Fútbola el soporte que la hizo volver al estadio. “Es importante que ellas se den cuenta de que las hinchas de Millos estamos organizadas. Esto es poderoso, porque permite reconocer que no están solas y que, si llegan a ser violentadas, tienen a quién hablarle”.

Aunque para muchos asistentes, en ese contexto, la lucha por los derechos de las mujeres resulta irrelevante, pues “al estadio se va es a celebrar el fútbol”, Melo sostiene que “todos los escenarios son espacios de reivindicaciones sociales. El fútbol es político, por eso estamos acá. Es un deporte para todos, tanto en la cancha (como futbolistas) como en la tribuna (como hinchada). Es un deporte para hombres y mujeres, y debe ser un escenario seguro para nosotras”.

Los 35.000 asistentes vieron cómo estas valientes mujeres reclamaron la defensa de sus derechos y, al mismo tiempo, celebraron la fiesta del fútbol. Las dos cosas, así como lo afirma Laura Torres, de la Coordinadora Feminista de Bogotá, están en el ADN del problema y de la solución. “Muchas de las que estamos acá hemos crecido en el estadio. Hemos aprendido, pero también desaprendido prácticas con las cuales no nos sentimos seguras. Las mujeres siempre hemos estado en el estadio, pero reclamar un espacio seguro es todo un reto. Pero lo afrontaremos. Después de todo, eso es lo que hacemos las mujeres todos los días”.

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Fútbola continúa creciendo y espera seguir divulgando su experiencia. Ellas han participado activamente con otras hinchadas femeninas, como la del América de Cali en Bogotá y, próximamente, se reunirán con el colectivo femenino de las barras del Once Caldas.

El impacto de este colectivo ha trascendido fronteras. Desde el martes, las imágenes de la bandera morada se popularizaron rápidamente en redes sociales, al punto de que las integrantes de Fútbola han recibido mensajes de apoyo desde Brasil, México y varios colectivos feministas de Argentina. Esto, aseguran, demuestra que las mujeres están más unidas que nunca.

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