Publicidad
9 Jan 2021 - 2:00 a. m.

El impacto económico de las nuevas cuarentenas en Bogotá

Fenalco dice que los comerciantes están “en los rines” y que para evitar quiebras masivas necesitan subsidios en sus gastos operacionales. Diversos gremios argumentan que más que cuarentenas, Bogotá debe reforzar la cultura del autocuidado.
Diego Ojeda

Diego Ojeda

Periodista
En Bogotá se decretó cuarentena estricta durante todo el puente de Reyes.
En Bogotá se decretó cuarentena estricta durante todo el puente de Reyes.
Foto: Jorge Londoño

Analizando el discurso de expertos, 2021 sería un año de avance en la senda de recuperación económica. Las cuarentenas estrictas parecían haber quedado en el pasado, mientras aumentaban las empresas reactivadas y caía paulatinamente el desempleo. Se alcanzó tal punto, que la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, anunció que los establecimientos comerciales que permanecieron cerrados durante 2020, como los bares, tendrían su reactivación en esta nueva temporada.

Faltando escasos días para escuchar las campanadas de Año Nuevo se conoció que Bogotá atravesaba la segunda ola de la pandemia. El domingo 3 de enero (cuando la ocupación de camas UCI para pacientes de COVID-19 se acercaba al 80 %) el alcalde encargado, Luis Ernesto Gómez, anunció una cuarentena estricta en Suba, Engativá y Usaquén. Las medidas se tornaron más rigurosas el 7 de enero, pues el confinamiento se extendió a toda la ciudad durante el puente festivo, además de un toque de queda en los días siguientes y un aislamiento obligatorio en Kennedy, Teusaquillo y Fontibón.

Le puede interesar: Movilidad en Bogotá: así funcionará Transmilenio, SITP y taxis durante la cuarentena total

Este paquete de medidas no cayó bien en los gremios empresariales, pues para ellos el confinamiento no se traduce en que las micro, pequeñas y medianas empresas dejen de recibir ingresos durante algunas semanas, sino en la posible quiebra de un importante número de compañías. Hay que recordar que muchas se endeudaron para mantenerse a flote en 2020 y su temor es que este nuevo cierre sea una estocada final.

Así lo argumenta Rosmery Quintero, presidenta de Acopi, al decir que se hizo un sondeo entre los empresarios que agremia y la conclusión fue que ninguno está en la capacidad de soportar otro confinamiento. La explicación, como en su momento la dio la secretaria de Desarrollo Económico, Carolina Durán, es que las micro, pequeñas y medianas empresas no tienen un flujo de caja que les permita soportar semanas inoperantes, pues los ingresos paran, pero los gastos (como pago de nómina, proveedores, servicios públicos, arriendos e impuestos) continúan.

Le sugerimos leer: El duro reto de la reactivación de Bogotá

Es por esto que Juan Esteban Orrego, director de Fenalco Bogotá-Cundinamarca, pide a los gobiernos distrital y nacional un paquete de ayudas para gastos de funcionamiento, además de aumentar el subsidio a la nómina del 40 % a por lo menos el 60 %. “Si bien las restricciones son similares, hoy los comerciantes están más débiles económicamente, están en los rines”, explicó al recordar que en 2020 el 31 % de los comercios cerraron definitivamente, mientras que los que permanecen no quedaron en las mejores condiciones.

Al echar un vistazo a las cifras de compañías reactivadas, se evidencia que si se cumplen las previsiones de estos líderes gremiales, los nuevos cierres afectarían al grueso empresarial bogotano, pues en las localidades que están o estarán confinadas las microempresas representan, en promedio, el 85,3 % (con 37.190), mientras que las pequeñas son el 10,9 % (4.360) y las medianas son el 2,8 % (1.031). En cuanto a las grandes empresas, que serían las más resilientes en este panorama, su representación es de apenas el 0,89 % (321).

El coletazo también se haría notar en el desempleo, ámbito en el que la ciudad ha experimentado leves mejoras en los últimos meses, pues pasó de registrar una tasa del 25,1 % en el trimestre mayo-julio (superando los 1’150.000 desempleados) a tener un 17,2 % entre septiembre y noviembre (693.000 desempleados). Las empresas reactivadas en estas seis localidades agrupan casi 400.000 puestos de trabajo, principalmente en servicios, comercio y construcción. Hay que tener en cuenta que las actividades de este último se encuentran exceptuadas, así como algunas de los otros grupos, como los operarios de servicios públicos y los trabajadores de tiendas de alimentos, víveres y droguerías.

Los hoteles son parte del grupo más golpeado por la pandemia, pues las nuevas dinámicas sociales redujeron el turismo en la ciudad. En entrevista con El Espectador, Luz Estella Flórez, presidenta del Capítulo Bogotá-Cundinamarca de Cotelco (Asociación Hotelera y Turística de Colombia), mencionó que el impacto del COVID-19 fue tal, que no se alcanzaría una recuperación sino hasta 2022 (eso lo dijo en septiembre, sin considerar estos nuevos cierres). Con las nuevas restricciones se estima que en estos lugares la ocupación promedio no superará el 20 % al finalizar enero, ya que desde el domingo las reservas han caído al menos un 25 %.

En los moteles el panorama también es preocupante. Según Jhon Alexánder Estupiñán, quien preside la asociación que los agrupa (Inhotelcol), estos establecimientos estarían al borde de la quiebra por las nuevas cuarentenas. “Enero es un mes complejo, porque se pagan impuestos. Tenemos un escenario desolador, alimentado por la incertidumbre de qué va a pasar con el resto de las localidades”, manifestó el directivo, quien criticó que a ellos, los formales, siempre les toca “llevar del bulto”, mientras considera que el Gobierno pareciera ser más complaciente con los informales.

Lea también: Moteles en Bogotá estarían al borde de la quiebra por la nueva cuarentena

La inconformidad también está en los bares, que recientemente acuñaron la frase “si en el día está el descontrol y en la noche la restricción, entonces la noche merece una compensación”. El presidente de Asobares, Camilo Ospina, recordó que en la mayor parte del territorio nacional estos establecimientos están próximos a completar un año con sus puertas cerradas. “Quienes esperaban volver a abrir, o se encontraban en un proceso de reapertura gradual, nuevamente ven en riesgo sus empresas”, dijo y agregó que mientras a ellos los restringen, las estructuras clandestinas se están fortaleciendo mediante la realización de fiestas privadas.

En este popurrí de agremiaciones también figuran los taxistas. Hugo Ospina, quien es el presidente de la Asociación de Propietarios y Conductores de Taxi, no solo destaca la disminución en las carreras que generan estas restricciones (la caída es de aproximadamente el 20 %), sino lo problemático que resulta pedir el servicio por aplicación, sobre todo para las personas que no tienen datos móviles o no cuentan con un smartphone (aunque hay que aclarar que se puede hacer vía telefónica).

Le puede interesar: Así quedaron las nuevas tarifas de taxis en Bogotá para 2021

Cuestiona por qué a un usuario de Transmilenio o del SITP no se le pide usar una aplicación para acceder al servicio o darle explicaciones a un agente de tránsito si se encuentra o no exceptuado ante la normativa. “¿Por qué siempre es un ensañamiento contra el taxista?”, critica.

A pesar de todos estos reparos, el Distrito mantiene su posición de que por encima de los intereses económicos está el cuidado de la salud y la vida. Tampoco hay que desconocer que en 2020, bajo la dirección de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, se avanzó en la reactivación de la economía, consolidando 108.552 empresas reactivadas, de las cuales dependen 870.639 trabajadores.

En contraste, los gremios tampoco se van al extremo de no implementar ninguna medida restrictiva. Todos coinciden en que la clave está en el autocuidado y en que es responsabilidad del Distrito fomentar esta cultura y velar porque se cumplan los protocolos de bioseguridad.

En ese orden de ideas, la fotografía de diciembre, de aglomeraciones en los principales puntos comerciales de la capital, de personas usando mal el tapabocas y cometiendo actos irresponsables que terminan acaparando las UCI, como el uso de la pólvora, no tiene que repetirse. Así está el panorama en la ciudad. Más que nunca el Distrito tiene el reto de nivelar la balanza entre la salud y el bienestar de la economía.

Síguenos en Google Noticias