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13 Jun 2022 - 2:00 a. m.

El panorama de las obras inconclusas en Cundinamarca

Cada año, se anuncian cientos de proyectos de inversión, pero algunos nunca se entregan y terminan abandonados. Estos son casos de obras con recursos comprometidos cuyos beneficios siguen solo en el papel.
Fernan Fortich

Fernan Fortich

Periodista sección Bogotá
La nueva sede el colegio José María Obando debió ser entregada en 2019, con una inversión superior a las $800 millones. / Gustavo Torrijos
La nueva sede el colegio José María Obando debió ser entregada en 2019, con una inversión superior a las $800 millones. / Gustavo Torrijos
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

Con 109 casos, en los que hay comprometido casi $280.000 millones, según la Contraloría General, Cundinamarca es el tercer departamento del país con más obras inconclusas. Por malas decisiones administrativas, falta de recursos o problemas de licencias, los trabajos han estado bajo la amenaza de ser “elefantes blancos”. Esta situación está presente en 45 de los 116 municipios, siendo Guaduas (con nueve obras reportadas), Soacha (cinco), y Caparrapí y Guatavita (cuatro) los más afectados.

Al mirar las cifras se constata que el 41 % corresponde a obras de infraestructura; el 25 %, a proyectos de acueducto, alcantarillado y plantas de tratamiento de aguas residuales; el 24 %, a la construcción o el mantenimiento de colegios públicos; el 9 %, a la adecuación y el mejoramiento de vías; el 6 %, a obras del sector salud, y el 3 %, a construir y mejorar viviendas de interés social (VIS). Cabe resaltar que estos trabajos, que están en el registro nacional de obras inconclusas de la Contraloría, los reportan las entidades territoriales y señalan a los contratistas o supervisores, luego de adelantar procesos de incumplimiento.

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Los efectos de las obras inconclusas son evidentes. Cada uno responde a necesidades de la comunidad que, al final, es la más afectada. Por ejemplo, según indica el Instituto de Concesiones de Cundinamarca (ICCU), uno de los mayores problemas de competitividad en el departamento es el elevado porcentaje de vías en mal estado, obras que también evidencian esta problemática. O en Viotá, donde hay un centro de atención a víctimas terminado, pero no funciona por problemas de estructura. Aunque se han hecho reuniones para resolver el asunto, no hay nada concreto.

A continuación presentamos otros cuatro casos de obras que están en pausa o que, a pesar de estar terminadas, no están en funcionamiento, lo que demuestra las complejidades para culminar proyectos que, en muchas ocasiones, los anuncian como iniciativas para mejorar la vida de las poblaciones, pero solo genera decepción.

Centro para menores infractores

La alcaldía de Girardot anunció, en 2016, la construcción de lo que sería el primer Centro de Atención Especializada (CAE) para menores infractores en el departamento. Han transcurrido seis años y aún no está en funcionamiento, a pesar de una inversión superior a los $12.000 millones. La situación preocupa, debido a que a los jóvenes infractores de la ley (que representan el 6 % de estos casos en el país) no se les puede imponer medida intramural, por tener protección especial. Para ello, requieren centros que garanticen el restablecimiento de sus derechos.

Lo complejo es que la obra está terminada, pero sin operar. La razón: se edificó en un lote diferente al que fue licenciado por el municipio. “Esta obra no está habilitada, dado que es imposible la conexión y disponibilidad de los servicios públicos, así como la entrega del inmueble al ICBF”, indicó la Secretaría Jurídica de la Gobernación de Cundinamarca. Según la administración, un comité financiero y jurídico avanza en gestiones para la puesta en funcionamiento y determinar si el contratista incumplió sus obligaciones.

Líos con casas en Granada

La Alcaldía de Granada, al sur occidente del municipio, adjudicó un contrato por $16.000 millones para construir 76 viviendas, en la urbanización de interés social Villa de Paula de la Nueva Granada. Sin embargo, la Procuraduría descubrió que la alcaldesa Ana Yolanda Arias Pérez tenía una participación del 51 % de esta asociación.

“Luego, también incurrió en falta disciplinaria, por conflicto de intereses, al designar al secretario de Planeación del municipio como interventor de la obra”, señaló el fallo en primera instancia de la Procuraduría, en el cual Arias fue inhabilitada por once años. La obra quedó en 23 % de avance y a la fecha está detenida por orden de los entes de control. Este diario intentó comunicarse con la actual administración del municipio, para conocer los avances del proyecto, pero no fue posible. En el SECOP no hay registro de licitación para reiniciar el proyecto.

Centro de salud en El Rosal

Antieconómica, ineficaz e ineficiente, así fue descrita la obra del centro de salud de segundo nivel en el municipio el Rosal, durante una visita de la Contraloría en 2019. En este proyecto se han invertido $2.453 millones, de recursos de regalías. Uno de los principales problemas en la ejecución de la obra es que se evidencia que los diseños contratados no corresponden a lo ejecutado. De esta manera, aunque el trabajo tiene un avance físico aproximado del 65 %, en el sitio se identifican deterioros prematuros, a causa de años de interrupciones continuas en los trabajos. Según habitantes del sector, la obra está abandonada y en mal estado.

Acueducto veredal a medias

En la vereda San Antonio, de Anapoima, se ilusionaron con tener alcantarillado, pero se quedaron esperando. El contratista, el consorcio Alcantarillado Anapoima SVE, no solo abandonó la obra con un 29 % de avance, sino que generó daños en las vías y los predios aledaños, que no remedió por completo.

El proyecto fue liquidado a inicios de 2022, con una funcionalidad de apenas el 20 % y un desembolso de casi $757 millones. Por estos hechos se le impuso una multa de $100 millones al contratista. La obra hacía parte de un plan de las Empresas Públicas de Cundinamarca S.A. para mejorar el servicio de agua potable, a la que destinaron $4.476’817.186, pero a la fecha sigue inconclusa.

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Lo que viene

La lista de obras sin terminar en el departamento es extensa. Colegios, vías, centros de salud, obras de saneamiento básico con problemas de corrupción, falta de planeación o simple desidia. Según las administraciones municipales, se trabaja para tratar de finalizar las obras, a través de comités de seguimiento y refinanciamiento de los proyectos. Mientras se define algo, las comunidades seguirán a la espera y Cundinamarca hará parte del listado de departamentos con más obras inconclusas del país.

Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.

Fernan Fortich

Por Fernan Fortich

Periodista con enfoque en temas ambientales, sociales, de migración y cultura. @fernanfortichrffortich@elespectador.com
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