8 Nov 2021 - 2:48 p. m.

El primer trimestre de 2022 finalizará la integración de buses del SITP

La empresa comunicó que, para la fecha, entrarán en operación 1.485 buses, con los que se logrará el 100 % de la integración del SITP y una reducción del 99 % de material particulado. ¿Cómo avanza la chatarrización y qué pasará con las rutas que hoy cubre el esquema provisional?

En Bogotá, desde el año 2010 empezó el proceso de chatarrización del para entonces conocido Transporte Público Colectivo (TPC, popular en su época porque había quienes negociaban la tarifa con el conductor con frases como “¿me lleva por $1.000?”) para, de forma paulatina, irle abriendo espacio al Sistema Integrado de Transporte Público (SITP, conocido por estos días porque para ingresar se necesita una tarjeta que, a su vez, permite hacer transbordos con las troncales de Transmilenio y el servicio de cable).

Para el año 2015, mediante el Decreto 190, se creó la figura del SITP provisional, mediante el cual se brindó un permiso temporal para que algunos de los conductores de buses del TPC pudieran seguir operando. Esto se hizo para mitigar la afectación de zonas que dejaron de ser cubiertas tras la anticipada terminación de los concesionarios Egobus, Coobus y Tranzit.

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La noticia, comunicada hoy por Transmilenio, es que se espera que durante el primer trimestre de 2022 finalice este proceso, con la integración de 1.485 buses electicos, entre otros que disponen de tecnología Euro VI, lo que a su vez se traduce en una disminución del 99 % de material particulado contaminante en la ciudad, en comparación con el antiguo modelo de transporte público.

La empresa detalló que en estos años de proceso de integración del SITP se han logrado avances, como lo ha sido la ampliación de la cobertura de los buses en zonas como Suba, Ciudad Bolívar, San Cristóbal, Fontibón y Usme, además del rediseño de algunas rutas para facilitar la conexión con las troncales de Transmilenio y el cable.

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“Este ha sido un trabajo que hemos realizado en conjunto con la Secretaría de Movilidad y que nos permitirá cerrar un ciclo del transporte en Bogotá para seguir avanzando. Estamos reemplazando el esquema provisional con flota más amigable con el ambiente incluyendo 1.485 buses eléctricos, que implicarán no solo la modernización del transporte público en Bogotá, sino un paso gigantesco en materia ambiental, en calidad del servicio y en la mejora de la calidad del aire de la ciudad”, afirmó Nicolás Correal, subgerente técnico de Transmilenio.

La empresa también detalló que en esta última etapa del proceso, es decir, desde el año 2020 y hasta el 8 de noviembre del presente año, se han vinculado al sistema 2.200 nuevos buses con tecnologías de bajas y cero emisiones ( de estos 483 son eléctricos), además de la creación de 65 nuevas rutas, de las cuales 55 tienen trazados iguales o similares a las que funcionaban con los buses provisionales.

¿Cómo avanza la chatarrización?

Son cerca de 14.500, de los buses que transitaron por la capital de finales y principios del siglo, que entraron a este proceso de chatarrización, de los cuales 11.085 ya fueron desintegrados por haber cumplido su vida útil. De estos, desde que se creó la figura del SITP Provisional (en 2015) han sido chatarrizados 3.227 (con corte al 30 de septiembre del presente año) y aún queda un remanente de unos 1.900 vehículos.

De los anteriores, 1.713 vehículos fueron cobijados por con el artículo 78 del decreto, el cual permite un reconocimiento económico a los antiguos propietarios que se vieron afectados con la liquidación de Egobus, Coobus y Tranzit, mientras que 1.417 fueron chatarrizados por medio de los concesionarios vigentes del SITP.

“Cabe destacar que, con corte al mes de octubre, se ha efectuado el pago de 2.190 vehículos mediante el artículo 78, de los cuales 1.606 se han realizado cumpliendo los lineamientos del decreto 068 de 2019″, detalló Transmilenio.

Para el proceso de chatarrización se ha hecho separación de metales, principalmente de los ferrosos y los no ferrosos, iniciando con la extracción de líquidos (aceites y combustibles) del vehículos, desmontando las telas, los plásticos y demás materiales que podrían aprovecharse, como el caucho de las chantas, que es triturado y sirve para las canchas sintéticas de fútbol.

Por su parte, el material ferroso es aprovechado para materiales de construcción, como varillas.

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