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La presión de actividades mineras sobre fuentes de agua vuelve a encender las alarmas en zonas rurales de Cucunubá, donde la expansión de infraestructuras asociadas a la producción de carbón ha comenzado a ocupar cauces naturales y áreas de especial protección ambiental. En este municipio del norte de Cundinamarca, una operación de explotación de carbón fue señalada por intervenir quebradas y franjas forestales sin contar con permisos vigentes.
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Durante una inspección técnica en la vereda Pueblo Viejo se evidenció la construcción de un reservorio para almacenar aguas provenientes de una mina, utilizadas en el proceso de apagado de hornos. La excavación de esta estructura habría ocupado el cauce de dos fuentes hídricas innominadas y comprometido su dinámica natural.
La revisión también permitió establecer que el patio de disposición de residuos sólidos del proceso, fue localizado dentro del área forestal protectora de una quebrada, una zona catalogada como de especial protección ambiental. A esto se suman vías de acceso y otras estructuras industriales construidas dentro de la misma franja sensible.
En total, las afectaciones identificadas alcanzan 1.156 metros cuadrados de franja forestal, intervenidos sin autorización ambiental, principalmente por la disposición de estériles mineros. Según los técnicos, estas acciones representan un riesgo directo para el recurso hídrico al alterar el cauce y afectar las funciones ecológicas del ecosistema asociado.
Ante este escenario, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ordenó la imposición de una medida preventiva y la suspensión de las actividades intervenidas, amparándose en los principios de prevención y precaución que rigen la gestión ambiental. La decisión se adoptó al considerar que el riesgo sobre las fuentes de agua es “actual y verificable”.
En la @CAR_Cundi impusimos medida preventiva a una empresa coquizadora en Cucunubá por presunta ocupación de cauce y afectación de franja forestal protegida.❌
— Alfred Ballesteros Alarcón (@Alfred_Balle) February 28, 2026
En el lugar hallamos:
Reservorio con aguas de mina. Ocupación de dos corrientes sin nombre y
1.156,8 m² de suelos… pic.twitter.com/3DVB4RflZX
Más allá de la intervención puntual sobre las dos quebradas, lo ocurrido evidencia fallas persistentes en el control de este tipo de operaciones y los riesgos acumulados que enfrenta el agua. El desafío sigue siendo evitar que la explotación de recursos avance sobre zonas de especial protección y que modelos de explotación se impongan sobre la sostenibilidad ambiental y el equilibrio de los territorios.
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