La Zona T de Bogotá pasó de ser un barrio de estrato alto a una zona donde se concentraron las actividades nocturnas de la capital.
Foto: Óscar Pérez
La zona T o zona rosa de Bogotá nunca debió existir. Al menos no como la conocemos. Si los urbanistas hubieran cumplido sus propios planes, el corazón de la vida nocturna bogotana habría surgido en otro lugar. Antes del Bogotazo, Le Corbusier imaginó una ciudad dividida por funciones: un sector para el gobierno, otro para el trabajo, uno para la industria y otro destinado al ocio y la recreación.
