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Hornos crematorios en Cundinamarca bajo inspección por su impacto en la calidad del aire

Las auditorías empiezan en un contexto marcado por alertas en la calidad del aire en Soacha y el sur de Bogotá.

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Redacción Bogotá
23 de febrero de 2026 - 12:11 p. m.
El proceso se seguimiento a las emisiones de fuentes fijas busca incidir en la calidad del aire y la salud pública en un contexto marcado por alertas en la mala calidad del aire en el municipio de Soacha y en el sector de Mochuelo, en Ciudad Bolívar.
El proceso se seguimiento a las emisiones de fuentes fijas busca incidir en la calidad del aire y la salud pública en un contexto marcado por alertas en la mala calidad del aire en el municipio de Soacha y en el sector de Mochuelo, en Ciudad Bolívar.
Foto: CAR Cundinamarca
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Las emisiones de los hornos crematorios, una actividad poco visible pero con implicaciones ambientales sensibles, están siendo objeto de auditorías semestrales por parte de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), con el fin de verificar el cumplimiento de la normativa nacional que regula las fuentes fijas de contaminación atmosférica.

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De acuerdo con la Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Resolución 909 de 2008 establece límites máximos permisibles para contaminantes generados por hornos, chimeneas, calderas y otros procesos industriales. En el caso de los hornos crematorios, la norma contempla un capítulo específico que obliga a realizar monitoreos cada seis meses, con parámetros técnicos diferenciados.

El seguimiento no es menor, pues de acuerdo con la autoridad ambiental, estas instalaciones pueden emitir material particulado, monóxido de carbono, hidrocarburos totales y compuestos orgánicos potencialmente nocivos, entre ellos dibenzo(a,h)antracenos, asociados en estudios científicos a riesgos para la salud cuando se presentan en concentraciones superiores a las permitidas.

Auditoría en Zipaquirá

En su más reciente jornada de inspección, el equipo técnico de la entidad acompañó el monitoreo de emisiones de un horno crematorio en el municipio de Zipaquirá. Durante la visita, los profesionales verificaron procedimientos técnicos, certificados de calibración de equipos, temperaturas de operación y condiciones de funcionamiento de la fuente fija.

Carlos Rodríguez, director de la Dirección Técnica Científica de Modelamiento Ambiental de la entidad, explicó que la labor no se limita a recibir resultados entregados por las empresas. “Acompañamos los monitoreos, revisamos los procedimientos técnicos y verificamos que las mediciones se realicen de manera adecuada y confiable, de modo que puedan compararse correctamente con los límites establecidos en la norma”, señaló.

El proceso incluye la evaluación directa del flujo y composición de los gases emitidos, así como la revisión de los sistemas de control instalados para reducir contaminantes.

Calidad del aire y salud pública

Las auditorías forman parte del procedimiento para otorgar y mantener los permisos de emisiones atmosféricas exigidos a actividades industriales. El objetivo fundamental consiste en garantizar que las concentraciones de contaminantes no superen los estándares nacionales y mitigar el impacto en la zona de influencia, es decir, en las comunidades que habitan o transitan cerca de estos puntos de emisión.

En un contexto regional donde la calidad del aire se ha convertido en una preocupación creciente —particularmente en corredores industriales y urbanos de Cundinamarca— el control a fuentes fijas adquiere relevancia estratégica. Aunque los hornos crematorios no figuran entre los mayores emisores del país, su operación requiere condiciones técnicas estrictas para evitar afectaciones ambientales y sanitarias.

Mochuelo y Soacha siguen bajo alerta por material particulado fino en el aire

La vigilancia sobre emisiones industriales coincide con un momento de alerta por calidad del aire en la región. Un informe reciente de la Corporación advirtió que en sectores como Mochuelo, en la zona rural de Bogotá, y en el municipio de Soacha, las concentraciones de material particulado fino (PM2.5) superaron los valores máximos permisibles durante el último trimestre de 2025. En Mochuelo, el contaminante excedió el límite alrededor del 6,1 % del tiempo monitoreado, y en Soacha cerca del 4,5 %, según datos de 34 estaciones instaladas en 25 municipios.

El PM2.5 es considerado especialmente riesgoso porque puede penetrar profundamente en el sistema respiratorio y afectar con mayor severidad a niños, adultos mayores y personas con enfermedades pulmonares o cardiovasculares. Ante la persistencia de estos niveles, las autoridades mantienen el seguimiento permanente y recomiendan reducir la actividad física al aire libre en horas críticas, usar tapabocas en exposiciones prolongadas y consultar atención médica en caso de síntomas respiratorios persistentes.

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Redacción Bogotá

Por Redacción Bogotá

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