Mayo de 2026 será clave para el futuro del Hospital San Juan de Dios. Tras 26 años acumulando polvo y frustraciones, se escribirá un nuevo capítulo en la salud de Colombia: el complejo recibirá al primera o primer paciente, tras su cierre en el año 2000. Un acuerdo político, en el que los protagonistas serán los ciudadanos y los trabajadores de la salud, pondría fin a una larga historia de pleitos y detrimentos.
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Reviva el especial del San Juan de Dios: Hospital San Juan de Dios: memoria de un nuevo renacer desde el polvo
El anuncio, que revive la esperanza para una institución con 460 años de historia, lo hicieron el alcalde Carlos Fernando Galán y el presidente Gustavo Petro, quienes desde el abandonado complejo anunciaron su acuerdo: restaurar el San Juan de Dios, para convertirlo en un centro de innovación sobre envejecimiento y vejez, que posicione de nuevo al centro de Bogotá y sus localidades (San Cristóbal, Los Mártires, Santa Fe y La Candelaria) como la “Ciudad Salud”.
Una firma, un apretón de manos
Después de dos años de largas reuniones, debates mediáticos, propuestas y conciliaciones, el presidente Petro y el alcalde Carlos Fernando Galán zanjaron diferencias. El acuerdo se cocinó con tres ingredientes: el rumbo del complejo, pensando en el mayor beneficio de la ciudad; el alcance de las obras, así como el debate de mantener en pie o no la Torre Central (Petro la ansía mantener), y cómo enfrentar la demanda contra el Estado por la liquidación unilateral del contrato con una firma española, que tenía la misión de construir dos hospitales en estos predios.
El acuerdo se selló con un apretón de manos bajo la lluvia y una firma del secretario de Salud, Gerson Bermont, y demás funcionarios del Gobierno, en una carpa montada en uno de los patios del complejo. Asistió todo el gabinete del alcalde y varios ministros del presidente, entre ellos los de Salud, Educación, Cultura, entre otros. La ministra de las Culturas, Yannai Kadamani, intervino primero. Su ministerio ha avanzado en obras de restauración de varios edificios, permitiendo la habilitación del primero de ellos: el de mantenimiento, abierto en 2025.
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La ministra afirmó que la historia del San Juan de Dios es inseparable de la historia nacional: “es contar la historia de Colombia”. Recordó el cierre y recalcó, “hay quienes lucharon y siguieron insistiendo en la necesidad de recuperar este espacio. Para cumplirles, han tenido que pasar muchas cosas. Reconstruir edificios, pero más que todo, construir acuerdos”, puntualizó.
Para el presidente Petro, este acuerdo significa saldar una vieja deuda con Bogotá: en 2015, siendo alcalde, adquirió los predios del San Juan de Dios para restaurarlo, bajo su visión de conservación. No obstante, al siguiente año, su sucesor Enrique Peñalosa borró la idea y estructuró un contrato para demoler la torre central y construir dos modernos centros hospitalarios. Él lo adjudicó y el contrato lo firmó la alcaldesa Claudia López en 2020, con la sociedad española Copasa.
Sin embargo, Petro, siendo presidente, frenó la obra y la demolición del edificio central. Primero expidió el Decreto 1959 en 2023, que creó el Hospital Universitario San Juan de Dios y abrió el camino para que la Nación adquiriera los predios. En mayo de 2024, ya con Galán como alcalde, la Supersalud, primero intervino la Subred Centro Oriente y luego liquidó unilateralmente el contrato con la firma española, lo que generó una millonaria demanda contra la Alcaldía, por COP 100.000 millones. Desde entonces, el Distrito no había querido ceder el terreno del San Juan hasta acordar un camino claro, no solo para el hospital, también para resolver la demanda.
Aunque contempló comprarle el hospital al Distrito, al final el presidente descartó el negocio: “por qué recomprar algo que compré para Bogotá?”, señaló. Petro, en el anuncio del nuevo acuerdo, recalcó sobre su historia con el hospital lo siguiente: “me nacieron las canas en estos 26 años. Muchos defensores se fueron antes de ver esto”. Hubo otra frase que llamó la atención y reforzó la idea de los acuerdos: “el salvador no fue Petro, fue Galán, fue la fuerza que hubo aquí”.
Tres acuerdos
El alcalde Galán empezó por destacar que en política los consensos más complejos son los que se construyen entre visiones distintas. Y, explicó que se lograron tres acuerdos clave: el primero, un convenio de cooperación para la restauración del San Juan de Dios, que ratificó el ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, al anunciar que aseguraron vigencias futuras por $1.6 billones.
El segundo tiene que ver con la Torre Central, eje de disputas entre el presidente y anteriores mandatarios, alrededor de dos visiones: los que lo han querido demoler, argumentando que es una estructura antigua sin capacidad para instalar servicios de salud, y los que tienen la idea de mantenerla en pie como patrimonio. El punto de encuentro es que será “una decisión técnica”, para lo cual un estudio dirá qué se puede hacer y qué no.
La demanda de Copasa
El secretario de Salud, Gerson Bermont, explicó a este diario que uno de los principales obstáculos para avanzar en el San Juan de Dios es el conflicto jurídico derivado de la liquidación unilateral del contrato con Copasa, firma española a la que el exalcalde Enrique Peñalosa le adjudicó el contrato para demoler la torre central y construir dos hospitales en el complejo. La liquidación la ordenó el interventor, que designó la Supesalud, durante la intervención a la Subred Centro Oriente. Esa decisión abrió la puerta a la demanda multimillonaria en contra del Estado, que se debe resolver en un tribunal de arbitramento.
Ante ese escenario, El Espectador supo que el Distrito y la Nación firmaron un contrato de transacción, que define responsabilidades según el resultado del litigio. El acuerdo establece que, si se gana la demanda, no hay consecuencias económicas. Si se pierde, paga quien el tribunal determine como responsable.
Vejez y envejecimiento: el nuevo norte del complejo
Uno de los puntos más sensibles ha sido la visión del proyecto. Según Bermont, el Gobierno Nacional se ha enfocado en construir únicamente la torre central y el énfasis universitario, mientras que el Distrito defiende una mirada integral del complejo. De esta manera, Galán anunció que, por iniciativa del Distrito, el hospital tendrá un énfasis en investigación sobre vejez, como respuesta a los cambios poblacionales: “Adaptarnos a la realidad demográfica”.
Esa realidad demográfica se refiere a que hoy, segura la cartera de Salud del Distrito, cerca de 15 de cada 100 bogotanos ya tienen más de 60 años, y en todo el país son más de 7 millones de adultos mayores. Para 2050, se calcula que serán 27 de cada 100 personas las que tendrán este rango de edad, lo que ha obligado a Bogotá, repensar sus servicios y necesidades de cara al futuro.
Bermont insiste en que el envejecimiento no es únicamente llegar a la vejez ni inicia a los 60 años. “Envejecer es un camino que empieza desde que estamos en el vientre materno y continúa en la niñez, la juventud, la adultez y, finalmente, la vejez. Cada etapa trae cambios, aprendizajes y también retos para la salud, la familia y la ciudad”.
En esa línea, el proyecto del centro de innovación y de pensamiento plantea un modelo integral de atención y conocimiento sobre envejecimiento y vejez. Además, propone una nueva forma de prestar servicios de salud, coordinando distintos niveles de complejidad con atención presencial, comunitaria y por telesalud, la generación de nuevo conocimiento para orientar políticas públicas y la creación de un centro de innovación, con espacios abiertos a la ciudadanía para actividades culturales y artísticas.
Cabe resaltar que el complejo ya se encuentra en proceso de restauración: el año pasado se entregó el edificio de mantenimiento, completamente recuperado tras 20 años de cierre, y que está listo para operar como Centro de Educación en Salud. También se iniciaron obras en el edificio Santiago Samper y el edificio de Enfermedades Tropicales. Además de avances en el desarrollo de estudios y diseños para la puesta en funcionamiento del lugar.
Así, se empieza a escribir un nuevo capítulo de esta larga historia, aun con pendientes, como le recordó la extrabajadora Nubia Báez, quien sentada en la mesa donde se encontraba el presidente, recordó que el Estado le debe a las “víctimas de la masacre laboral” del San Juan. Aunque todavía existen asuntos por resolver, en medio de los anuncios, retumbó una consigna cantada por extrabajadores, habitantes de las localidades céntricas y personas que le dieron vida al hospital: “!El San Juan Vive!”.
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