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Las 19 “caras” de Bogotá: entre valorar la democracia y el deseo de un líder autoritario

Bogotá también es feliz y más tolerante con la diferencia, pero es profundamente desconfiada de su sistema político y con brechas sociales marcadas entre sus localidades. ¿Por qué? Estos son los resultados del nuevo informe de la Encuesta Mundial de Valores, que midió en qué confían y valoran los ciudadanos con el fin de que el Distrito sea más acertado a la hora de gobernar.

María Angélica García Puerto

14 de mayo de 2026 - 07:00 a. m.
En materia de convivencia, Bogotá ha dado pasos agigantados, pero sigue rechazando a firmantes de paz. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda
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Bogotá, esa ciudad de 8 millones de habitantes —sin contar su población flotante de al menos 2 millones— no es homogénea. Cuando nos preguntamos: ¿qué es ser bogotano? Acentos, culturas, creencias e ideologías resaltan en cada uno de los rostros. Y así, estadísticamente, quedó reflejado en la más reciente Encuesta Mundial de Valores que midió por primera vez en 19 de las 20 localidades (excluyendo a Sumapaz por su dispersión poblacional, pero tendrá su propia encuesta) sus percepciones culturales, sociales y políticas profundamente diversas.

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Los datos, debatidos recientemente por la Alcaldía Mayor de Bogotá, el programa Bogotá Cómo Vamos, la Universidad de los Andes y la Fundación Corona, dibujan una ciudad que en los últimos seis años se ha vuelto más feliz, más tolerante y menos religiosa, pero que simultáneamente enfrenta una creciente desconfianza hacia la democracia y las instituciones.

La paradoja democrática

Uno de los hallazgos más inquietantes es el entendimiento de la democracia en un país tan polarizado como el nuestro. Aunque el apoyo a la democracia como sistema aumentó del 75% en 2018 al 85% en 2024, también creció el respaldo a figuras de autoridad fuertes y gobiernos militares. El 59% de los encuestados ve con buenos ojos a un “líder fuerte que no tenga que rendir cuentas al Congreso o a las elecciones”. Asimismo, el 18 % apoya un gobierno militar.

Este último dato, a detalle, se ve con mayor predominancia en las localidades de Bosa (26%), Ciudad Bolívar (26%) y Usme (29%). Sin embargo, esto llama sumamente la atención, pues durante el estallido social de 2021, fueron estos territorios con altos índices de violencia policial, donde liderazgos barriales han pedido el desmonte de la UNDMO y existe una baja confianza sobre las fuerzas armadas.

“Aquí está bien que pongamos a prueba las preguntas en términos de lo que nos muestra que, por ejemplo, en este caso, es paradójico. Hay que entrar a hacer ejercicios cualitativos para realmente ver qué interpretación hizo la gente cuando leyó la pregunta”, explicó Andrés Casas, director de la Encuesta Mundial de Valores para Colombia desde 2010.

Por otro lado, el concepto prioritario de vivir en democracia cambia entre las nuevas generaciones: solo el 48% de los jóvenes entre 18 y 25 años considera prioritario vivir bajo este sistema político, una cifra significativamente menor al 71% registrado en mayores de 56 años. Además, la insatisfacción es palpable, con un 33% de la población declarándose completamente insatisfecha con el sistema político actual.

La capital es más tolerante…pero no con todos

En materia de convivencia, Bogotá ha dado pasos agigantados. En cuanto a tolerancia por la diversidad, el rechazo a tener vecinos homosexuales cayó del 31% al 13% en seis años. Sin embargo, cuando se pone la lupa, en Bosa 3 de cada 10 respondieron que no querrían un vecino homosexual, aumentando esta discriminación en Tunjuelito (6 de cada 10).

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Mientras tanto, el rechazo a personas de otra raza prácticamente desapareció, pasando del 17% al 3%. A pesar de ello, la reconciliación sigue teniendo límites: el 35% de los ciudadanos asegura que no querría vivir cerca de un desmovilizado de un grupo armado, una cifra que no ha variado desde 2018 en la última encuesta; y apenas se redujo en 4 puntos porcentuales el no querer tener como vecino a una persona migrante.

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En el ámbito espiritual, la ciudad es cada vez más laica. El porcentaje de ateos se cuadruplicó, pasando del 1,1% al 4,3%, y uno de cada cuatro bogotanos afirma no asistir nunca a la iglesia. Esta tendencia es liderada por los jóvenes, de los cuales solo el 49% considera importante la religión, frente al 68% de los adultos mayores.

¿Usted confía en el otro?

La encuesta evidenció que el bienestar emocional y la confianza dependen estrechamente de la localidad donde se resida. Bogotá, en general, se declara feliz (87%), pero esta cifra esconde brechas profundas: mientras que en Chapinero el 96% de las personas se siente feliz, en Ciudad Bolívar el porcentaje cae al 76%, incluso por debajo del promedio de la ciudad. Un resultado que, a profundidad, se puede medir desde una vara de ingresos económicos, falta de acceso a recreación, cultura o espacios verdes.

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De igual manera, llama la atención que el grupo de personas de 56 años en adelante es el que se siente menos feliz (82 %) frente a los jóvenes y adultos (91 %). Una alerta para el Distrito, si se tiene en cuenta que la curva de longevidad avanza con rapidez y se estima que para 2043 seamos una ciudad con mayores personas de 60 años o más.

En cuanto a la confianza interpersonal, es quizás el indicador más crítico. A nivel general, solo el 7% de los bogotanos cree que se puede confiar en la mayoría de la gente. No obstante, existe un oasis de confianza en Teusaquillo (19%), que se acerca a niveles europeos, contrastando drásticamente con Usme, donde la confianza apenas alcanza el 1% y Ciudad Bolívar y Candelaria, 3%.

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Esta confianza, en cuanto a las instituciones, también es diciente. Apenas el 16% de los encuestados respondió que confía en el Congreso; el 33% en las Fuerzas Armadas y el 35% en la iglesia. En contraste, la mayor confianza está en las universidades, que subió al 54%.

Finalmente, en cuanto al futuro de las tecnologías, 1 de cada 2 bogotanos cree que la IA es mala para la humanidad. Las personas de +56 años lo creen más.

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Un mapa para la política pública

300 preguntas, 1.824 encuestas realizadas en el segundo semestre de 2024 a personas mayores de 18 años y cruzadas por 19 localidades, edad, género, clase social y nivel educativo, son el resultado de no una, sino 20 ciudades que se viven distinto y gobernarla empieza por entenderlo.

“Aquí el riesgo es que estos resultados queden en un muy bonito diagnóstico y no se traduzcan en toma de decisiones. Ese es mi primer llamado a la Alcaldía. Lo segundo es ya usarlo como fuente de información para diseñar estrategias e iniciativas concretas por localidad”, instó la docente de la Universidad de los Andes, Nathalie Méndez y una de las investigadoras principales de la Encuesta Mundial de Valores.

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Desde la administración distrital, destacaron que este insumo es clave para reconocer que la implementación de sus políticas públicas puede funcionar en la localidad de Chapinero, pero fallar en Ciudad Bolívar, y por ende deben adaptarlas a cada necesidad que, al final, mejore la calidad de vida de sus habitantes.

“Bogotá no necesita más datos para gobernarse. Necesita gobernarse con los datos que ya tiene. Esta encuesta nos permite entender mejor cómo está cambiando la ciudad y cómo responden de manera distinta sus territorios frente a los grandes desafíos sociales”, destacó Miguel Silva, secretario general de la Alcaldía de Bogotá.

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Estos datos son la evidencia de que las distancias entre localidades son más que kilómetros. Las brechas sociales están marcadas por una ciudad que se siente feliz y es más tolerante con la diferencia, pero que continúa con una crisis de representación. Esta ventana de oportunidad para el Distrito será indispensable para ajustar sus políticas públicas y abordar con más enfásis dichas desigualdades.

Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.

Por María Angélica García Puerto

Cubre temas de seguridad, primera infancia, educación, movilidad, derechos humanos y género.@_amariag
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