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Feminicidios, cuidado y autonomía: los retos de Bogotá por los derechos de las mujeres

Solo en enero, cerca de 13.000 mujeres acudieron a rutas de atención en Bogotá para enfrentar distintas formas de violencia.

Ana Rodríguez Novoa

11 de marzo de 2026 - 06:00 p. m.
“Somos sujetos de derechos. Nos costó mucho llegar hasta aquí y no estamos en un momento para retroceder”.
Foto: Laura Sánchez
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En Bogotá existen hoy 80 puntos de atención para mujeres víctimas de violencia y solo en enero se registraron cerca de 13.000 atenciones. La ciudad ha reforzado, además, la prevención del feminicidio; ha ampliado rutas de atención, y ha fortalecido programas de autonomía económica y cuidado.

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Tras la conmemoración del Día Internacional de los Derechos de las Mujeres, estos avances reabren una discusión clave: qué tanto ha logrado avanzar la capital en la garantía de los derechos de las mujeres y cuáles son los desafíos que aún persisten.

En conversación con El Espectador, Laura Tami Leal, secretaria distrital de la Mujer, aseguró que Bogotá ha construido herramientas que hoy son referencia en el país, como la Política Pública de Mujeres y Equidad de Género, que prioriza ocho derechos fundamentales para quienes viven y habitan la ciudad.

Feminicidios y violencias: una lucha que atraviesa toda la institucionalidad

El feminicidio sigue siendo la forma más extrema de violencia contra las mujeres. Aunque en Bogotá los casos disminuyeron frente al año anterior, la Secretaría de la Mujer insiste en que la respuesta institucional debe mantenerse y fortalecerse.

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Para Tami Leal, el principal desafío es que la ruta de atención funcione de manera coordinada entre todas las entidades que intervienen en estos casos. La atención no depende de una sola institución. En ella participan la Fiscalía, la Policía, el sistema judicial, el sector salud y la Secretaría de la Mujer, entre otros actores.

“Tenemos un equipo de género dentro del Consejo de Seguridad que garantiza que las entidades nos comuniquemos constantemente cuando las mujeres levantan la mano”, explica la funcionaria. Solo en enero, la Secretaría registró cerca de 13.000 atenciones, de las cuales aproximadamente el 50 % estuvieron relacionadas con violencias basadas en género.

Sin embargo, más allá de la atención institucional, la prevención se ha convertido en uno de los pilares de la estrategia. Uno de los programas más visibles es Redes Seguras para las Mujeres; es una alianza con el sector privado que busca activar rutas de atención en espacios cotidianos de la ciudad.

Estrategia distrital

En el marco de la estrategia Redes Seguras para las Mujeres, Bogotá ha venido articulando alianzas con el sector privado para acercar las rutas de atención a espacios cotidianos de la ciudad. En Suba, por ejemplo, todas las tiendas OXXO funcionan como puntos de activación de ruta, a las que se suman redes de propiedad horizontal de la constructora Amarilo y sitios como Punto Pago y Punto Todo Pago, donde el personal ha sido capacitado para identificar situaciones de violencia y activar los protocolos de atención.

La lógica detrás de esta estrategia es clara: muchas víctimas de feminicidio nunca lograron activar una ruta de atención antes de que ocurriera el crimen. “Llevar esa información hasta donde están las mujeres hace parte de la prevención”, afirma Leal.

80 puntos de atención en toda la ciudad

Hoy Bogotá cuenta con 80 puntos de atención directa para mujeres, distribuidos en diferentes espacios institucionales y territoriales. Entre ellos están las Casas de Igualdad de Oportunidades —una en cada localidad—, las 27 Manzanas del Cuidado, los dos buses del cuidado y la presencia institucional en URI, Casas de Justicia, ocho hospitales y sedes de Fiscalía. Este despliegue territorial busca que las mujeres puedan acceder a apoyo psicológico, jurídico y social sin importar el lugar de la ciudad donde se encuentren.

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Además, la Secretaría cuenta con un equipo especializado de justicia de género, encargado de acompañar procesos judiciales relacionados con violencia contra las mujeres. Actualmente, la entidad tiene 1.300 representaciones legales gratuitas en curso. “Es hacer justicia. Una mujer que denuncia puede tener una abogada de nuestro equipo acompañándola hasta que haya una sentencia favorable”, explica la secretaria.

Ese acompañamiento puede marcar la diferencia. Tami Leal recuerda el caso de una víctima indirecta de feminicidio, la hermana de una mujer asesinada en la ciudad, que le confesó que sin ese apoyo institucional el caso habría terminado tipificado como homicidio simple. “Ella me dijo: ‘Si ustedes no llegan en ese momento, ese caso queda como homicidio, porque yo no tenía cómo pagar un abogado’”, cuenta.

Las localidades con mayor riesgo de feminicidio

Aunque las violencias contra las mujeres se presentan en toda la ciudad, la Secretaría ha identificado algunos territorios donde se concentran mayores riesgos. Actualmente, hay cuatro localidades priorizadas: Ciudad Bolívar, Kennedy, Bosa y San Cristóbal.

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En estos sectores se han reforzado las estrategias de prevención y atención institucional. En Ciudad Bolívar, por ejemplo, se instalaron cuatro Manzanas del Cuidado, que incluyen servicios de apoyo social, orientación y acompañamiento para las mujeres.

El año pasado también se focalizó la localidad de Suba, que registraba el mayor número de feminicidios en ese momento. Tras reforzar la presencia institucional y las redes de prevención, la situación cambió. “Entre más presencia institucional haya, más tranquilas pueden vivir las mujeres”, sostiene la secretaria.

Transporte público y violencia de género

El transporte público es uno de los espacios donde las mujeres reportan con mayor frecuencia situaciones de acoso o violencia. Para enfrentar esta problemática, la Secretaría de la Mujer desarrolló junto a Transmilenio el código TM26, un protocolo que permite activar rutas de atención inmediata cuando una mujer denuncia una agresión dentro del sistema. Hasta ahora, más de 2.500 conductores han sido capacitados para activar este mecanismo.

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El procedimiento funciona así: la mujer informa al conductor lo ocurrido; se activa el código TM26; el conductor se comunica con la central del sistema, y a partir de ahí, se activa la atención de la Línea Púrpura o una intervención presencial.

Además, Bogotá avanza en un convenio con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) para desarrollar herramientas tecnológicas que faciliten una denuncia más rápida de estas situaciones. El acuerdo contempla la entrega de recursos no reembolsables de la CAF para diseñar mecanismos digitales que permitan a las mujeres reportar agresiones rápido y activar rutas de atención con mayor eficiencia dentro del sistema de transporte.

La idea es que, a través del uso de tecnología, las denuncias puedan realizarse de manera más inmediata y que las autoridades activen con mayor rapidez los protocolos de atención, articulando la respuesta entre el sistema de transporte, la Secretaría de la Mujer y otras entidades.

La iniciativa también busca abordar un problema cultural que, según la entidad, sigue siendo frecuente en el transporte público: muchas personas no identifican cuándo se está frente a una situación de acoso o prefieren no intervenir. “En el espacio público y en el transporte, muchas personas no saben qué es una agresión o creen que no es con ellas. Necesitamos trabajar en esa transformación cultural para que la gente también se involucre”, explicó Leal.

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En paralelo, el Distrito evalúa el impacto del botón de pánico instalado en estaciones cercanas a zonas universitarias. El monitoreo busca establecer cuántas activaciones ha tenido el sistema, cómo ha sido la capacidad de respuesta institucional y si esta herramienta podría ampliarse a más puntos de la red de transporte.

Autonomía económica: cerrar brechas laborales

Otro frente clave en la política pública de mujeres es la autonomía económica. De acuerdo con datos del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género, aún persisten brechas importantes en el mercado laboral: los hombres tienen 15 % más participación en el empleo formal y sus pensiones son 15 % mayores que las de las mujeres.

Para cerrar esas brechas, la Secretaría impulsa programas de formación y acceso a oportunidades laborales. Entre las estrategias están los centros de inclusión digital en cada localidad, la formación virtual en habilidades tecnológicas y unidades móviles que llegan a zonas rurales como Sumapaz.

Además, existen convenios con 53 entidades privadas que comparten ofertas laborales priorizadas para mujeres cuidadoras o víctimas de violencia. La Secretaría no realiza directamente la colocación laboral, pero sí divulga esas oportunidades y acompaña procesos de formación, fortalecimiento de emprendimientos y capacitación en derechos.

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Trabajadoras sexuales y mujeres en habitabilidad de calle

Las políticas de la Secretaría también incluyen poblaciones históricamente invisibilizadas. Para las mujeres que ejercen actividades sexuales pagadas, la entidad creó el programa Casa de Todas, que ofrece atención psicosocial, jurídica y orientación institucional.

El año pasado se lanzó además una unidad móvil de Casa de Todas, que recorre diferentes zonas de la ciudad donde se concentran estas actividades y también está preparada para atender violencias. “Todas las mujeres tenemos derechos sin importar el oficio o la actividad que realicemos”, afirma Leal.

En el caso de las mujeres en habitabilidad de calle, la atención principal está liderada por la Secretaría de Integración Social. Sin embargo, la Secretaría de la Mujer participa en temas específicos como salud pública y cuidado menstrual.

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¿Cómo pedir ayuda en Bogotá?

Las mujeres que enfrenten situaciones de violencia pueden activar varias rutas de atención en la ciudad. Entre ellas están el 123, en caso de emergencia inmediata; la Línea Púrpura, disponible las 24 horas para atención psicosocial; las Casas de Igualdad de Oportunidades; las Manzanas del Cuidado; y la atención en hospitales, URI o Casas de Justicia.

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La información completa sobre los servicios disponibles también puede consultarse en la página oficial de la Secretaría de la Mujer.

Los dos grandes retos

Para Laura Tami Leal, los desafíos que enfrenta Bogotá para proteger a las mujeres siguen siendo profundos. El primero es la coordinación institucional. La ruta de atención involucra a múltiples entidades —Fiscalía, jueces, salud, Policía, Defensoría y otras más—, y si alguna falla, todo el sistema se debilita.

El segundo reto es la transformación cultural. “Todavía estamos presas de machismos, estereotipos y sesgos muy fuertes. Ese es un trabajo de largo plazo que debemos hacer como sociedad”, advierte.

La funcionaria agrega que esa tarea también pasa por insistir dentro de la institucionalidad: solo el año pasado, por ejemplo, la Secretaría realizó 200 capacitaciones al sector salud para fortalecer la atención con enfoque de género.

Un mensaje en el marco del 8M

A pesar de las dificultades, la secretaria insiste en que los avances también son visibles. Hoy, por ejemplo, el 53 % de los cargos de poder en la administración distrital están ocupados por mujeres, y en 11 de los 15 sectores del gobierno de Bogotá las decisiones están lideradas por ellas.

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También ha aumentado la presencia femenina en sectores históricamente masculinizados como el transporte y la construcción. “Somos sujetos de derechos. Nos costó mucho llegar hasta aquí y no estamos en un momento para retroceder”, afirma.

La meta es hacia delante, dice, es consolidar la confianza de las mujeres en las instituciones. “Una mujer que levanta la mano en la Secretaría de la Mujer debe saber que va a ser atendida con prontitud, con enfoque de derechos y con un acompañamiento profesional que realmente impacte su vida”.

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Por Ana Rodríguez Novoa

Periodista y profesional en Opinión Pública desde 2021, formada en la Universidad del Rosario. Con especial interés en temas sociales y culturales de Bogotá. Ha trabajado en redacciones universitarias y proyectos editoriales, con experiencia en reportería y escritura narrativa. Actualmente hace parte del equipo de Bogotá en El Espectador.amrodriguez@elespectador.com
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