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El aeropuerto El Dorado no solo es la principal puerta aérea del país: también es uno de los puntos más vigilados por el uso recurrente de la carga y las encomiendas para el tráfico interno de drogas. En ese escenario, en las últimas horas, la Policía anunció la incautación de cerca de 100 kilos de marihuana que eran transportados en un envío nacional con origen en Armenia y cuyo destino final era la ciudad de Santa Marta, en el departamento del Magdalena.
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El hallazgo se produjo en una bodega de envíos del aeropuerto, durante labores de control rutinarias. Allí, en medio de un recorrido rutinario, Kira, una perra entrenada en detección de narcóticos, señaló dos cajas que circulaban como encomienda. Ante la señal de Kira, quien rara vez se equivoca, los uniformados abrieron las cajas y encontraron 166 paquetes envueltos en vinipel en cuyo interior iba un masivo cargamento de marihuana. El peso total de los paquetes alcanzaba los 100 kilos.
El caso ilustra una modalidad que cada vez es más común: el uso de servicios de mensajería y carga aérea para mover estupefacientes entre ciudades, aprovechando el alto volumen de paquetes que transitan a diario por terminales como El Dorado. A diferencia de los cargamentos destinados a rutas internacionales, estos envíos apuntan al mercado interno y suelen pasar desapercibidos entre mercancía legal, máxime con la cantidad de envíos que suelen hacerse por esta época del año.
Hasta el momento no se reportaron capturas ni se revelaron detalles sobre los responsables del envío o la empresa de mensajería utilizada. Tampoco se ha informado si la incautación hace parte de una investigación más amplia sobre redes de distribución.
Aunque el decomiso impidió que la marihuana llegara a su destino, el episodio vuelve a evidenciar la persistencia del tráfico interno de drogas y los desafíos que enfrenta el control de la carga aérea, donde cada incautación es un golpe puntual a una dinámica que continúa encontrando nuevas formas de camuflaje.
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