Un total de 217 animales silvestres rescatados regresaron a su entorno natural en los Llanos Orientales en una jornada de liberación realizada en el departamento del Meta.
La operación fue liderada por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), en coordinación con Cormacarena y la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, como parte de un proceso de rehabilitación y reintegración de fauna silvestre.
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¿Qué especies liberaron?
La liberación se realizó en la Reserva Natural Yurumí, en el municipio de Puerto López, un territorio de 800 hectáreas dedicado a la conservación y protección de la biodiversidad.
Entre los animales liberados se encuentran:
- 109 tortugas morrocoy.
- 15 loros.
- Una boa no venenosa conocida como macabrel.
- Una tortuga matamata.
Todos los ejemplares culminaron previamente su proceso de recuperación antes de regresar a la vida silvestre.
El proceso de recuperación
Antes de ser liberados, cerca de 150 de los animales estuvieron bajo cuidado del Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV) de la CAR, ubicado en el municipio de Tocaima.
Allí recibieron atención médica especializada, valoración veterinaria y un proceso de rehabilitación, hasta que los profesionales determinaron que se encontraban en condiciones adecuadas para regresar a su hábitat natural.
Debido a que varias de las especies liberadas pertenecen a ecosistemas de los Llanos Orientales, los animales fueron trasladados hasta el departamento del Meta para su reintegración.
Un lugar clave para devolver animales a la naturaleza
La Reserva Natural Yurumí se ha consolidado como uno de los principales escenarios para este tipo de procesos de conservación.
Según registros del lugar, más de 2.000 animales silvestres han sido liberados allí, permitiendo su adecuada reintroducción en el ecosistema natural y fortaleciendo la protección de la biodiversidad.
El problema del tráfico ilegal
Las autoridades ambientales recordaron que muchos de los animales que llegan a centros de rehabilitación son víctimas del tráfico ilegal de fauna silvestre, la comercialización o la tenencia indebida como mascotas.
Estas prácticas representan una de las principales amenazas para la biodiversidad en Colombia. Por ello, las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para no comprar ni tener animales silvestres en cautiverio, ya que su extracción de los ecosistemas afecta gravemente el equilibrio ambiental.
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