
La actuación de algunos policías en Bogotá vuelve a poner en entredicho el nombre de la institución. Esta vez por una denuncia de supuestos actos de violencia y racismo contra un menor de 17 años. El joven asegura que varios uniformados del CAI de Patio Bonito, en Kennedy, lo golpearon, lo insultaron y lo amenazaron con incriminarlo en un caso de drogas y armas. Lo paradójico es que él había acudido a la instalación policial a pedir ayuda, luego de haber sido víctima de un intento de robo. Su familia sostiene que uno de los agentes ya lo había agredido antes, por su color de piel. La denuncia se hizo pública en una sesión del Concejo de Bogotá, donde el menor, en compañía de su madre, rindió testimonio.
No obstante, la versión preliminar de la Policía es diferente: cuentan que el joven llegó al CAI para ser identificado, luego de una aparente riña, pero lo dejaron ir cuando comprobaron que era menor; que a la persona que lo acompañaba le incautaron un arma blanca y le impusieron un comparendo, y que los demás hechos están en verificación. Este caso se conoce en un momento complejo para la Policía, al estar bajo escrutinio público por la muerte del afrodescendiente Donovan Balanta, el pasado 20 de septiembre, después de ser detenido en Ciudad Bolívar. Aunque son dos hechos distintos, plantean dudas sobre el uso de la fuerza y los posibles actos de racismo.
Lo que denuncia el menor
El joven afirma que acudió a la Policía para pedir ayuda, después de que unos jóvenes intentaron robarlo. Cinco minutos después del ataque, pasó una patrulla en moto y él le pidió colaboración. Uno de los uniformados lo llevó al CAI de Patio Bonito, donde supuestamente ocurrió la agresión e incluso una amenaza. “Me esposaron. Me dijeron que me iba a meter dos libras de marihuana, dos libras de coca y que me iba a hacer meter a la cárcel, porque era un negro hijo de puta”. Después de la requisa, en la que, dice, no le encontraron nada, otro policía lo agarró del cuello, lo arrinconó y comenzó a golpearlo sin razón.
Un tercer uniformado habría intervenido, pero para advertirle a su compañero que no le pegara en la cara, porque “ya lo conocían” y después podría haber problemas. El menor afirma que los golpes y las amenazas continuaron dentro del CAI. Pidió llamar a su mamá, pero, según cuenta, le apagaron el celular y no querían dejarlo salir. “Me hicieron quitar los zapatos, el pantalón”. Los policías, agrega, siguieron lanzándole insultos racistas y le advirtieron que lo iban a matar o lo “iban a meter preso”.
“Maten a ese negro”
Cuando al fin lo dejaron salir del CAI, asegura, los policías también liberaron a dos de los jóvenes que intentaron robarlo. Afuera del CAI lo volvieron a atacar. A pesar de que usaron armas blancas, los uniformados no intervinieron. En cambio, uno gritó: “¡Mátenlo, maten a ese negro hijo de puta!”. Durante el ataque resultó herido uno de sus amigos, y él, sin saber dónde esconderse, solo corrió. “Me persiguieron como 20 minutos”. Para evitar que lo alcanzaran tuvo que lanzarse a un caño y ocultarse entre la vegetación.
“A mí me llamaron a decirme que mi hijo estaba botado en un caño, porque lo habían atacado a puñal. El susto fue inmenso. Cuando llego, me encuentro con que la Policía lo retuvo, lo golpeó y lo insultó. Mi pregunta es: ¿por qué no me avisaron si sabían que era menor de edad?”, señaló Deisy Córdoba, madre del menor. La denuncia tiene otro elemento: uno de los policías agresores sería el mismo que lo golpeó en otro procedimiento. Córdoba asegura que conserva un video.
¿Qué dice la Policía?
La Policía sostiene, en su versión preliminar, que al joven lo llevaron al CAI para identificarlo en medio de una aparente riña y que lo dejaron ir al comprobar que era menor de edad, pero la familia dice que la supuesta riña en realidad fue un intento de hurto. También informó que a otra persona involucrada en la riña le incautaron un arma blanca y le impusieron un comparendo. No se especifica si la persona es una de las que la familia señala como los responsables del hurto previo a las agresiones en el CAI. La institución señaló, además, que los otros hechos, incluidos los señalamientos de agresiones racistas, siguen en verificación.
Esta versión no aclara por ahora la denuncia sobre lo ocurrido frente al CAI después de que lo dejaron salir y la presunta omisión de los uniformados cuando Daniel ya estaba fuera del CAI. Finalmente, la familia anunció un plantón frente al CAI de Patio Bonito para exigir celeridad en las investigaciones y el cese de actos racistas por miembros de la institución.
Piden investigar posibles patrones de agresión
Para Alejandro Lanz, codirector ejecutivo de Temblores ONG, la gravedad de la denuncia radica en que el menor habría acudido a una instalación policial en busca de protección, y hoy señala a los uniformados de agredirlo. Recordó que los policías no pueden recurrir a golpes, humillaciones ni tratos discriminatorios, y que cualquier uso de la fuerza debe tener fundamento legal, ser necesario y proporcional. Los insultos racistas no lo son.
Esta organización viene documentando hechos de violencia policial en Colombia. En su informe “Bolillo, Dios y Patria” registraron que entre 2017 y 2022 se reportaron 641 casos de homicidio, 60.508 de violencia física y 197 de violencia sexual, presuntamente cometidos por la Policía. Estas cifras, aclaran, no equivalen a condenas judiciales, pero sí evidencian la necesidad de investigar si existen patrones institucionales, en lugar de asumir que cada denuncia es un hecho aislado.
Esa revisión cobra relevancia si se recuerda que, supuestamente, uno de los policías había agredido antes al joven. En este punto, Lanz considera que, si se confirma que se trata del mismo agente, la investigación deberá establecer qué ocurrió tras el primer episodio, si hubo una queja formal, quién tuvo conocimiento y qué medidas se tomaron. También plantea revisar los registros del procedimiento, los turnos de servicio, las órdenes impartidas y las grabaciones disponibles para determinar quién habría cometido las agresiones y si otros uniformados omitieron intervenir o intentaron encubrirlos.
Las preguntas que siguen abiertas
Este relato plantea preguntas que van más allá de lo ocurrido durante la requisa: si hubo agresiones dentro del CAI, ¿por qué se habría permitido que saliera junto a quienes, al parecer, intentaron robarlo?, y, ¿qué hicieron cuando, según la denuncia, el grupo volvió a agredirlo frente a la instalación policial? La familia afirma que acudió a la Personería para dejar constancia de lo ocurrido y que prepara la documentación para la Fiscalía. La denuncia fue presentada ante el Concejo de Bogotá con el acompañamiento del concejal José Cuesta. Al cierre de esta edición se estaba llevando a cabo un plantón en el CAI de Patio Bonito para exigir celeridad en las investigaciones.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador/.
-
Camilo(3yl69)•Hace 5 horasInsólito, qué la policía que está para proteger asuste con cargar con droga a una persona, le creo al chico porque la formación policial es facha, nunca van aprender ni siquiera a saber para que sirve el uniforme.
-
Martha(69929)•Hace 6 horasPobre chico, ahora que,le tocará cambiar de barrio, para que no le pase lo de Donovan, que vergüenza