De acuerdo con datos de la Fiscalía General de la Nación y la Secretaría Distrital de la Mujer, entre enero y diciembre de 2025 se tipificaron 20 feminicidios, dos menos que en el mismo periodo de 2024, lo que representa una reducción del 9 %. Sin embargo, en ese mismo lapso, las valoraciones por riesgo de feminicidio aumentaron un 8 %, al pasar de 2.868 en 2024 a 3.110 en 2025.
Este contraste —menos feminicidios consumados, pero más mujeres en riesgo— no es una coincidencia. A finales de 2025, El Espectador presentó los resultados de la investigación “Vidas que importan, datos que cuentan”, liderada por el Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de la Secretaría Distrital de la Mujer, junto con las Universidades de Antioquia y Javeriana. El estudio analizó 212 asesinatos de mujeres ocurridos entre 2023 y 2024 en Bogotá y encontró que solo 47 fueron reconocidos oficialmente como feminicidios, según datos de la Fiscalía, Medicina Legal y la Policía. La conclusión es clara: muchos casos quedan por fuera de la tipificación, pese a presentar señales evidentes de violencia de género.
El informe también muestra que el feminicidio casi nunca ocurre de forma repentina. En el 49 % de los casos, las mujeres ya habían sufrido violencia antes de ser asesinadas, principalmente física, psicológica y económica. Además, cuatro de cada diez víctimas buscaron ayuda institucional antes del crimen, sobre todo en comisarías de familia. Este hallazgo ayuda a entender las cifras de 2025: aunque se detectan más señales de riesgo, no siempre se logra intervenir a tiempo. Como advierte el estudio, el feminicidio no surge de la nada: se anuncia, se repite y muchas veces se normaliza antes de llegar a su desenlace más grave.
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Menos asesinatos, más violencia cotidiana
El contraste se hace más evidente al revisar otros indicadores. En 2025, en Bogotá se registraron 109 muertes violentas de mujeres, siete menos que en 2024. Sin embargo, uno de cada cinco de estos casos fue tipificado como feminicidio, una proporción que se mantiene y evidencia que la violencia de género sigue siendo un problema de fondo.
A esto se suma el aumento de las atenciones por violencia. La Secretaría Distrital de la Mujer reportó 389.672 atenciones durante 2025, un 12 % más que el año anterior. De ese total, 233.294 estuvieron relacionadas directamente con situaciones de violencia contra las mujeres. Las cifras muestran que, aunque no todos los casos derivan en feminicidio, miles de mujeres continúan enfrentando agresiones físicas, psicológicas y sexuales en su vida cotidiana.
Patrones que se repiten
La investigación del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género (OMEG) confirma que muchos de los patrones del feminicidio en Bogotá se repiten. Entre 2023 y 2024, el 87 % de los casos fueron cometidos por parejas o expparejas. En el 72 % de los feminicidios, el agresor tenía o había tenido una relación sentimental con la víctima.
En muchos de estos casos, la violencia se intensificó cuando la mujer decidió terminar la relación, iniciar una nueva o cuestionar el control del agresor, lo que muestra cómo el feminicidio suele estar ligado a dinámicas de posesión y dominación.
En 2025, el comportamiento territorial refuerza patrones que ya habían sido identificados por la investigación del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género. El 80 % de los feminicidios se concentró en San Cristóbal, Barrios Unidos, Bosa, Ciudad Bolívar y Kennedy. Según ese análisis, en estas localidades se combinan factores como una mayor carga de cuidado no remunerado en las mujeres, altos niveles de informalidad laboral y condiciones económicas más precarias, contextos que aumentan el riesgo de violencias de género.
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Subregistro y riesgo latente
Uno de los datos más preocupantes del informe divulgado por El Espectador es el subregistro. De los 212 casos analizados entre 2023 y 2024, solo el 22 % fue reconocido inicialmente como feminicidio, pese a que en al menos otros 43 había señales claras de violencia de género.
Esto significa que algunos feminicidios pueden quedar registrados bajo otras categorías, lo que dificulta dimensionar el problema. Ese subregistro ayuda a entender lo que ocurre en 2025: según Medicina Legal, ese año se realizaron 3.110 valoraciones por riesgo de feminicidio, 242 más que en 2024. Más de la mitad de estas valoraciones se ubicaron en niveles de riesgo extremo y grave, lo que indica que hay más mujeres identificadas a tiempo como posibles víctimas de violencia letal, aunque no todos esos casos terminan en feminicidio o llegan a ser reconocidos oficialmente como tal.
Más allá de las cifras
La reducción de los feminicidios registrados en 2025 no puede leerse como una victoria completa. Los datos y el análisis muestran que la violencia contra las mujeres en Bogotá no desaparece: se acumula, cambia de forma y aparece mucho antes del crimen.
El aumento del riesgo de feminicidio y de las atenciones por violencia confirma que el problema sigue siendo estructural, especialmente en el ámbito doméstico y en las relaciones de pareja. Como concluye la investigación Vidas que importan, datos que cuentan, la clave no está solo en reaccionar cuando el crimen ya ocurrió, sino en detener la cadena de violencias antes de que llegue a su punto más extremo. Mientras eso no pase, el riesgo seguirá ahí, incluso en los años en los que las cifras parecen mejorar.
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