
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
La circulación de un video en redes sociales que expone condiciones de maltrato y hacinamiento en tiendas de mascotas del sector de la avenida Caracas con calle 53, en la localidad de Teusaquillo, detonó un nuevo plantón ciudadano en contra de la venta de animales vivos en Bogotá.
Le puede interesar: Pareja rescató a 20 animales, entre perros y gatos, en presunto maltrato en Soacha
La protesta, que se realizó la tarde del lunes 19 de enero, reunió a decenas de personas que exigieron la prohibición de este tipo de comercio o, al menos, una regulación estricta que impida prácticas que, según las denuncias conocidas, se repiten desde hace años en este corredor comercial sin un control efectivo de las autoridades.
¿Qué detonó la protesta?
La movilización tuvo como detonante una denuncia difundida por la cuenta de Instagram @artica.ink. En el video, una joven relata el hallazgo de un gato de pocos meses de vida en grave estado de salud, abandonado en vía pública frente al establecimiento ABC Mascotas, ubicado sobre la avenida Caracas.
Según su testimonio, el animal presentaba signos evidentes de maltrato y de una tenencia negligente: estaba desnutrido, con materia fecal, pulgas, infecciones oculares, lesiones visibles y cortes de tijera en la cola. La denunciante aseguró que la propietaria del local negó inicialmente que el gato fuera suyo y solo lo reconoció tras la advertencia de llamar a la Policía.
La publicación desató una oleada de reacciones y reavivó cuestionamientos sobre un negocio que, de acuerdo con denuncias ciudadanas y reportajes publicados en este medio, ha operado durante años bajo condiciones que ponen en riesgo la salud y la vida de los animales.
“Mensaje claro: los animales no están a la venta, no son mercancía. Así como logramos prohibir la venta de animales en las plazas de mercados, estamos en la lucha para acabar con este comercio infame que causa tanto sufrimiento y muerte de animales”, señaló la senadora Andrea Padilla, que acompañó el plantón.
Uno de los principales reclamos de los protestantes es que que perros, gatos y otras especies son exhibidos en vitrinas minúsculas sin condiciones sanitarias adecuadas y con deficiencias evidentes en alimentación, hidratación y cuidado veterinario.
Estas prácticas, apunta el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA), no solo normalizan el maltrato, sino que convierten a seres vivos en objetos de exhibición, “desconociendo su condición de seres sintientes”.
Operativos previos y antecedentes de tensión con comerciantes
Las denuncias no son nuevas. El sábado 10 de mayo de 2025, en un operativo realizado por el Idpyba, se decomisaron 11 animales en el mismo corredor comercial, comprendido entre las calles 53 y 59 de la avenida Caracas. Otros 81 animales fueron valorados por el equipo veterinario del instituto.
La intervención estuvo marcada por momentos de tensión con los trabajadores y propietarios de los negocios; incluso algunas personas reaccionaron de manera violenta e intentaron impedir los decomisos y las atenciones que buscaban realizar un censo detallado de las condiciones de tenencia de los animales exhibidos a la venta. La confrontación derivó en disturbios que impidieron el rescate de más animales y el sellamiento de locales que no cumplían con los requisitos legales.
Según el IDPYBA, varios de los animales evaluados presentaban signos de deshidratación, enfermedades, sufrimiento evidente o eran crías de pocos días de nacidas. En su momento, el instituto recordó que, aunque la venta de animales domésticos es legal en Colombia, esta actividad no está exenta del control estatal y debe cumplir estándares mínimos de bienestar.
Durante el plantón del lunes, los manifestantes insistieron en que estos antecedentes evidencian la necesidad de una regulación más estricta y de una vigilancia permanente para evitar que el comercio de animales siga operando, a su juicio, en detrimento del bienestar animal.
Para conocer más noticias de la capital y Cundinamarca, visite la sección Bogotá de El Espectador.
