Un operativo de control en el sector de La Capuchina, en el centro de Bogotá, dejó como resultado la incautación de 15 teléfonos celulares que tendrían reporte o indicios de hurto. La intervención se concentró en varios pagadiarios señalados por las autoridades como puntos que facilitarían actividades delictivas.
En contexto: Bajó 15 % el robo de celulares en Bogotá en 2026: estas son las zonas con mayor reducción
La acción fue adelantada por la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, en articulación con la Policía Metropolitana de Bogotá y la Alcaldía Local de Santa Fe, en el marco de operativos contra el hurto y el microtráfico en esta zona del centro de la ciudad.
Durante la inspección a los inmuebles, los uniformados encontraron la mayoría de los celulares ocultos en bolsos al interior de algunas habitaciones y sin documentos que acreditaran su propiedad. Por esta razón, los equipos fueron incautados y puestos a disposición de las autoridades competentes para establecer su procedencia.
En el mismo procedimiento, durante el registro a personas, uno de los inquilinos fue sorprendido con un celular que presentaba reporte de hurto. La mujer que lo portaba aseguró haberlo comprado el día anterior y desconocer su origen ilícito. Las autoridades recordaron que adquirir un teléfono robado puede constituir el delito de receptación.
La intervención también dejó el hallazgo de armas blancas y municiones calibre 38 dentro de uno de los pagadiarios inspeccionados. Ante este escenario, el establecimiento fue suspendido de manera inmediata por representar un riesgo para la seguridad y por incumplir la normativa que regula este tipo de alojamientos.
“Estos sitios se han convertido en espacios que facilitan la comisión de delitos. La apuesta es cerrarles el paso a las estructuras criminales y recuperar la tranquilidad en sectores que por años han estado bajo presión de la ilegalidad”, señaló César Restrepo, secretario de Seguridad.
Menos robos de celulares, pero el problema persiste
Las cifras oficiales muestran que el hurto de celulares en Bogotá registró una reducción del 15 % en los primeros meses de 2026, frente al mismo periodo del año anterior. En términos absolutos, se reportaron 564 denuncias menos, una caída que contrasta con la persistente percepción ciudadana sobre este delito de alto impacto.
El comportamiento no ha sido uniforme en toda la ciudad. Localidades como La Candelaria, Usme y Tunjuelito figuran entre las zonas donde más se ha reducido el robo de celulares, lo que sugiere un impacto puntual de los operativos y controles focalizados en sectores específicos.
Aun así, el hurto de teléfonos móviles continúa siendo uno de los delitos más frecuentes en la capital. Las autoridades insisten en la importancia de denunciar cada caso, no solo para dimensionar el fenómeno, sino para orientar las acciones de control y facilitar la recuperación de los equipos robados.
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