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Opinión: El discurso fácil en los debates de seguridad en Bogotá

Cada vez que se habla de la ola de inseguridad que se ha tomado en Bogotá y que se refleja en delitos como el hurto en diferentes modalidades.

Óscar Sevillano

22 de junio de 2025 - 09:30 a. m.
Aspectos de los operativos por parte de la policía en el Barrio San Bernardo luego de que fuera detonada una granada en esta zona de la capital
Foto: El Espectador - José Vargas
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Cada vez que se habla de la ola de inseguridad que se ha tomado en Bogotá y que se refleja en delitos como el hurto en diferentes modalidades, por encima del homicidio, en lo primero que se piensa es en pedir mayor número de efectivos de la Policía y hay incluso quienes de manera folclórica se les ocurre proponer el patrullaje de soldados del Ejército.

Sí la solución a los problemas de inseguridad fuera esa, no me cabe la menor duda que estos delitos hace mucho hubiesen desaparecido y los ciudadanos vivirían tranquilos, sin el temor de que al salir de sus casas los roben o lo que es peor, los asesinen por quitarle sus pertenencias, tema que se ha puesto muy de moda en Bogotá con la llegada de un nuevo actor al círculo de violencia. Hablo de aquellos venezolanos que tomaron la mala decisión de dejarse seducir por la plata fácil y disparar para luego robar un celular o una billetera.

En los reclamos que se hacen desde el Concejo de Bogotá a los hechos de inseguridad -que creo necesario recordar- se elevaron desde la administración de Gustavo Petro, se les escucha repartir culpas exigiendo más policías, más cámaras de seguridad y por supuesto, no falta el folclórico que pide militarizar la capital del país.

Vamos por partes: Es muy fácil pedir más policías para la capital. Ahora, consígalos. Para esto lo primero que hay que hacer es esperar una mayor incorporación de jóvenes a las carreras de oficiales y de suboficiales de la Policía de Colombia, y si no los hay, ¿de dónde los vamos a sacar? Y así hubiese voluntad por parte de ellos para ingresar a la institución, eso es tarea del Gobierno Nacional, no del Distrito.

El otro punto que se escucha decir desde el Concejo de Bogotá en los debates, es que se debe aumentar el número de cámaras de vigilancia y hacerles mantenimiento a las que están instaladas y cambiar las que no sirven. En ese tienen razón, en lo que si no tienen razón es en hablar como si esta herramienta no fuese un elemento de investigación y seguimiento posterior a la comisión del delito, sino más bien un instrumento de captura inmediata.

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Sí los análisis políticos que se hacen al manejo de la seguridad en Bogotá no estuviesen llenos de discursos fáciles y superficiales, estoy seguro de que ya se habría hecho algo para exigirle a la justicia y a la Fiscalía mayor efectividad en la judicialización de quienes se captura bien sea en flagrancia o luego de una investigación, para que los jueces no tengan ninguna excusa y paren la costumbre de dejar en libertad a tanto delincuente justificándose en alguna leguleyada.

De acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, de 2.780 indiciados con registro de captura en el año 2024, por el delito de hurto con modalidad -hurto a celulares-, solo 651 fueron llamados a juicio.

Los sistemas de información del ente investigador registran 651 capturados con algún registro de escritos de acusación y 1.192 con traslado de acusación, y es aquí donde suelen caerse los procesos bien sea por demoras en el mismo o por algún faltante, tema que le sirva al juez que valora las pruebas para dejar que el delincuente salga de la cárcel y seguir en las mismas.

Es por esto que entiendo que la Policía Nacional de Colombia se ha dado a la tarea de capacitar a sus uniformados en el Centro de Estándares de la Escuela Nacional de Policía, para que no se les siga culpando de dejar vacíos en los escritos de los registros de captura.

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Sería bueno saber si desde el Concejo de Bogotá se han tomado la molestia de invitar a quienes han pasado por el Ministerio de Justicia, por la Fiscalía General de la Nación e incluso por la misma Corte Suprema de Justicia, para que expliquen la razón por la que tanto delincuente queda libre luego de que es capturado, incluso en flagrancia, y si el sistema judicial cuenta con una capacidad robusta para enfrentar el crimen organizado que se tomó la capital desde mucho tiempo atrás.

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Aquí los menos culpables de todo el problema de la delincuencia que se salió de control en Bogotá, son los policías y el secretario de Seguridad. A quien hay que pedir respuestas es a la justicia, quien parece tener poco interés en que se actúe rápido y de manera eficiente.

Es muy fácil gritar en un micrófono desde una curul en el Concejo de Bogotá, exigiendo soluciones con análisis flojos y superfluos, mientras se olvida que para una mayor seguridad se requiere de una pronta y eficaz acción de la justicia.

La clave está ahí, señores concejales, pensarlo y analizarlo bien no es muy difícil, por eso desde esta columna los invito a realizar el ejercicio, seguro que no se van a arrepentir, y así me odien por este escrito, quedo tranquilo porque estoy seguro de que mañana me lo han de agradecer.

Más información sobre Bogotá: Ola de sicariatos en Bogotá: 156 casos en seis meses y un 90 % de impunidad.

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