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Opinión: El urbanismo de la motosierra y el aval de la Secretaría de Ambiente

El sentimiento de impotencia de muchos ante la tala de árboles en la Séptima hace pertinente cuestionar las decisiones institucionales y recuerda un precedente que muestra el poder de la comunidad organizada. Hoy hay plantón.

Sebastián Rojas Ricaurte

05 de mayo de 2026 - 08:26 a. m.
Zona del tramo norte del corredor de la Séptima en donde comenzará la tala de árboles.
Foto: Santiago Ramírez Marín
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Hace unos años recibí una llamada desesperada de un vecino: a su hija la despertó, a mitad de la noche, en un día de colegio, el ruido de una motosierra. La víctima era el árbol que solía contemplar y con el que había tejido un sinfín de historias. Amparada en la noche, la administración de Enrique Peñalosa taló casi 50 árboles en la carrera novena, bajo el pretexto de uniformar las avenidas con liquidámbar y eliminar los árboles “chuecos”, que no lucían como los Campos Elíseos en París. Este episodio era parte de un plan más amplio, que autorizaba cerca de 100 talas en ese mismo corredor y más de 2.000 en toda la ciudad.

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En respuesta, decenas de vecinos organizamos vigilias nocturnas, para evitar nuevas talas. Las diferencias políticas se diluyeron y la comunidad se unió, logrando detener más de la mitad de las talas en la Novena y, eventualmente, todo el plan. Descubrimos que solo el 7% de los árboles realmente necesitaban ser talados por enfermedad y el resto podía tratarse o no requería intervención. Las resoluciones de la Secretaría de Ambiente, que avalaban la tala, estaban llenas de irregularidades. Meses después, los tocones de los árboles seguían en la avenida. En algunos casos se sembraron pequeños árboles que no reemplazan lo perdido, y en muchos otros, ocho años después, no hay nada.

Detrás de estos hechos hay una visión que prioriza, en ocasiones, intervenciones “cosméticas” o la supremacía del transporte sobre el espacio público, beneficiando, más que a la gente, a los intereses privados.

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El mismo patrón se repite ahora en la Carrera Séptima, con talas nocturnas, que afectará el 80% de los árboles entre las calles 99 y 200. Y se prevé algo similar a lo que ocurrió en la troncal de la carrera 68: los ecosistemas quedan destruidos y la reposición es mínima: prometen plantar cinco árboles por cada uno talado, pero no hay claridad sobre dónde ni cuándo. La norma solo exige que sea en Bogotá, incluso en zonas rurales o privadas, por lo que el impacto ambiental inmediato es irrecuperable. ¿Dónde están los árboles 5x1 de intervenciones recientes? No sabemos.

El exdirector del Jardín Botánico, Herman Martínez, explica cómo este modelo funciona: el IDU contrata consorcios para las obras y también les encarga el manejo forestal; estas empresas realizan los estudios y la Secretaría de Ambiente adopta las recomendaciones, casi sin cambios. Privilegian la tala, que resulta la acción más barata, lo cual se traduce en mayores ganancias para el constructor al final de la obra. El conflicto de intereses parece evidente, pues prevalecer el interés privado sobre el rigor técnico.

Por ejemplo, en la obra de la Séptima, el Consorcio Vial del Norte, encargado tanto de construir como de realizar el estudio forestal, recomendó talar el 80% de los árboles censados entre las calles 100 y 127 (610). Esta recomendación la aprobó casi sin cambios la Secretaría de Ambiente. Además, tras ocho años, los lotes adquiridos para la troncal y la avenida permanecen en abandono. La Séptima se deteriora sin nuevas siembras, jardines ni mejoras.

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Todo este modelo de captura institucional ha generado una pérdida histórica de árboles en Bogotá: solo en la Avenida 68 talaron 1.500 de 3.750 árboles, y en la Ciudad de Cali, 1.000 de 1.700 censados. En 15 años se han perdido cerca de 38.000 árboles. Analizando por administraciones: en la alcaldía de Gustavo Petro se talaron 10.000; en la de Peñalosa, 14.500, y el resto en las de Claudia López y Carlos Fernando Galán. No es un error, es un modelo que trasciende partidos.

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El arbolado —y con él la salud física y mental de los bogotanos— es víctima de un sistema que prioriza las obras sobre la función ecológica. La ciudad tardará décadas para recuperar lo perdido. Sin embargo, la experiencia en la Novena demuestra que la movilización ciudadana es la única fuerza capaz de romper este círculo. ¿Cuántos niños más tendrán que despertar en la noche para ver caer al árbol que alimentó su imaginación? Nos venden “tecnología verde”, cuando realmente están destruyendo el pulmón de Bogotá.

Este martes, a partir de las 5:00 de la tarde, se realizará un plantón en contra de la tala de árboles en Carrera la Séptima con calle 111.

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* Sebastián Rojas Ricaurte, Vocero del Comité CiudadanoDefendamos la Séptima- @NoTM7a

Por Sebastián Rojas Ricaurte

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