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3 Jan 2022 - 2:00 a. m.

Paciencia y repensar el transporte, los retos de movilidad que traerán las obras en 2022

Este año Bogotá estará en construcción, pues diez obras viales iniciarán trabajos, según las proyecciones del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU). Sin embargo, una ciudad en estas condiciones implicará, a partir de 2022, un impacto en la movilidad de los ciudadanos. ¿Qué dicen los expertos?
El metro, troncales de Transmilenio y ampliaciones viales harán parte de las obras en 2022.
El metro, troncales de Transmilenio y ampliaciones viales harán parte de las obras en 2022.
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

Con el año nuevo, Bogotá también comenzará una serie de obras que se sumarán a las que están en desarrollo, con todo lo que ello implica: cierres viales, cambios de rutas en el transporte público, demoras en los recorridos y los infaltables trancones, que generan incomodidad en el transporte público y privado.

Y es que en 2022, tercer año de Claudia López como alcaldesa, arrancarán diez obras y se sumarán a otras en ejecución como las troncales de Transmilenio (TM) por las avenidas 68 y Ciudad de Cali, al igual que la extensión de la Caracas al sur y la construcción de la Guayacanes en Bosa y Kennedy.

Las obras por iniciar

A finales de enero, el Distrito iniciará la ampliación de la avenida Mutis (calle 63), entre las carreras 114 y 122, con tres carriles por sentido, casi dos kilómetros y una inversión de $47.581 millones. Su entrega se espera a inicios de 2024. Para agosto, se adjudicará la construcción del cable aéreo de San Cristóbal, complementario al sistema TM, tendrá 2,8 km, conectará al barrio Altamira con el Portal 20 de Julio y costará $414.000 millones.

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El IDU espera abrir la licitación del Corredor Verde por la séptima en el segundo semestre de 2022 e iniciar obras a finales de año. Contempla 21 kilómetros de vías en tres tramos: entre las calles 26 y 32; entre la 32 y la 93A, y desde la 93A hasta la 200, y su valor proyectado es de $2,1 billones. Así mismo, para finales de 2022 se adjudicaría la construcción de la Ciclo Alameda Medio Milenio, concebida como la primera autopista para bicicletas (desde el Portal Tunal hasta la calle 108), atravesando siete localidades y $184.234 millones de inversión.

En febrero se publicarán los pliegos para la intersección de la autopista Sur con la avenida Bosa, con un costo de $315.000 millones del Sistema de Regalías. Y un mes después, esperan adjudicar el contrato del proyecto Accesos Norte, para ampliar la autopista Norte, entre las calles 193 y 245, así como la séptima, entre calles 200 y 245.

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Por otra parte, iniciarán obras por valorización como la avenida carrera 19, entre calles 127 y 134, por $99.584 millones; la carrera 15, entre las calles 134 y 170, con una inversión de $99.000 millones; las vías y el espacio público de las zonas industriales de Montevideo y Puente Aranda, con un costo de $93.000 millones, y la calle 153, entre la Autonorte y la avenida Boyacá, por $43.000 millones. Todas proyectadas para junio de 2023.

Los retos para la movilidad

Ante este panorama, dos expertos en movilidad analizaron el impacto de las obras en la ciudad. Se trata de José Stalin Rojas, director del Observatorio de Movilidad de la Universidad Nacional, y Germán Prieto, coordinador de la especialización en Gerencia del Transporte de la Universidad Tadeo Lozano.

Ambos coinciden en que la movilidad podría acercarse a un colapso, no solo por las obras, sino por las dinámicas de transporte que retornaron con el regreso a la normalidad, tras meses de restricciones por la pandemia.

“El principal reto es que vamos a poner al límite nuestra paciencia, porque ni el carro compartido, ni el pico y placa, ni la frecuencia del transporte público solucionarán el colapso”, advirtió Rojas. Según él, será necesaria la contribución de los hogares y las empresas para repensar alternativas como el teletrabajo y los horarios de entrada, que evite el alto flujo de ciudadanos por las calles en transporte público y privado en los mismos horarios.

Rojas auguró que, en cinco años, cuando algunas obras hayan finalizado, “se mantendrá la velocidad promedio de viaje, ya que el ritmo de venta de carros y motos recuperó el crecimiento que tenía antes de la pandemia”. Para entonces habrá más vehículos, porque “la gente que se salió del transporte público por el virus no volverá a él”.

Por su parte, Prieto expresó que la acumulación de obras es un ciclo que se repite “cada cierto tiempo” y es necesario. Para él, “duramos mucho tiempo sin iniciar grandes infraestructuras viales, desde 2006 que no estrenamos una troncal de Transmilenio”, pero que el 2022 será un año en el que los ciudadanos pondrán a prueba lo aprendido con las restricciones por el virus.

“La pandemia nos enseñó que podemos evitar muchos viajes y que los podemos remplazar por factores más eficientes. Pero ahora, que estamos en un proceso gradual de retorno a la normalidad, parece que no aprendimos la lección sobre movilidad sostenible y eso nos va a hacer colapsar en medio ambiente y pérdida de tiempo”, dijo Prieto, señalando que las personas que pasaron del transporte público al individual han generado un incremento en el número de viajes que se hacen en la ciudad e hizo un llamado para que se racionalice el uso del carro y la moto.

Si bien los trancones y el caos vehicular serán el costo a pagar por el avance en infraestructura vial en la capital, la cultura ciudadana, el aprendizaje de las cuarentenas, la sostenibilidad del transporte público y la seguridad son piezas claves para que el engranaje de la movilidad no llegue al anunciado colapso que hicieron los dos expertos y así superar el embate de las obras, que pondrá a prueba la eficacia de la administración y el aguante de los bogotanos.

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