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¿Por qué tardan tanto las ambulancias en Bogotá? Distrito admite fallas y señala a las EPS

Mientras una ambulancia puede tardar hasta cuatro horas en Bogotá, el Distrito asegura que la mayoría de estos vehículos atiende casos que deberían asumir las EPS. Pero ¿De quién es realmente la responsabilidad?

Ana Rodríguez Novoa

14 de mayo de 2026 - 03:02 p. m.
Tripulante de ambulancia del distrito de Bogotá.
Foto: David Campuzano
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Las ambulancias públicas en Bogotá tardan, en algunos casos, hasta cuatro horas en atender una emergencia. La denuncia puso de nuevo el foco sobre el Distrito y la capacidad de respuesta del sistema de emergencias en la capital, en especial, al conocer los datos que reveló la concejal Diana Diago: en 2025 murieron 357 personas esperando un traslado y en lo corrido de 2026 van 58. Ante la situación, el Distrito tiene su explicación: el problema no solo tiene que ver con la cantidad, sino con el uso que se les está dando en la ciudad. ¿Cuál es el panorama?

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“El 90 % de nuestras ambulancias está haciendo tareas que son de las EPS”

Hoy el Distrito dispone de 90 ambulancias públicas, al servicio de las subredes públicas de salud, de las cuales, a diario, están habilitadas entre 70 y 80, por cuestiones de mantenimientos, falta de tripulación u otros procesos técnicos. El objetivo de esta flota es atender urgencias y emergencias de ciudad, como accidentes de tránsito, incendios, eventos masivos, situaciones de orden público o casos ocurridos en vía pública y estaciones de Transmilenio.

“El sistema de salud establece que el transporte primario, derivado de una urgencia es responsabilidad de las EPS. Por ejemplo, si alguien tiene un dolor severo en su casa o necesita un traslado desde su residencia a un centro médico. En cambio, si una persona se cae en una estación de Transmilenio, es nuestra responsabilidad, porque ocurre en espacio público. Para eso están las ambulancias de la red pública”, explica Luis Alexánder Moscoso, subsecretario de Servicios de Salud y Aseguramiento del Distrito.

A pesar de esa claridad, hay un hecho que cuestiona la administración: todo funciona al revés, pues solo el 10% de las ambulancias públicas cumplen su misión original. A pesar de que cada EPS, medicina prepagada, pólizas escolares y otros seguros debe contar con una red de apoyo, hoy el 90 % de los traslados individuales se realizan en vehículos de la red pública. Casos como el de una afiliada a medicina prepagada, que terminó siendo atendida por el Distrito, porque su prestador le pidió que llamara al 123, se repiten a diario con colegios y otros escenarios con pólizas privadas, que termina atendiendo el sistema distrital.

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“¿Y quién debería disponer de los vehículos en esos casos? el seguro. Y como no lo cumplen, esto está limitando la capacidad de respuesta distrital, pues si usáramos esas 70 ambulancias solo para urgencias de ciudad, serían suficiente. El problema es que, históricamente, el Distrito ha asumido funciones que no le corresponden”, agrega Moscoso, quien destaca un lío adicional: el sistema termina atendiendo casos de menor complejidad, al punto de que el 70 % de los traslados terminan siendo situaciones no críticas.

“Una persona que se cae en su casa y se golpea el brazo, podría ir en taxi a un centro médico. Pero llama al 123 y pide una ambulancia. Cuando llegamos, casi en el 50% de los casos, el paciente ya no está”, ejemplifica. Ante esto, explica, el Distrito está implementando un sistema de triage “más selectivo”, para priorizar verdaderamente los casos críticos, que merecen atención, y evitar el uso innecesario de las ambulancias.

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“Bogotá está a una hora de Bogotá”

Algo que hace más compleja la operación es la movilidad en la ciudad, que retrasa los tiempos de respuesta. “Bogotá está a una hora de Bogotá. Usted coloca una sirena sobre la Séptima y es difícil avanzar”, dijo el subsecretario, quien resaltó casos en los que han tenido ambulancias a pocas cuadras de un evento, que terminaron tardando más de 40 minutos, debido a los trancones.

Las cifras de la Secretaría de Salud lo comprueban. Según la entidad, hoy tardan 36 minutos 10 segundos en atender un caso de prioridad crítica: 37 minutos 11 segundos, los de prioridad alta, y una hora cinco minutos, los de prioridad media. Estos datos ubican a Bogotá por encima de los promedios internacionales, aunque muy cercanos a las grandes capitales del mundo, donde el promedio oscila entre 30 y 32 minutos.

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Frente a las cifras de muertes de personas esperando una ambulancia, como lo denunció la concejal Diago, el subsecretario Moscoso pide cautela frente a la interpretación de esos datos. “Son personas que fallecieron antes de llegar la ambulancia, pero eso no significa que hayan fallecido, porque la ambulancia no llegó”, aclaró. Según explicó, muchos pacientes ya habían fallecido al momento de solicitar el servicio o presentaban cuadros clínicos extremadamente complejos. “Determinar si fue porque llegó o no llegó la ambulancia me parece una aseveración muy grande”, sostuvo.

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¿Quién debe responder realmente por las ambulancias?

Los cuestionamientos y el diagnóstico que hicieron en la Secretaría de Salud llevaron a diseñar un plan: las EPS deben poner ambulancias a disposición del CRUE, para reforzar la atención y distribuir mejor los vehículos en la ciudad. “Ponemos el CRUE a disposición de las EPS, para regular y organizar”, explica Moscoso, quien advierte que, si alguna entidad no se suma, empezarán a trasladarles directamente las llamadas para que asuman el despacho a sus usuarios.

La administración sabe que el cambio es complejo, porque implica desmontar una dinámica en la que históricamente Bogotá ha asumido servicios que no debería cubrir. Por eso, hablan de transición. Ahora el reto será conseguir recursos, coordinar acuerdos con los aseguradores y comenzar la implementación, sin dejar desprotegidos a los ciudadanos, mientras las EPS asumen progresivamente sus responsabilidades.

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De momento, algunas EPS han mostrado disposición para integrar sus ambulancias al sistema coordinado por el CRUE, como Compensar, Sanitas, Allianz Salud y Capital Salud. Mientras tanto, Famisanar continúa revisando su respuesta y Salud Bolívar y Nueva EPS no han respondido. “La obligación es que todos coloquen ambulancias a disposición del CRUE o asuman el despacho de sus usuarios”, concluyó.

Como parte de esa reorganización, esperan que en los próximos meses se sumen ambulancias aportadas por EPS, a las que se sumarán seis que prometió la Nación, para la subred Centro Oriente, y nueve que comprará Bogotá, para la subred Sur. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que ciudades como Bogotá deberían contar con 250 ambulancias para atender adecuadamente el sistema de urgencias, la meta ahora del Distrito es cerrar el año con más de 100 ambulancias públicas operativas, enfocadas en las urgencias y emergencias de la ciudad.

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Mientras el debate por los tiempos de respuesta continúa creciendo, el Distrito insiste en que el principal reto ya no es únicamente sumar más ambulancias, sino reorganizar quién debe responder por cada emergencia. La discusión, en el fondo, abre nuevamente el interrogante sobre la capacidad real del sistema de salud y de los aseguradores para atender una ciudad de más de ocho millones de habitantes, donde una ambulancia puede estar a pocas cuadras… y aun así tardar casi una hora en llegar.

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Por Ana Rodríguez Novoa

Periodista y profesional en Opinión Pública desde 2021, formada en la Universidad del Rosario. Con especial interés en temas sociales y culturales de Bogotá. Ha trabajado en redacciones universitarias y proyectos editoriales, con experiencia en reportería y escritura narrativa. Actualmente hace parte del equipo de Bogotá en El Espectador.amrodriguez@elespectador.com
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