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Ante una probabilidad superior al 60% de que el Fenómeno de El Niño se consolide en el segundo semestre de 2026, la Gobernación de Cundinamarca confirmó que activó mesas técnicas con 42 municipios priorizados por su alta vulnerabilidad a sequías e incendios forestales.
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El objetivo fundamental es adelantarse a lo que viene para que las autoridades locales aseguren la articulación con los prestadores de servicios y de atención de emergencias antes de que inicie la temporada crítica.
William Rozo Vargas, director de la Unidad de Gestión del Riesgo (UAEGRD), subrayó que la preparación debe ser inmediata, enfocándose en blindar el recurso hídrico y garantizar la atención de desastres.
Sin embargo, cabe advertir que esta planificación institucional choca con una realidad operativa preocupante en las provincias, que pone en duda la efectividad de la respuesta en el territorio cuando los planes pasen del papel al terreno.
¿Y los incendios?
El éxito de esta preparación no depende exclusivamente de los planes de gestión del agua. Bajo la influencia de El Niño, los peligros se expanden: como ya hemos visto en temporadas pasadas, la sequía facilita la propagación de incendios forestales, una emergencia que requiere de una respuesta técnica y presencial que, de acuerdo con datos recientes, hoy encuentra en entredicho.
El riesgo real no es solo la falta de lluvia, sino la capacidad de combatir las llamas. Es precisamente en este punto donde la planeación del departamento encuentra un vacío administrativo que advierte el reporte de la Delegación Departamental de Bomberos del pasado 15 de abril, el cual revela un mapa de desprotección .
Municipios en deuda con el servicio esencial
A pesar de que la ley establece el servicio de bomberos como esencial y de prestación continua, municipios con alta vulnerabilidad como Anapoima, Choachí, Cogua y Fómeque figuran en la lista de poblaciones con cuerpos de socorro pero sin convenio vigente; es decir que, en caso de emergencia, tendrán que pedir apoyo de municipios vecinos.
El vacío es aún más profundo en zonas como Paime, Topaipí y Villagómez, que no cuentan ni con convenio ni con personal propio para atender una emergencia.
Por otro lado, segun el citado informe, 32 municipios de Cundinamarca carecen de un cuerpo de bomberos activos —ya sea por falta de cuerpo oficial o por inactividad de sus voluntarios como en el caso de San Cayetano— situación que deja a gran parte del departamento a merced de una respuesta desbordada y de la impevisibilidad del clima.
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