Henry Gómez, de 75 años, y conocido en el sector como “Maestro Rochi”, fue la víctima fatal tras la explosión de una granada, que lanzaron contra un establecimiento nocturno, en el barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá. El ataque ocurrió hacia las 9:08 de la noche del miércoles, cerca de la carrera 16 con calle 24.
La víctima trabajaba como mesero y era reconocido en el sector y en otros establecimientos nocturnos de la ciudad, especialmente en la avenida Primera de Mayo, en la localidad de Kennedy.
De acuerdo con las autoridades, Gómez había llegado al sector de Santa Fe hace aproximadamente tres meses y trabajaba en un establecimiento ubicado en la carrera 16 con calle 24, a pocos metros del lugar donde ocurrió la explosión.
Según el reporte del Cuerpo Oficial de Bomberos, el adulto mayor sufrió heridas de gravedad tras la detonación y fue trasladado de inmediato a un centro asistencial, donde falleció pese a los esfuerzos del personal médico.
Junto a él, otras 13 personas resultaron heridos tras la explosión en inmediaciones de los establecimientos Troya y Adonis, que fueron sellados de manera preventiva, mientras avanzan las investigaciones.
Entre los heridos hay comerciantes, peatones y trabajadoras sexuales que se encontraban en la zona. Todos fueron trasladados a centros médicos especializados y permanecen bajo observación. Las autoridades investigan el atentado y analizan varias hipótesis, entre ellas un posible caso de extorsión.
El brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, señaló que los primeros reportes indican que dos personas que se movilizaban en una motocicleta habrían lanzado el artefacto explosivo y huyeron del lugar tras la detonación. Hasta el momento, no se ha establecido el paradero de los responsables.
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El antecedente que marca la investigación
Aunque, por ahora, no se ha establecido de manera oficial el móvil del atentado, el general Cristancho reveló un antecedente clave que podría orientar la investigación. Según explicó, la propietaria del establecimiento afectado había sido víctima de llamadas y amenazas extorsivas al menos ocho meses atrás.
“En su momento se le asesoró y se le acompañó, pero no había vuelto a recibir llamadas de ese tipo, al menos en los últimos meses”, señaló el oficial desde el lugar de los hechos. Con base en esa información, una de las hipótesis que se evalúan es que el ataque haya sido una retaliación por no acceder a las exigencias económicas de los extorsionistas.
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Santa Fe, un foco histórico de extorsión
La investigación se da en un contexto marcado por la extorsión en el barrio Santa Fe, una zona donde comerciantes, propietarios de establecimientos y trabajadoras sexuales han denunciado durante años presiones económicas ilegales.
Llamadas intimidantes, panfletos amenazantes y mensajes enviados por redes sociales o aplicaciones de mensajería figuran entre las modalidades más frecuentes.
En muchos casos, los responsables se identifican como integrantes de estructuras criminales como Los Satanás, el Tren de Aragua o Los Camilos, y advierten que, de no pagar, habrá represalias. En ese escenario, las autoridades han documentado ataques con explosivos contra locales que se niegan a “colaborar”.
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