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Tres hombres fueron capturados en la localidad de Suba, señalados de integrar un grupo dedicado al hurto de objetos de valor al interior de vehículos mediante la modalidad conocida como “rompevidrios”. Dos de los detenidos registran antecedentes judiciales por el mismo delito.
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El procedimiento se llevó a cabo en el sector de Pontevedra, donde uniformados que realizaban labores de patrullaje y control observaron un vehículo que arrancó de manera acelerada al notar su presencia. La reacción activó un plan de cierre vial que permitió interceptar el automotor a pocas calles.
Al momento de la inspección, los ocupantes —tres hombres— descendieron del carro y, según las autoridades, mostraron actitud nerviosa. En el maletero fue hallada una tableta que intentaban ocultar.
“Al adelantar las verificaciones, logramos establecer que dos de las personas capturadas presentaban antecedentes por el delito de hurto”, anunció el teniente coronel Julio César Botero, oficial de guarnición de la Policía Metropolitana de Bogotá.
En paralelo, otras patrullas ubicaron en el punto inicial a un ciudadano que denunció que el vidrio de su vehículo había sido roto y que le habían hurtado un dispositivo electrónico. La tableta encontrada coincidía con la descripción entregada por la víctima, quien acreditó su propiedad.
Los tres hombres fueron capturados en flagrancia por el delito de hurto y puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación. Durante el proceso de verificación de antecedentes se estableció que dos de ellos tenían anotaciones judiciales previas por hechos similares.
En la investigación preliminar también se identificó la posible participación de una cuarta persona, que no fue capturada y que sería la encargada de vigilar y perfilar vehículos para facilitar los robos. Las autoridades continúan con las labores para ubicarla.
Este caso se suma a un contexto más amplio que sigue pesando sobre la seguridad en la ciudad. En un reciente debate de control político en el Concejo de Bogotá, cabildantes alertaron que en Bogotá 7 de cada 10 personas capturadas quedan en libertad, una situación que alimenta la sensación de impunidad y, en muchos casos, la revictimización.
A esto se suma el déficit de pie de fuerza, la alta proporción de hurtos cometidos en el espacio público y las fallas estructurales del sistema de videovigilancia, con cerca del 18 % de las cámaras fuera de servicio. El reto, insistieron, no pasa solo por capturas puntuales, sino por fortalecer la efectividad territorial, la coordinación institucional y la confianza ciudadana para que los golpes contra delitos como el de los rompevidrios se traduzcan en resultados sostenibles.
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